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Protocolos de Evaluación Sanitaria Rápida en Situaciones de Emergencia (WHO - OMS, 1999, 116 p.)

Capítulo 1. Evaluación sanitaria rápida

Finalidad

En la gestión de emergencias, por evaluación se entiende la recogida de información subjetiva y objetiva para medir el daño y determinar las necesidades básicas de la población afectada a las que debe darse respuesta inmediata. La evaluación siempre ha de ser rápida, pues debe realizarse en un lapso limitado, durante o inmediatamente después de una emergencia.

Al comienzo de una crisis, la información obtenida gracias a la evaluación rápida se utilizará para reconocer y cuantificar la emergencia, así como para adaptar en consecuencia las estrategias y los planes. Una vez que el programa de asistencia está en curso, se procederá a evaluaciones periódicas para calibrar la eficacia de la respuesta y la recuperación. En una perspectiva más amplia, la evaluación rápida generará información provechosa para las medidas de apoyo financiero y de política general, la información pública, los comunicados de prensa y los estudios de casos.

La información obtenida con la evaluación es tanto una importante baza como un producto de intercambio. Debe utilizarse para la adopción de decisiones de vital importancia y también con fines de retroalimentación en los diferentes niveles del sector de la salud. Pero esa información también puede exportarse a otros sectores. El intercambio de información es el primer paso de una coordinación eficaz y, reconocido como fuente fiable de información, la mejor manera que tiene una organización para afirmar su pretensión de desempeñar una función coordinadora.

La finalidad de una evaluación rápida es:

- confirmar la emergencia;

- describir el tipo, impacto y posible evolución de la emergencia;

- medir su impacto sanitario real y potencial;

- evaluar la suficiencia de la capacidad de respuesta existente y las necesidades inmediatas adicionales; y

- recomendar medidas prioritarias de respuesta inmediata.

Preparación

Si la evaluación rápida ha de ser útil para orientar la respuesta sanitaria de emergencia, debe estar claro de antemano qué personas adoptan las decisiones sobre las intervenciones de emergencia porque son ellas las que deben recibir la información y las recomendaciones procedentes del equipo de evaluación rápida. Además, es indispensable definir claramente las responsabilidades respecto de cada acción sanitaria de emergencia en los planos nacional, regional y local. Lo ideal es que la evaluación rápida se realice como un esfuerzo cooperativo de todas las organizaciones que intervengan en la respuesta de emergencia.

Si bien es imposible hacer planes para todas las emergencias potenciales, los programas de salud deben encontrar la mejor manera de integrar la preparación para casos de emergencia en sus actividades corrientes, tanto para reforzar los servicios existentes como para prepararse para una intervención de emergencia. La preparación para emergencias comprende:

- la elaboración de una política de preparación, respuesta y recuperación;
- la evaluación de la vulnerabilidad;
- la planificación de emergencias;
- la formación y la educación; y
- el seguimiento y la evaluación.

El ministerio de salud debe preparar planes para todas las emergencias previstas. Esos planes deben incluir una descripción de:

- la estructura de gestión (poderes, control, instrucciones y comunicación en relación con la emergencia, centros de coordinación, y examen posterior a la emergencia);

- las funciones de las organizaciones (descripción por funciones, por organización, por sector y por centros de operaciones de emergencia);

- la gestión de la información (sistema de alerta, evaluación de la emergencia, tratamiento de la información, información del público, presentación de informes, y traducción e interpretación);

- la gestión de los recursos (coordinación, administración, procedimientos financieros, asistencia externa); así como

- un resumen de la evaluación de la vulnerabilidad;

- mapas; y

- contactos para la emergencia.

Las disposiciones para la evaluación deben formar parte de estos planes de emergencia. Deben establecerse mecanismos precisos para incorporar los resultados de la evaluación a la adopción de decisiones sobre la emergencia.

La intervención sanitaria de emergencia no siempre debe esperar a la recolección de datos. La experiencia ha demostrado que la repercusión de una emergencia en la salud pública tiene formas específicas y predecibles. Determinadas intervenciones sanitarias se pueden y se deben planificar con antelación, listas para llevar a cabo sin necesidad de esperar los resultados de la evaluación sanitaria rápida.

Ejemplo de esto es el mayor riesgo de epidemia de sarampión entre los niños de poblaciones desplazadas que viven en campamentos. En los países expuestos a mayor riesgo de desplazamientos internos o transfronterizos, el programa nacional de inmunización debería comprender estrategias encaminadas a prevenir esos brotes como parte de la planificación de la preparación. Otro ejemplo se aplica a los países más expuestos a emergencias que tienen repercusión súbita, como los terremotos: la gestión hospitalaria ordinaria en esas áreas debe incluir la formulación de planes que prevean la atención de víctimas en gran escala y la realización sistemática de ejercicios de prácticas de emergencias. En las comunidades en que existen industrias químicas, la formulación por adelantado de directrices de tratamiento estándar de la exposición a sustancias químicas posibilita la pronta gestión de la situación en caso de ocurrir un accidente químico.

Lista de verificación de la preparación

Las preguntas siguientes se pueden adaptar a distintos tipos de emergencias sanitarias. También pueden servir para encauzar las actividades de preparación sanitaria a nivel regional, distrital y comunitario.

1. ¿Existe una política sanitaria nacional en materia de preparación para situaciones de emergencia, intervención y recuperación? ¿Se aplica esa política?

2. ¿Hay alguna persona en el ámbito del ministerio de salud encargada de promover, desarrollar y coordinar la preparación e intervención en situaciones de emergencia así como las actividades de recuperación?

3. ¿Qué coordinación de las actividades de preparación para emergencias existe entre el sector de la salud, defensa civil y los ministerios clave (como el ministerio de interior y el ministerio de agricultura)?

4. ¿Qué actividades conjuntas en la esfera de la preparación, intervención y recuperación en casos de emergencia realizan el ministerio de salud, las organizaciones de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales (ONG)?

5. ¿Hay planes operacionales para una respuesta sanitaria a emergencias naturales, provocadas por el hombre o de otra índole?

6. ¿Se han preparado planes para la atención (tanto prehospitalaria como hospitalaria) de víctimas en gran escala a nivel nacional así como para los distintos hospitales?

7. ¿Qué medidas de vigilancia sanitaria y nutricional se han adoptado para la pronta detección de emergencias sanitarias (temporadas de alto riesgo, identificación de áreas geográficas, instauración de procedimientos de alerta temprana; instalación de un laboratorio nacional de referencia; establecimiento y puesta en marcha de un sistema de vigilancia)?

8. ¿Qué medidas de preparación han adoptado los servicios de higiene del medio?

9. ¿Se han seleccionado instalaciones y áreas destinadas a servir de asentamientos temporarios en casos de emergencia? ¿Qué disposiciones se han adoptado en materia de atención de salud? (Facilítense detalles, p. ej., servicios de salud generales o especiales, dotación de personal, suministros, agua y saneamiento.)

10. ¿Qué actividades de formación en el sector de la salud están destinadas a la esfera de la preparación para situaciones de emergencia, respuesta y recuperación (en los planos nacional, regional y distrital) y qué organizaciones intervienen?

11. ¿De qué recursos se dispone para dar una respuesta sanitaria rápida (p. ej., centro de comunicaciones instalado en el ministerio de salud, presupuesto para emergencias, acceso a medios de transporte, y suministros médicos de urgencia)?

12. ¿Hay un sistema de actualización de la información sobre los recursos humanos y materiales básicos necesarios para una respuesta sanitaria de emergencia (p. ej., inventarios actualizados de medicamentos esenciales y vehículos de tracción en las cuatro ruedas)?

13. ¿Qué oportunidades hay de poner a prueba los planes de emergencia mediante, p. ej., ejercicios y prácticas de simulación?

Preparación organizacional

Las medidas antes enumeradas son de particular interés para los administradores en el ámbito del ministerio de salud. Esas medidas son componentes indispensables de la preparación para emergencias sanitarias y deben quedar recogidas en todos los programas técnicos del ministerio.

Una respuesta sanitaria de emergencia requiere la existencia de las estructuras siguientes:

- un cargo en el ministerio de salud con autoridad y responsabilidad generales respecto de la respuesta sanitaria de emergencia;

- estructuras ejecutivas en todos los niveles, con cometidos precisos en la respuesta sanitaria de emergencia (p. ej., comités sanitarios de emergencia en los niveles comunitario, distrital, regional y central);

- una cadena de mando bien definida desde el nivel central hasta los niveles periféricos para la gestión sanitaria de emergencia;

- vínculos de trabajo a todos los niveles entre el ministerio de salud, las organizaciones nacionales de respuesta y recuperación en situaciones de emergencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), las ONG, y las organizaciones bilaterales e intergubernamentales que se ocupan de salud y nutrición; y

- coordinación con otros sectores como salud, supervivencia, transporte, policía e investigaciones, y bienestar social.

Preparación de planes para emergencias previstas

Es importante determinar qué emergencias es probable que ocurran en los planos nacional y subnacional, así como sus previsibles consecuencias sanitarias. En sencillos planes de emergencia, preparados y aprobados en el ámbito del ministerio de salud, se deben definir las tareas y los procedimientos administrativos y técnicos necesarios para una oportuna intervención. Esos planes y procedimientos se distribuirán luego a las organizaciones pertinentes que participen en la respuesta de emergencia.

La información y la experiencia adquiridas en emergencias anteriores son útiles para establecer prioridades. Conviene considerar las preguntas siguientes:

· ¿Cuáles fueron las zonas de alto riesgo en anteriores emergencias sanitarias? ¿Qué poblaciones están expuestas? Sobre la base de la experiencia, ¿cuáles son las épocas de alto riesgo?

· ¿Cuál es el probable impacto sanitario de una inundación o una epidemia de meningitis? (Considérese el número de casos, las admisiones en el hospital y las defunciones.)

Compilación y actualización de información para una pronta respuesta

· Establecer procedimientos para la comunicación de los primeros signos de posibles emergencias entre las autoridades sanitarias, los ministerios clave, las organizaciones nacionales intervinientes en la respuesta de emergencia, las organizaciones internacionales y las ONG para que se pueda dar rápidamente la alerta.

· Mantener listas y mapas actualizados de las instalaciones sanitarias, con información sobre el número de camas y los servicios especializados disponibles.

· Mantener un inventario actualizado de las ONG que trabajan en el campo de la salud en el país, así como de sus esferas de competencia y experiencia en situaciones de emergencia.

· En zonas de alto riesgo de emergencias sanitarias, contar con mapas detallados en los que figuren los campos de aviación, los caminos de acceso, las instalaciones sanitarias y las principales fuentes de agua.

Definición de las esferas de competencia y responsabilidad

· Determinar quién tiene a su cargo la acción sanitaria de emergencia en cada nivel administrativo.

· Determinar qué organización se encarga de:

- la coordinación de las distintas organizaciones que intervienen en una emergencia (organismo encargado de la evaluación rápida);

- la aprobación, el almacenamiento y el transporte de los suministros de emergencia;

- la dirección de la respuesta sanitaria técnica; y

- otras actividades fundamentales, como las autorizaciones de viaje.

Normalización de los enfoques de la asistencia sanitaria internacional

· Aclarar qué canales utilizarán las organizaciones internacionales y las ONG para presentar informes o a quién han de rendir cuentas.

· Elaborar procedimientos estándares para solicitar asistencia sanitaria externa.

· Establecer procedimientos prácticos normalizados para la importación y rápida aprobación de los suministros sanitarios y medicamentos de urgencia.

Previsión de las necesidades en materia de presupuesto, transporte y comunicaciones

· Establecer procedimientos para el acceso a los fondos y recursos en situaciones de emergencia sanitaria.

· Determinar opciones de emergencia para el transporte rápido del personal y los suministros sanitarios de urgencias, por vía aérea y de superficie.

· Establecer procedimientos para la recogida, el transporte y el análisis rápido de las muestras de laboratorio.

· Establecer procedimientos para la comunicación de emergencia con las zonas periféricas.

Abordaje de los aspectos técnicos

Es preciso elaborar planes de acción para la detección temprana de las emergencias sanitarias previstas y la pronta intervención al respecto. Un buen punto de partida consiste en examinar los datos disponibles sobre emergencias anteriores y confeccionar mapas para determinar las áreas de mayor riesgo, y evaluar la capacidad de respuesta local. El equipo o la persona encargados de la evaluación sanitaria rápida deben formular al personal del ministerio de salud o de los servicios de salud provinciales o distritales las preguntas siguientes:

· ¿Cuál es la distribución de los servicios, el número de camas, el número de servicios especializados y cuáles las condiciones estacionales de acceso a la zona y las instalaciones?

· ¿Cuántos trabajadores de la salud hay en la zona y cuál es su grado de experiencia?

· ¿Cuáles son los probables efectos de situaciones de emergencia concretas en los servicios de salud de las zonas consideradas de alto riesgo (p. ej., téngase en cuenta el número de hospitalizaciones y la asistencia a los servicios ambulatorios)?

· ¿Qué se necesita para una pronta respuesta de emergencia (p. ej., personal hospitalario adiestrado para la atención de víctimas en gran escala, epidemiólogo experimentado, mejores comunicaciones por radio, y formación de los clínicos para un mejor diagnóstico)?

· ¿Cuáles son las deficiencias (en materia de competencia técnica, suministros materiales, logística de emergencia, comunicación, y conocimientos gerenciales)?

Procedimientos de alerta temprana

· Definir los primeros signos que pueden indicar una «alerta de emergencia». ¿Pueden o podrían detectarse tempranamente mejorando los sistemas de vigilancia y presentación de informes?

· Elaborar directrices que ayuden al personal sanitario de todos los niveles a reconocer esos signos e informar al respecto.

· Intensificar la vigilancia de enfermedades epidémicas concretas durante periodos de transmisión de alto riesgo.

Preparación para la evaluación rápida

Una función importante de la planificación de emergencia es determinar de antemano las señales de alarma que indican la necesidad de una evaluación sanitaria rápida. También es preciso determinar los tipos de alerta correspondientes a esas señales, como se explica en el cuadro 1.

La alerta debe guardar relación con las condiciones locales y las variaciones estacionales previstas. Lo ideal es que se dé la alerta mediante actividades en curso, como la vigilancia epidemiológica y nutricional.

Cuadro 1. Señales de alarma de emergencias

Señal de alarma

Alerta

Aumento de los casos de meningitis meningocócica

Niveles de la enfermedad en un distrito superiores a los niveles estacionales previstos

Dar la alerta de un brote de notificados por los hospitales meningitis

Aumento de los precios de los cereales básicos y migración de personas hacia una zona cuya cosecha se prevé sea muy deficitaria

Dar la alerta de hambruna

Aumento, en una comunidad cercana a una fábrica de productos químicos, de las hospitalizaciones de personas químico con signos de irritación en los ojos, la piel y las mucosas.

Dar la alerta de accidente químicos

Si bien las siete medidas siguientes no son siempre viables, resultan muy convenientes en caso de que la evaluación deba llevarse a cabo rápidamente.

1. Se deben definir e indicar claramente las estructuras jerárquicas en el ámbito del ministerio de salud.

2. Se deben mantener redes y asociaciones orgánicas para movilizar personal y recursos destinados a la evaluación rápida.

3. Se deben trazar mapas nacionales, subnacionales y distritales de las zonas de alto riesgo, en los que figuren los asentamientos, las fuentes de agua, las principales vías de comunicación y las instalaciones sanitarias; los mapas se mantendrán actualizados y serán de fácil acceso.

4. Se deben mantener reservas, a nivel nacional y subnacional, de formularios para la recogida de datos, contenedores para muestras y otros suministros indispensables para distintos tipos de evaluaciones sobre el terreno.

5. Se deben determinar por adelantado laboratorios de referencia y procedimientos especiales de envío para el análisis rápido de muestras.

6. Se deben acordar y mantener abiertos canales de comunicación entre el equipo de evaluación, las autoridades locales, los decisores y las organizaciones participantes.

7. Se debe seleccionar de antemano el personal calificado para realizar una evaluación sanitaria rápida en tipos determinados de emergencias.

La preparación ofrece la oportunidad de individualizar personas competentes del lugar que puedan desempeñarse como asesores en diferentes tipos de emergencias, y de señalar anticipadamente las deficiencias en materia de competencia técnica. La mejor manera de realizar una evaluación sanitaria rápida suele ser con un equipo, pero la composición del grupo variará según el upo de emergencia de que se trate.

Por ejemplo, es más importante que un nutricionista participe en la evaluación de una afluencia de refugiados que en la de un brote de meningitis. Sin embargo, en todo equipo de evaluación debería haber una persona competente en epidemiología o salud pública.

Planificación de la evaluación

Esta sección condene información sobre: los factores tiempo y distancia en las situaciones de emergencia, los preparativos finales, la evaluación propiamente dicha, las mejores prácticas de trabajo y las mentes comunes de errores.

Las siete medidas de preparación enumeradas en la sección anterior también pueden servir de referencia para planificar una evaluación sanitaria rápida cuando se ha notificado una emergencia o se tienen noticias de ella.

Factores de tiempo y distancia

Las necesidades y oportunidades de un marco temporal para la evaluación rápida varían según el upo de acontecimiento y la posibilidad de acceso a la zona afectada. En general, cabe tener en cuenta las siguientes consideraciones:

· Las emergencias que se desencadenan rápidamente, como terremotos y accidentes químicos, requieren una evaluación lo más inmediata posible, en cuestión de horas después del impacto.

· Las epidemias, inundaciones y desplazamientos súbitos de población deben evaluarse a más tardar al cabo de dos a cuatro días.

· En el caso de presunta hambruna, cuyo comienzo suele ser más lento y cuya investigación adecuada requiere un muestreo de población, la evaluación puede tomar un poco más de tiempo.

· En algunas situaciones, las consideraciones logísticas o de seguridad (p. ej., en emergencias complejas) pueden reducir a pocas horas el tiempo disponible para realizar la evaluación sobre el terreno.

La distancia o la dificultad de acceso a la zona afectada, o ambos factores, pueden retrasar la evaluación inicial. Si son varias las zonas afectadas, o si se entiende que la emergencia ha tenido repercusiones generalizadas, pueden ser necesarios varios pequeños equipos de evaluación. En casi todas las situaciones, tras la evaluación rápida inicial debe procederse a una evaluación más a fondo y específica. En particular, cuando se evalúa la eficacia de la respuesta de emergencia, es necesario recoger información de base mediante encuestas por muestreo al azar de la población.

Preparativos finales

Los preparativos finales comprenden: determinar qué información se ha de recoger, coordinar las diferentes organizaciones, seleccionar los miembros del equipo, designar el jefe de equipo y asignar tareas, y tomar las disposiciones administrativas pertinentes.

Información que se ha de recoger

Los dos criterios más importantes para decidir qué información debe recogerse en una evaluación rápida son su utilidad para una oportuna adopción de decisiones y su importancia para la salud pública.

Coordinación de las diferentes organizaciones

Los miembros del equipo de evaluación sanitaria rápida deben ponerse en contacto con el mayor número posible de las organizaciones que se ocupan de intervenciones de emergencia a fin de coordinar las actividades y evitar la duplicación de tareas. La coordinación y puesta en común de los recursos pueden ayudar a realizar una evaluación más completa y rápida.

Selección de los miembros del equipo

La evaluación sanitaria rápida debe estar a cargo de un equipo multidisciplinario de personal calificado, que represente una apropiada gama de competencias técnicas. Por ejemplo, un equipo que evalúe las necesidades sanitarias de una población de refugiados debe incluir una persona competente en cada una de las esferas siguientes: salud pública y epidemiología, nutrición, logística e higiene del medio.

Al seleccionar los miembros del equipo deben tenerse en cuenta los criterios siguientes:

- familiaridad con la región o la población afectada;

- conocimiento del tipo de emergencia que se evalúa y experiencia al respecto;

- cualidades personales, como resistencia, motivación y salud personal, capacidad para trabajar en equipo, y aceptación local en el caso de los miembros del equipo procedentes del extranjero;

- capacidad analítica, particularmente capacidad para discernir tendencias y modelos; y

- capacidad para adoptar decisiones correctas en situaciones caóticas, sobre la base de datos relativamente escasos.

Nombramiento del jefe de equipo y asignación de tareas

Debe designarse un jefe de equipo que coordine los preparativos técnicos de la evaluación sobre el terreno, como son asignar responsabilidades a los distintos miembros, velar por la coherencia del enfoque y la utilización de los cuestionarios, y preparar los suministros de laboratorio y otro tipo de equipo.

Arreglos administrativos

Esto comprende:

- obtener autorizaciones de viaje y salvoconductos;

- organizar el transporte y otros aspectos logísticos (p. ej., vehículos, combustible y, en algunos casos, equipo para acampar, alimentos y bebidas);

- establecer el sistema de comunicaciones e informar del calendario de la evaluación a las autoridades de la zona afectada;

- organizar otros tipos de equipo, como computadoras, tallímetros, balanzas y listas de verificación; y

- velar por la seguridad de los miembros del equipo contra la violencia, infecciones u otros peligros de la zona afectada por la emergencia.

Realización de la evaluación

Los pasos para llevar a cabo la evaluación son los siguientes: recogida de datos, análisis de los datos, presentación de los resultados y conclusiones, y seguimiento.

Siempre hay que tener en cuenta las preguntas siguientes:

· ¿Qué posibilidades hay de recoger esa información, habida cuenta del personal y los recursos disponibles?

· ¿Vale la pena el gasto?

· ¿Qué grado de fiabilidad presentan los datos respecto de la situación del conjunto de la población afectada por la emergencia?, es decir, ¿cuál es su representatividad?

Recogida de los datos

Las situaciones de emergencia suelen ser caóticas, y la recogida de datos durante una evaluación sanitaria rápida puede que no se realice de manera gradual y lógica. Sin embargo, el plan para la recogida y el análisis de los datos debe ser sistemático. Además, en ambas etapas deben tenerse presentes las limitaciones de las diversas fuentes de información. Hay cuatro métodos principales de recogida de datos:

- examen de la información existente;
- inspección ocular de la zona afectada;
- entrevistas con informantes clave; y
- encuestas rápidas.

Examen de la información existente

Examen de la información básica sobre salud y otros temas existente en los planos nacional y regional, procedente de fuentes gubernamentales, internacionales, bilaterales y de ONG, en relación con lo siguiente:

- las características geográficas y ambientales de la zona afectada;

- las divisiones administrativas y políticas de la zona afectada;

- el tamaño, la composición y el estado de salud y nutrición previo de la población afectada por la emergencia;

- los servicios y programas de salud que funcionaban antes de la emergencia; y

- los recursos ya asignados, adquiridos o solicitados para la operación de respuesta a la emergencia.

Incluso las fuentes oficiales de datos están sujetas a limitaciones. Por ejemplo, los datos del censo pueden subestimar el tamaño de ciertos subgrupos o de la población en su conjunto. Además, los datos de la vigilancia de la morbilidad pueden representar un panorama incompleto porque habitualmente no se notifican todos los casos de enfermedad y la amplitud de esa insuficiencia suele variar.

Inspección ocular de la zona afectada

Cuando se viaja por vía aérea, se pueden hacer observaciones preliminares provechosas de la zona afectada antes de aterrizar. Entre ellas cabe mencionar la estimación bruta de la extensión de la zona afectada por el desastre (p. ej., el alcance de una inundación o de los daños causados por una tormenta), los movimientos masivos de población, el estado de la infraestructura (p. ej., caminos y vías férreas) y del medio ambiente.

Una visita a pie de la zona afectada por la emergencia puede dar una idea general de la idoneidad de las viviendas, la disponibilidad de alimentos, los factores ambientales (como el drenaje y la reproducción de vectores), otros posibles peligros, y la situación de la población. Se debe estimar el tamaño de la población así como su distribución por edad y por sexo.

Durante la observación, debe hacerse un croquis de la zona afectada, en el que se indicará la extensión de la zona, la distribución de la población y la ubicación de los recursos, en particular instalaciones médicas, fuentes de agua, puntos de distribución de alimentos y refugios temporarios.

Incluso una observación detenida puede dar una impresión parcial. Si la zona visitada está más o menos gravemente afectada que el resto, el observador puede pensar que la situación general de la totalidad de la zona afectada es mejor o peor de lo que en realidad es. Además, las personas más seriamente perjudicadas suelen ser las menos visibles; lo más probable es que los heridos o enfermos permanezcan en el interior de las viviendas y sean menos accesibles a los visitantes.

Entrevistas con informantes clave

Mantener entrevistas con personal clave de la zona y con personas de los distintos sectores de la población afectada:

- dirigentes de clan, de aldea y de la comunidad;

- administradores de zona u otros funcionarios públicos, maestros;

- trabajadores de salud (incluidas las parteras tradicionales y curanderos);

- personal de organizaciones locales e internacionales de intervención de urgencia, incluidos los órganos de las Naciones Unidas que trabajan en la zona; y

- personas de la población afectada.

La información recogida en esas entrevistas debe hacer referencia a lo siguiente:

- la percepción que los entrevistados tienen del acontecimiento (causa y dinámica);

- las condiciones imperantes en la zona afectada antes de la emergencia;

- la distribución geográfica y el tamaño de la población afectada;

- la distribución por edad y sexo de la población y el tamaño medio de las familias;

- las condiciones de seguridad y el nivel de violencia;

- las tasas y causas de morbilidad y mortalidad;

- las existencias de víveres, la distribución reciente de alimentos y las necesidades alimentarias futuras;

- el abastecimiento y la calidad del agua;

- las condiciones de saneamiento;

- otras necesidades prioritarias de la población afectada, como vivienda y ropa;

- la situación en materia de transporte, combustible, comunicaciones y otras necesidades logísticas; y

- los recursos disponibles en la comunidad afectada, en particular equipo médico, medicamentos y personal sanitario.

Las preocupaciones que manifiesten las personas entrevistadas se podrán investigar más a fondo durante la evaluación sanitaria rápida. Por ejemplo, si los trabajadores de salud dan cuenta de un brote de cólera en la zona afectada por la emergencia, el equipo de evaluación deberá confirmar o desmentir de inmediato esa información.

Las entrevistas con personal clave se deben utilizar para planificar el establecimiento de un sistema de vigilancia de la morbilidad, la mortalidad y la situación nutricional.

El personal de evaluación siempre debe tener presente que la información recabada en las entrevistas está teñida por las percepciones de los entrevistados. Esas percepciones son objeto de la misma parcialidad mencionada antes con respecto a las visitas a la zona afectada. Además, los informantes pueden exagerar deliberadamente la magnitud del daño, las lesiones o las enfermedades para solicitar asistencia de emergencia para la población que representan.

Encuestas rápidas

Como las encuestas requieren más tiempo y recursos, deben reservarse para los datos que, siendo imprescindibles, no pueden obtenerse de otras fuentes. Esos datos pueden referirse, por ejemplo, a los siguientes asuntos:

- distribución de la población afectada por sexo y edad;

- tamaño medio de la familia;

- número de personas de grupos vulnerables, como niños no acompañados, mujeres solas, hogares a cargo de la mujer, y ancianos indigentes;

- tasas de mortalidad recientes;

- tasas recientes de afecciones específicas del tipo de emergencia de que se trate, por ejemplo, diarrea, lesiones traumáticas, quemaduras o disnea;

- situación nutricional;

- cobertura de inmunización infantil;

- condiciones de vivienda;

- acceso a la atención de salud, los alimentos, el agua y los refugios;

En el anexo 1 se hace una descripción más completa de las técnicas de encuesta para la evaluación sanitaria rápida.

Análisis de los datos

Los datos recogidos durante la evaluación rápida deben analizarse sin demora y en forma completa, y los resultados ponerse a disposición de los decisores lo antes posible para sacar el mayor provecho de la información.

En el análisis se deben utilizar técnicas estándares para asegurar la comparabilidad con evaluaciones realizadas en otras situaciones y con evaluaciones ulteriores que se lleven a cabo durante la emergencia de que se trate. Por ejemplo, deben emplearse las definiciones de los casos estándares de las enfermedades.

El análisis debe ser lo más específico posible para lograr la mejor orientación de las intervenciones. Los datos se deben desglosar y tratar en forma separada, de acuerdo con la esfera administrativa, el periodo y el tipo de población, a fin de obtener estimaciones específicas. Siempre se ha de indicar la mente de los datos y deberá procurarse evaluar su fiabilidad.

Presentación de los resultados y conclusiones

La presentación de los resultados y las conclusiones de la evaluación rápida deben tener las características siguientes.

· Debe ser clara. Los decisores o el personal de las organizaciones locales, nacionales e internacionales cuya acción dependa de los resultados de la evaluación rápida pueden tener poca práctica en la interpretación de los datos epidemiológicos y sanitarios. Debe emplearse un lenguaje sencillo; los gráficos pueden ayudar a comprender más fácilmente los datos y tendencias complejos.

· Debe estar normalizada. Los resultados se presentarán en formatos ampliamente reconocidos para poder compararlos con los de otras evaluaciones. Por ejemplo, la prevalencia de malnutrición moderada y grave debe expresarse como porcentaje de la población de que se trate. En una emergencia debida a un desplazamiento súbito de población, la mortalidad se debe calcular considerando el número de defunciones por 10000 personas por día.

· Debe indicar claramente las necesidades de más alta prioridad y cómo satisfacerlas. Hay que distinguir las enfermedades y necesidades crónicas preexistentes de las nuevas, relacionadas con la emergencia. Los miembros del equipo de evaluación rápida deben formular recomendaciones claras para los organismos de ejecución. En la página xx se presenta un posible modelo de informe estándar.

· Debe distribuirse ampliamente. Se deben distribuir ejemplares del informe a todas las organizaciones que participan en las operaciones de respuesta de emergencia.

Seguimiento

La evaluación sanitaria rápida ha de ser sólo el primer paso en la recogida de datos. La recolección continua de datos es necesaria para evaluar el efecto de los programas de salud ejecutados antes o a raíz de la evaluación rápida. Por ejemplo, después de calcular las tasas recientes de mortalidad o morbilidad a partir de los datos obtenidos en una encuesta realizada durante la evaluación rápida, se debe establecer, o restablecer, un sistema de vigilancia para el seguimiento de las tendencias futuras.

Desarrollo de las mejores prácticas de trabajo

Buen trabajo de equipo

· El personal internacional debe velar por que el personal nacional participe en la evaluación. Asimismo, el personal nacional debe incluir personal local o distrital.

· Una vez sobre el terreno, preséntese usted mismo y exponga rápidamente los objetivos y el método de la evaluación. No intimide a sus interlocutores con nombres y siglas de las Naciones Unidas u ONG que nunca han escuchado. Lleve tarjetas de visita.

· Explique lo que se está haciendo y por qué. La mejor manera de no ser un «turista de emergencia» es examinar allí mismo sus conclusiones preliminares y dar nuevas ideas e indicios sobre lo que se va a hacer con la información recogida. Deje un ejemplar del cuestionario utilizado como contribución o punto de partida para un sistema de información local.

· Si forma parte de un equipo multisectorial o de varias organizaciones:

- colabore en la preparación y el reajuste de las definiciones de casos y métodos;

- comparta sus cuestionarios y familiarícese con los de otros sectores (si el equipo tiene que dividirse para abarcar más en menos tiempo, cada miembro debe estar en condiciones de recoger datos sobre cualquier asunto); y

- reserve media hora por día para la información mutua.

Aprovechamiento máximo de la información disponible

· En las emergencias puede parecer imposible alcanzar datos concluyentes. Pero el cotejo de los datos permite hacerse una idea de la calidad general de la información. Asimismo, contactando el mayor número de mentes posible se puede reunir una cantidad inesperada de datos secundarios.

· La falta de información (o su mala calidad) es en sí misma información. Si un sector o una zona no presenta informes es señal de que tiene un problema.

· La imposibilidad de acceso puede ser la mayor limitación de la evaluación. Trate de cuantificar hasta qué punto la situación está realmente reflejada en sus datos delimitando en el mapa las zonas accesibles, las «zonas grises» y los «agujeros negros».

· La situación puede cambiar rápidamente. Recoja los datos más recientes y continúe vigilando la situación después de la evaluación rápida. Distribuya y discuta las conclusiones preliminares al preparar el informe final.

· Lleve un registro de las distancias entre puntos importantes, tales como las oficinas de las organizaciones, almacenes y fuentes de agua. Esto ayudará en la planificación de la respuesta de emergencia.

· Lleve valores de referencia (por ejemplo, valores límite para tasas de mortalidad y necesidades nutricionales estándares) para la evaluación inmediata y la planificación preliminar. (En el anexo 2 se presenta una lista de valores de referencia que han sido útiles en África y que se pueden adaptar a otras regiones.)

· Anote aparte las observaciones fácticas e impresiones personales; si tiene una computadora personal, regístrelas diariamente.

Civismo

· Antes de salir de la sede central o provincial, ofrézcase para llevar el correo, periódicos o una cantidad razonable de suministros a los puestos sobre el terreno; lleve con usted algún pequeño lujo, como fruta o un periódico, para dejar de obsequio.

· Tenga en cuenta que el personal sobre el terreno está sometido a una pesada carga de trabajo y a difíciles condiciones de vida, y que permanecerá en el lugar mientras que usted va y viene. No haga las preguntas de manera amenazante, muestre reconocimiento por las cosas buenas que se están haciendo y haga críticas constructivas.

· En el terreno, si encuentra documentos pertinentes (p. ej., registros e informes), copie la información. Nunca se lleve los originales.

· Esté dispuesto a ayudar en las evacuaciones médicas desde el terreno facilitando lugar para transportar enfermos o heridos en su vehículo o su avión.

Examen de las fuentes de error más corrientes

Las fuentes comunes de error pueden ser logísticas, organizacionales o técnicas:

Logísticas

· El transporte y el combustible son insuficientes para la evaluación.

· Las comunicaciones entre los niveles local, regional y nacional son inadecuadas: las autoridades encargadas de la zona objeto de la evaluación no son informadas a tiempo o no están listas para prestar asistencia al equipo.

Organizacionales

· No se ha designado una organización coordinadora, las responsabilidades de las diversas organizaciones no están bien definidas y no se ha nombrado un jefe de equipo.

· Los decisores principales y los posibles donantes no han sido informados de la realización de la evaluación, o se sienten presionados a responder a exigencias de política antes de que se conozcan las conclusiones, lo que da lugar a una asistencia inapropiada.

· La evaluación se realiza demasiado tarde o lleva demasiado tiempo.

· Se recoge información que no es necesaria para la planificación de la respuesta de emergencia.

Técnicas

· No intervienen en la evaluación especialistas con competencia y experiencia apropiadas.

· Programas que podrían ejecutarse de inmediato, sobre la base de la experiencia anterior, se retrasan innecesariamente hasta que se completa la evaluación.

· Las conclusiones de la evaluación se basan en datos que no representan las verdaderas necesidades de la población afectada (p. ej., provenientes de encuestas no representativas).

· La información recibida de los trabajadores sobre el terreno y las entrevistas oficiales se considera fiable como tal, sin contrastarla con todas las fuentes.

· Se establece un sistema de vigilancia demasiado lentamente, lo que impide el seguimiento y la evaluación del programa de respuesta de emergencia.

Presentación de los resultados de la evaluación

El modelo siguiente puede adaptarse para presentar los resultados de la evaluación de diferentes situaciones.

· Motivo de la emergencia (tipo de peligro real o inminente):

- inicio y evolución;
- peligros adicionales.

· Descripción de la zona afectada (adjúntese por lo menos un mapa esquemático).

· Descripción de la población afectada:

- número, desglose estimado por edad y por sexo, y factores especiales de riesgo o vulnerabilidad;

- número total estimado de muertos y heridos.

· Impacto en lo que respecta a la mortalidad y morbilidad:

- mortalidad bruta diaria (número de defunciones por día por 10000 personas);

- pueden utilizarse otros indicadores, como tasas de malnutrición, pérdidas de infraestructuras esenciales, pérdidas financieras y otros datos socioeconómicos.

· Capacidad de respuesta existente (por lo que respecta a recursos humanos y materiales):

- capacidad local, subnacional y nacional;

- organizaciones internacionales (bilaterales, no gubernamentales e intergubernamentales);

- autoridad general y coordinación nacional;

- distribución de tareas y responsabilidades;

- mecanismos de coordinación;

- logística, comunicaciones y apoyo administrativo.

· Otras necesidades:

- necesidades vitales inmediatas de las poblaciones afectadas;
- necesidades inmediatas y a plazo medio de creación de capacidad nacional;
- mecanismos de ejecución, seguimiento y evaluación.

Siempre que sea posible, en esta sección se deben incluir esquemas para la rehabilitación y la reducción de la vulnerabilidad a mediano y largo plazo.

· Recomendaciones. Indíquese lo siguiente:

- acciones prioritarias por proyecto;
- oficina encargada (coordinador nacional e interlocutores nacionales e internacionales);
- calendario;
- desglose de las necesidades por proyecto (costos estimados).

En un anexo conviene ilustrar el calendario de la evaluación, hacer un resumen de los métodos utilizados y enumerar las fuentes. También se han de adjuntar mapas y un ejemplar de los cuestionarios empleados así como los documentos de base que se hayan recogido sobre el terreno.

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