cerrar esta libroProtocolos de Evaluación Sanitaria Rápida en Situaciones de Emergencia (WHO - OMS, 1999, 116 p.)
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Prefacio

La fase inicial de una emergencia grave es decisiva para la supervivencia de las víctimas y para determinar la forma en que se ha de prestar asistencia a la comunidad perjudicada. Muchas organizaciones de dentro y fuera del país afectado envían equipos para evaluar la situación de emergencia y determinar el tipo de respuesta necesario para aliviar el sufrimiento humano. La falta de un instrumento técnico común estandarizado para evaluar los daños y necesidades en esta fase inicial puede dar lugar a que se canalice información contradictoria a los organismos humanitarios naciones e internacionales. En consecuencia, puede que la respuesta no atienda a las necesidades reales, agravando así la situación de emergencia en vez de mejorarla.

Con objeto de remediar esta carencia, la presente publicación reúne en un solo volumen 10 protocolos concebidos para ayudar a quienes intervienen en la evaluación rápida a determinar el impacto sanitario inmediato y potencial de una amplia gama de emergencias y prestar asistencia en la planificación de respuestas apropiadas.

Los protocolos originales fueron fruto del esfuerzo conjunto de tres centros colaboradores de la OMS para la preparación e intervención en situaciones de emergencia: el Centro de Investigaciones sobre la Epidemiología de los Desastres, Bruselas (Bélgica); los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, Atlanta, Georgia (Estados Unidos); y el Instituto Nacional de Salud Pública, Departamento de Higiene Ambiental y Toxicología, Kuopio (Finlandia). La OMS distribuyó los proyectos de protocolo a los Estados Miembros, las seis oficinas regionales de la OMS y otros asociados de la Organización, en particular las organizaciones no gubernamentales, a fin de someterlos a amplios ensayos prácticos. Sobre la base de las observaciones presentadas por escrito, los protocolos fueron ulteriormente examinados y actualizados por expertos de organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales con gran experiencia en la esfera de la gestión de emergencias.

Esta serie de protocolos está concebida para su utilización como una unidad completa; la introducción trata de los elementos básicos de la evaluación sanitaria rápida, mientras que los protocolos siguientes se refieren a diversos tipos de emergencias. Ciertos temas, comunes a más de un tipo de emergencia, se tratan en un solo protocolo, con las correspondientes referencias, para evitar repeticiones.

La evaluación sanitaria rápida es una tarea compleja, plagada de dificultades, que implica serias responsabilidades. En consecuencia, siempre que sea posible, debe estar a cargo únicamente de equipos de especialistas bien calificados y experimentados. No obstante, hay circunstancias en las que la intervención para salvar vidas no puede esperar a que se forme un equipo de expertos, y es preciso reunir la información fundamental lo más pronto posible. Por este motivo, los protocolos proporcionan información de base de modo tal que puedan ser útiles para el personal sanitario en general a la hora de determinar prioridades en los casos de emergencia y responder en consonancia.

Los protocolos también están desuñados al personal y las organizaciones que sin estar a cargo de la evaluación cumplan, no obstante, otras funciones en la preparación para situaciones de emergencia y la atención de esas situaciones, como ocurre con los ministerios de salud. Pueden utilizarse con objeto de formar personal para las situaciones de emergencia antes de que éstas se produzcan, de demostrar cómo la evaluación rápida puede integrarse en la preparación multisectorial para situaciones de emergencia, y de mostrar de qué manera la información recogida por medio de las evaluaciones se puede utilizar para dar una respuesta eficaz a la emergencia.

Por último, si bien los protocolos se refieren a la esfera de la salud, también pueden utilizarse en el ámbito de una evaluación más amplia de la situación y las necesidades de emergencia en todos los aspectos de una comunidad. Para ser eficaz, la preparación para situaciones de emergencia debe estar institucionalizada en todos los niveles de gestión en los países expuestos a emergencias graves. Esta institucionalización comprende la elaboración de políticas, la evaluación de la vulnerabilidad, la planificación para casos de emergencia, el desarrollo de sistemas de gestión de la información y los recursos, la capacitación y educación, así como el seguimiento y la evaluación. Todas las grandes actividades de desarrollo deberían tener un componente de preparación para emergencias a fin de reducir el daño que éstas causan. Sin ese componente, miles de vidas humanas quedan expuestas a graves riesgos y el desarrollo sostenible corre peligro.

Ningún sector de un país o una comunidad es exclusivamente responsable de cada aspecto de una emergencia. Sin embargo, cada sector y organización debe planear actividades de evaluación, formar personal en técnicas de evaluación y poner en práctica esas técnicas junto con otros sectores y organizaciones. La evaluación rápida debería ser una actividad conjunta de todos los organismos humanitarios, de modo tal que puedan proporcionar información concluyente a los encargados de adoptar las decisiones en materia de intervención y recuperación. Las relaciones de colaboración práctica y la comunicación franca que contribuyen a la preparación para situaciones de emergencia son el fundamento de una coordinación y cooperación eficaces en los momentos de emergencia real.

La OMS desea agradecer las contribuciones que han aportado para el examen y la finalización de los protocolos las siguientes personas: Dr. V. Brown, Médecins Sans Frontières/Epicentre; Dr. R. Coninx, Comité Internacional de la Cruz Roja; Dr. M. Dualeh, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados; Sr. T. Foster, Registered Engineers for Disaster Relief; Sr. A. Mourey, Comité Internacional de la Cruz Roja; Dr. H. Sandbladh, Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja; y Dr. B. Woodruff, Centros de Control y Prevención de Enfermedades. Además, participaron en la actualización del contenido técnico de los protocolos los siguientes miembros del personal de la OMS: Sra. M. Anker, División de Vigilancia y Control de Enfermedades Emergentes y otras Enfermedades Transmisibles; Dr. K. Bailey, ex funcionario de la División de Alimentación y Nutrición; Dr. S. Ben Yahmed, ex funcionario de la División de Operaciones de Emergencia y Acción Humanitaria; Sr. H. Dixon, ex funcionario de la División de Evaluación de la Situación Sanitaria y de sus Tendencias; Sra. H. Hailemeskal, ex funcionaria de la División de Operaciones de Emergencia y Acción Humanitaria; Sr. P. Koob (asistencia editorial), ex funcionario de la División de Operaciones de Emergencia y Acción Humanitaria; Dr. J. Le Duc, ex funcionario de la División de Vigilancia y Control de Enfermedades Emergentes y otras Enfermedades Transmisibles; Dr. A. Loretti, Centro Panafricano de Formación para Situaciones de Emergencia, Addis Abeba; Dr. K. Nguyen, ex funcionario de la División de Vigilancia y Control de Enfermedades Emergentes y otras Enfermedades Transmisibles; Sra. M. Petevi, División de Salud Mental y Prevención del Abuso de Sustancias; Dra. M. Santamaría, División de Vigilancia y Control de Enfermedades Emergentes y otras Enfermedades Transmisibles; Sr. M. Szczeniowski, División de Vigilancia y Control de Enfermedades Emergentes y otras Enfermedades Transmisibles; y Dr. E. Tikhomirov, División de Vigilancia y Control de Enfermedades Emergentes y otras Enfermedades Transmisibles.

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