cerrar esta libroProtocolos de Evaluación Sanitaria Rápida en Situaciones de Emergencia (WHO - OMS, 1999, 116 p.)
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Anexo 1. Técnicas de encuesta durante evaluaciones rápidas

Utilización de encuestas domiciliarias informales para evaluaciones rápidas de salud

Aunque realizar una encuesta domiciliaria extensa puede resultar muy laborioso, en situaciones de emergencia es posible efectuar pequeñas encuestas en menos tiempo. Durante la evaluación inicial de una emergencia, una encuesta simple entre la población afectada sin recurrir a métodos probabilísticos puede dar una idea aproximada de la amplitud de los daños y de las necesidades sanitarias inmediatas, como orientación para adoptar decisiones de emergencia. Sin embargo, sus resultados podrían ser difíciles de comparar con los de otras encuestas posteriores de mayor validez estadística.

Las encuestas de más amplio alcance y estadísticamente válidas son útiles en las últimas fases de la emergencia, en que se dispone ya de más tiempo para afinar las estimaciones iniciales a tenor de la evaluación rápida de salud. Dada la diversidad de situaciones en que se pueden realizar encuestas rápidas entre hogares, cada una de éstas deberá concebirse en términos específicos. El presente anexo no contiene ayuda para decidir sobre la información, la manera de redactar las preguntas o de elegir una muestra representativa, o la forma de analizar los datos resultantes, ya que estas tareas competen a personal experto. Sí se exponen, en cambio, nociones generales sobre la realización de encuestas durante evaluaciones de salud rápidas.

El proceso de selección de una muestra

La realización de una encuesta tiene por objeto describir las características básicas de la población estudiada; por ejemplo, la proporción de viviendas dañadas por un terremoto, o de niños vacunados contra el sarampión. Para obtener una estimación atinada, la muestra encuestada deberá ser representativa del conjunto de la población. Por ello, si la población afectada es muy numerosa o se halla dispersa sobre un territorio extenso, la muestra deberá obtenerse de una superficie lo más amplia posible, sin restringirla a una zona concreta, que podría no ser representativa del conjunto de la población. Además, debería evitarse preguntar sólo a los miembros más accesibles de la población afectada (por ejemplo, a personas que habitan junto a las carreteras o los mercados, o en el centro de una ciudad).

Para realizar una encuesta, se empezará definiendo el área que se va a estudiar. Lo mejor suele ser dibujar un mapa aproximado de dicha área, indicando con el mayor detalle posible los lugares habitados, las concentraciones relativas de población, y las principales características geográficas, como las carreteras y los ríos. Se puede preguntar a las personas del lugar para obtener información general sobre determinada zona y sobre las zonas más afectadas y menos afectadas. La muestra puede obtenerse también en áreas en que la gravedad de los efectos ha sido más diversa. Puede ser también útil recabar la opinión de diferentes personas. Seguidamente, se decidirán los criterios que determinan la muestra y el tamaño de ésta. Esta decisión dependerá de diversos factores, entre ellos:

- la extensión del área que se desea estudiar;

- el número de investigadores disponibles;

- el tiempo disponible para realizar la encuesta,

- la disponibilidad de transportes;

- la distribución de la población afectada (por ejemplo, en viviendas aisladas, en aldeas o en campamentos);

- las diferentes circunstancias en que se encuentra la población en diversas partes del área afectada por la emergencia.

La encuesta más simple y rápida puede realizarse eligiendo una muestra de 50 viviendas al azar. La obtención de datos podría realizarse por dos o tres personas en una tarde como mucho. Pudiera ser necesario realizar encuestas más amplias, pero hará falta disponer de más gente y de más tiempo para ello.

El muestreo por conglomerados es una técnica desarrollada para economizar el costo de la encuesta. Consiste en seleccionar aleatoriamente diversos puntos de partida para, a continuación, seguir un método de elección sistemático. Así, por ejemplo, en un área rural se elegirían 30 poblaciones al azar de una lista que contenga todas las poblaciones de la zona. A continuación, en cada localidad se elige una vivienda al azar, aplicando para las siguientes el criterio de proximidad. Si las viviendas estuvieran dispersas sobre un área de población más extensa, los encuestadores podrían elegir una casa de cada cinco o diez hasta reunir el número de casas necesario para esa población.

El número de hogares visitados en cada conglomerado dependerá de lo que se desee evaluar. En la encuesta por conglomerados que se utiliza normalmente para evaluar los niveles de vacunación, se seleccionan siete hogares para cada conglomerado. Para una encuesta así podrían ser necesarios de tres a cinco equipos de entrevistadores, que tardarían tres o más días en realizarla. En algunas evaluaciones, hay que conseguir una muestra de hasta 700 niños para estimar los parámetros de salud con el grado de precisión necesario. Dependiendo del número de desplazamientos necesarios, para realizar estas encuestas podrían ser necesarios diez o más equipos durante más de una semana. Una encuesta de tal magnitud no es probablemente apropiada para una evaluación rápida de salud en emergencias imprevistas, producidas por causas naturales o por repentinos desplazamientos de la población, en que la información sobre estas personas se necesita con gran premura.

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