cerrar esta libroReducción de la Vulnerabilidad Familiar al VIH & SIDA y otras Enfermedades Infecciosas (IFRC - RCS, 2002, 40 p.)
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Contexto humanitario: antecedentes

En el curso de esta década el VIH/SIDA va a provocar más muertes que todas las guerras y desastres de los últimos 50 años. Desde la aparición de la epidemia del SIDA han muerto 25 millones de personas y más de 40 millones viven actualmente con el VIH/SIDA. Solamente en el año 2001 se infectaron más de 5 millones de personas en todo el mundo. En los países en desarrollo, las enfermedades infecciosas, incluyendo el VIH/SIDA, son la principal causa de muerte de niños y adultos jóvenes.

Las enfermedades epidémicas no son nuevas, pero lo que diferencia al VIH/SIDA es su impacto negativo, sin precedentes, sobre el desarrollo social y económico de las naciones. Todos los seres humanos, ricos o pobres, jóvenes o viejos, pueden verse afectados por la epidemia de VIH/SIDA, pero los habitantes de los países en desarrollo, en particular las mujeres jóvenes, son los más vulnerables.

La mayoría de las víctimas son adultos en la plenitud de su vida laboral y de crianza de sus hijos. El legado que deja la epidemia es una fuerza de trabajo diezmada, comunidades fracturadas y empobrecidas y millones de huérfanos. La tuberculosis (TB), el paludismo, las enfermedades diarreicas y las infecciones respiratorias agudas (IRA) aportan una cuota adicional de muertes que, sumadas a las provocadas por el SIDA, alcanzan la devastadora cifra de 13 millones de muertes al año por enfermedades infecciosas que podrían haberse evitado. Casi el 90 por ciento de las muertes por enfermedades infecciosas se deben a un puñado de enfermedades: neumonía, TB, enfermedades diarreicas, paludismo, sarampión y VIH/SIDA. La mayoría de estas muertes se registran en los países en desarrollo, que son los que disponen de menos dinero para invertir en salud y cuidados médicos. De esta manera, se ha permitido que las enfermedades infecciosas ganen espacio, lo que para algunos de los países más pobres representa un costo muy alto, mientras que la comunidad internacional aparentemente permanece ajena a esta realidad. Sin embargo, la situación no es desesperada: los esfuerzos por prevenir y controlar estas enfermedades constituyen los medios más prácticos y accesibles para aliviar la pobreza e impulsar el desarrollo social y económico.

En última instancia, corresponde a los gobiernos asegurar que sus sistemas de salud y asistencia social puedan satisfacer las necesidades de sus habitantes, particularmente de los más vulnerables. Por su parte, la Cruz Roja y la Media Luna Roja, con su red de voluntarios que trabajan en la comunidad, pueden desempeñar un papel complementario e influir en el estado de salud de las personas más vulnerables, concentrándose en los principales factores locales que determinan la vulnerabilidad al VIH/SIDA y otras enfermedades infecciosas.

Los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja pueden acceder a los hogares y comunidades de una manera que está vedada a los sistemas de salud públicos. En junio de 2001, en ocasión del Vigésimosexto Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, los jefes de Estado y los representantes gubernamentales reconocieron este rol cuando destacaron especialmente “los esfuerzos de las organizaciones humanitarias internacionales que luchan contra la epidemia, incluyendo los voluntarios de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en las áreas más afectadas del mundo”.

La movilización social, la educación sanitaria, los primeros auxilios, el apoyo psicológico y la asistencia en la comunidad constituyen el núcleo de estas intervenciones, destinadas a brindar a la población los conocimientos y herramientas que necesitan y a facilitar y apoyar los procesos que permiten Contexto humanitario: antecedentes reducir su vulnerabilidad. Si bien el énfasis en los factores familiares y comunitarios exige un enfoque amplio de la salud, se definió a la lucha contra el VIH/SIDA como la prioridad mundial alrededor de la cual deben estructurarse estas intervenciones.


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La base de la propuesta de intervenciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja esta dada por su red de voluntarios, su vasta experiencia en materia de programas comunitarios de primeros auxilios y su reconocida capacidad en situaciones de emergencia. La sólida imagen asistencial de la Cruz Roja/Media Luna Roja y su experiencia en estrategias de fortalecimiento de la capacidad son ventajas adicionales que la Federación Internacional aporta a la lucha contra el VIH/SIDA y otras enfermedades infecciosas. La Federación Internacional es probablemente la organización mejor posicionada para promover intervenciones a nivel de las familias a la escala necesaria para lograr un impacto sobre la mortalidad provocada por las enfermedades infecciosas.

La Federación Internacional tiene una larga tradición de trabajo en el ámbito de la salud y asistencia en la comunidad. Las Sociedades Nacionales han apoyado proyectos individuales para combatir el VIH/SIDA desde mediados del decenio de 1980. Si bien las iniciativas nacionales e internacionales han ayudado con éxito a muchos beneficiarios individualmente, no han tenido la consistencia y la escala para lograr un impacto significativo sobre la epidemia de SIDA. En el año 2001, se observó la gestación de un compromiso genuino de intensificar la intervención de la Cruz Roja/Media Luna Roja en la lucha contra el SIDA, conforme a lo establecido por la Asamblea General de la Federación Internacional (noviembre de 2001), y de impulsar una estrategia mundial para promover el intercambio de experiencias entre las Sociedades Nacionales de todo el mundo. Este documento presenta los objetivos, la estrategia y las acciones prioritarias de la Cruz Roja/Media Luna Roja para responder al desafío del SIDA y otras enfermedades infecciosas en los próximos años.

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