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Ciudades en Peligro - Ciudades más Seguras... antes de un Desastre (IDNDR-DIRDN, 1996)

Parte II: ¿Qué se está haciendo?

Esta segunda parte comprende algunos ejemplos de los diferentes métodos que tienen las comunidades para protegerse de los desastres. Estos ejemplos muestran el progreso en un campo que evoluciona rápidamente. Existen muchas soluciones para que las ciudades sean más seguras contra los desastres. Sin embargo, conseguir, en breve tiempo, información sobre cómo se aplican esas medidas, resulta bastante complicado. Este informe pretende cubrir esa laguna. Hay casos de todos los rincones del mundo, y se trata una gran variedad de desastres que afectan a los centros urbanos. Técnicas de construcción, campañas de limpieza de calles, planes de gestión de casos de emergencia, construcción de terraplenes, programas de repoblación, designación de zonas verdes, ayuda económica a las comunidades más vulnerables... éstas y otras soluciones aparecen en las páginas siguientes. Algunas han resultado eficaces. Otras se están elaborando. Juntas, forman un retrato de un campo en evolución, en el que la población desempeña un papel cada vez más importante en la determinación de su propio destino.

Este retrato nos da esperanza y, a la vez, preocupación. Esperanza, porque los diferentes casos nos demuestran que la gente es consciente de que la prevención da sus frutos, y por eso, invierte en ella. Preocupación, porque todavía no se han adoptado las medidas necesarias para poder invertir la tendencia general que conduce al aumento del riesgo de desastres.

Si las ciudades son cada vez más vulnerables a las catástrofes, ¿por qué no se presta la debida atención a este problema? Quizás por esa idea que se ha arraigado en la segunda mitad de este siglo y, según la cual, el hombre no debe ser fatalista por lo que se refiere a los desastres. Pero también es verdad que el ritmo y la magnitud de la degradación medioambiental, el acelerado crecimiento demográfico y la urbanización aumentan el riesgo de desastres. Pasará bastante tiempo antes de que la población se dé cuenta de estos hechos, y sólo entonces se podrán tomar medidas.

Pero hay también otras razones. Las autoridades locales han limitado el control de la expansión urbana. Los centros urbanos están creciendo tan rápido que las mismas autoridades tienen dificultades para garantizar unos servicios mínimos. Con recursos muy limitados, la amenaza de desastres supone sólo uno de los tantos problemas urgentes que tienen que afrontar las administraciones locales.

La marcha del desarrollo de una ciudad determina si el riesgo de desastres aumenta o disminuye. Si se utilizan criterios de evaluación de los riesgos urbanos en la elaboración de proyectos de desarrollo, las inversiones para ese desarrollo serán más sostenibles. Incluso con pocos recursos económicos más, los urbanistas podrían reducir considerablemente el riesgo de desastres en las ciudades.

Búsqueda de casos - criterios de selección

En la búsqueda de casos que configuran esta segunda parte, se siguieron los siguientes criterios de selección:

· Medidas de prevención. Soluciones para extirpar las causas de la vulnerabilidad urbana (asentamientos en zonas peligrosas); mejorar las técnicas de diseño y construcción; adoptar planes para casos de emergencia que funcionen...

· Universalidad. Un mosaico de ejemplos con diferentes elementos para los centros urbanos seleccionados y adaptados a las circunstancias locales sociales, económicas y políticas.

· Indicadores de la eficacia. Proyectos probados y aplicados, al menos parcialmente, con resultados evidentes. Ejemplos: menor frecuencia de desastres; vidas y propiedades salvadas; recompensa o reconocimiento profesional; adopción de medidas similares entre diferentes grupos de la misma comunidad 0 en países vecinos; cambio de actitud entre los líderes políticos y/o miembros de la comunidad.

· Rentabilidad. Preferencia por casos en donde se demuestra una mejoría local en relación al tiempo, dinero y personas implicadas. Se descartaron medidas demasiado caras para ciudades de países en desarrollo.

· Colaboración. Preferencia por proyectos coordinados por diferentes profesionales de la comunidad (los proyectos aislados son menos sostenibles con el paso del tiempo).

· Soluciones basadas en la comunidad. Un método dinámico llevado a cabo por los ciudadanos. Se cuenta con socios nacionales o internacionales cuando se requiere el caso.

· Diversidad de desastres naturales que afectan a los centros urbanos. Se tratan casos de inundaciones, terremotos, desprendimientos, incendios, tormentas tropicales y erupciones volcánicas. Los más numerosos se refieren a inundaciones, el desastre urbano más frecuente.

· Difusión geográfica. Una selección representativa de diferentes países y regiones del mundo.

· Selección característica de medidas adoptadas contra los desastres y en favor del desarrollo. Insistir en las medidas de prevención, mitigación y preparación, preferiblemente como parte integrante de los planes de desarrollo, antes de un posible desastre. La búsqueda se extendió a medidas en la fase de reconstrucción que redujeran los efectos de los desastres o que los previnieran. También se incluye un caso de la fase de auxilio. Se han evitado referencias a otros casos de auxilio y recuperación que no seguían los criterios antes mencionados.


Un grupo de mujeres de Bangladesh construyendo un muro para protegerse de las inundaciones.

Ecuador - Quito: Las nuevas leyes reflejan el cambio de actitud

"Son las nueve de la noche. Después de una tarde pasada por agua, y con las calles aún encharcadas, los habitantes de Quito transcurren el tiempo con sus familias o amigos, cenando, viendo la televisión o, simplemente, charlando. Muchos jóvenes están haciendo los deberes para el siguiente día de clase, mientras los más pequeños ya están durmiendo. De repente se siente una ligera sacudida, seguida de un temblor más fuerte. Los platos tiemblan en las mesas y las ventanas crujen. Toda la ciudad se estremece tras una violenta sacudida de la tierra. Al principio la gente se muestra confundida, pero enseguida se dan cuenta de que en Quito se está experimentando un fuerte terremoto..."

Esta posible historia de un terremoto en Quito forma parte de un proyecto local de gestión del riesgo de terremotos, y se utiliza en la planificación de ejercicios de simulacro. La historia completa explica los efectos de un posible terremoto en la ciudad de Quito hasta un mes después de que se hubiera producido el seísmo. Todo esto se ha llevado a cabo para comunicar los resultados de una evaluación de la vulnerabilidad de los servicios municipales de Quito, de los edificios públicos y de otras infraestructuras (se entrevistaron a 17 organizaciones de la ciudad), así como una evaluación del riesgo de terremotos. Gracias al desarrollo de esta historia, se informó de los resultados a las autoridades gubernativas, responsables de la gestión de los casos de emergencia, empresarios y público en general, con la intención de que tomaran conciencia de las consecuencias de un terremoto y se sintieran motivados para actuar.


Quito se extiende al pie del volcán Pichincha y, además de erupciones volcánicas, también está amenazada por desprendimientos, terremotos e inundaciones.

Evaluación de posibles daños en caso de terremoto, participación ciudadana en planes de evacuación después de una erupción volcánica, reforzamiento de las escuelas, balones y canciones infantiles con mensajes sobre los terremotos... son algunos ejemplos de los recientes proyectos que han conseguido elevar la sensibilización pública y convencer a los administradores de la ciudad para que tengan en cuenta la amenaza de desastres en Quito. Estos proyectos están cambiando la actitud de los ciudadanos. El resultado se puede observar en el compromiso político y financiero de Quito para que la ciudad sea más segura contra los desastres. Las medidas adoptadas en los últimos años han creado una base sólida para que los responsables de la ciudad coordinen su trabajo.

Quito tiene buenas razones para tomar medidas de prevención. Situada al pie del volcán Pichincha, todavía en actividad, Quito también está amenazada por terremotos, desprendimientos e inundaciones, así como por accidentes químicos y violencia callejera. Con su millón doscientos mil habitantes, es la segunda ciudad más poblada de Ecuador, y el número sigue creciendo; las infraestructuras y viviendas inadecuadas, la pobreza y la degradación del medio ambiente la hacen muy vulnerable a los desastres naturales y provocados por el hombre.

La mayor parte de las poblaciones de Ecuador no cuenta con programas locales de mitigación de desastres, debido, en parte, a que el sistema de protección civil está muy centralizado. Cuando las autoridades locales se dieron cuenta de la necesidad de adoptar medidas de prevención, mitigación y preparación a nivel local, crearon, en 1994, una unidad de prevención y respuesta a los desastres dentro de su Departamento de Planificación. Enseguida se hizo evidente que esta unidad necesitaba un respaldo político mayor. La administración local ha redactado un decreto municipal para la creación de un Sistema Metropolitano de Mitigación de Riesgos y Respuesta en casos de Emergencia, que dependerá de la alcaldía.

En este nuevo sistema participan todas las agencias municipales, así como representantes de la protección civil local (Cruz Roja, Fuerzas Armadas, Cuerpo de Bomberos, Policía, Iglesia católica). Esto no sólo conlleva ventajas en la coordinación a nivel local, sino que también establece lazos a nivel nacional. Además también se fomentará la colaboración de ONG, de institutos de investigación de ciencias sociales y naturales, de empresas privadas, escuelas, universidades, hospitales, etc.

El sistema tiene tres comisiones en las que participan todos los miembros. La Comisión Educativa está encargada de la creación de una "cultura de prevención" entre los ciudadanos, difundiendo información y organizando cursos. La Comisión de Investigación está encargada de la investigación técnica y control. La Comisión Operativa está encargada de la elaboración de planes de preparación. El sistema cuenta con un comité y una unidad de coordinación para acoplar las tres comisiones. En caso de una situación extrema de emergencia, los principales miembros del sistema se reorganizarían en un Comité de Operaciones de Emergencia. La legislación también prevé una financiación adecuada.

Fuentes

"The Quito, Ecuador Earthquake Risk Management Project", National Polytechnic, GeoHazards International, Ciudad de Quito, ORSTOM, y OYO Corporation, GeoHazards International Publication, 1994.

"Assessment of Disaster Prevention, Mitigation and Preparedness Activities in Latin America: the Case of Quito, Ecuador", María Augusta Fernández, USAID Regional Housing and Urban Development Office for South America, y Lyvia Rodríguez, I-PMP Project Director, Carrión García Consultores, Puerto Rico en Actas, Il Conferencia Internacional de las Autoridades Locales que hacen frente a los Desastres y casos de Emergencia, Amsterdam, 22-24 de abril de 1 996.

Entrevista a Ricardo Mena, asesor regional, abril 1994.

Descripción del proyecto de Quito, J. Fernández, J. Valverde, H. Yepes, G. Bustamante, J. L. Chatelain, en B.E. Tucker et al. (Eds), Issues in Urban Earthquake Risk, Kluwer Academic Publishers, 1994.

Más información: Ricardo Mena, Departamento de Asuntos Humanitarios de la ONU, Shyris 1240 Y Portugal Of. 504, Aptd. Postal 17-21-999, Quito (Ecuador). Tel./fax: (593) 2469810.

Papúa Nueva Guinea - Rabaul: Convivir con el peligro

Cuál es el nivel aceptable de convivencia con el peligro y qué es lo que se gana a cambio. Estas dos cuestiones encabezan el programa de rehabilitación que las autoridades municipales están llevando a cabo en Rabaul (Papúa Nueva Guinea). Destruida por una erupción volcánica, en septiembre de 1994, esta ciudad portuaria ha optado por una reconstrucción parcial en otro lugar y por construcciones más seguras contra futuros desastres.

La erupción de dos volcanes, Vulcan y Tavurvur, destruyeron la ciudad de Rabaul y provocaron daños considerables en muchos asentamientos de la península de Gazelle. Esta catástrofe paso de manifiesto los graves daños económicos que una erupción puede llegar a causar. Rabaul, uno de los centros comerciales e industriales más importantes de Papúa Nueva Guinea, era el centro administrativo de la provincia. La mayor parte de la producción agrícola de las islas de alrededor se exportaban desde el puerto de Rabaul.

Aunque sólo se produjeron cuatro víctimas mortales, resultaron afectadas más de 100.000 personas. El daño más grave fue causado por la lluvia de cenizas y lodo, llegando a alcanzar, an algunos sitios, 50 cm. de espesor. Casi todos los habitantes perdieron todo lo que poseían: casas, bienes personales y sus fuentes de ingresos. La mayor parte de los edificios de Rabaul se derrumbaron por el peso de la ceniza mojada, y esta lluvia de ceniza también dañó muchos hogares y plantaciones del resto de la península. Todo quedó destruido o gravemente dañado: cables eléctricos, tuberías del agua, hilos telefónicos, carreteras, edificios públicos, escuelas, clínicas y hospitales.

Las pérdidas económicas fueron similares al 5% del PNB, el equivalente al presupuesto nacional destinado a la salud durante dos años. Los costes de reconstrucción se calculan en 70 millones de dólares. Las pérdidas asegurativas ascendieron a 50 millones de dólares, mientras que las privadas supusieron el doble. No hay datos de las pérdidas causadas en la industria, comercio o exportaciones agrícolas.

El programa de rehabilitación del gobierno intenta equilibrar las ventajas de la situación de Rabaul con el riesgo de otra erupción volcánica. La administración ha cedido tierras a las víctimas de la catástrofe en una zona segura distante de los volcanes. La mayor parte de las viviendas y edificios administrativos se están construyendo en Kokopo, un pueblo situado a 20 km. de Rabaul y a 15 del volcán más cercano. También se está modernizando el aeropuerto de Kokopo para suplir el de Rabaul.

Sin embargo, bajo el humo del volcán Tavurvur, se ha vuelto a abrir el puerto de Rabaul. Y es que no existe otra buena alternativa para sustituir este puerto de altura perfectamente protegido; es básico para el desarrollo económico regional. En cambio, pasará mucho tiempo antes de que las tierras de la península Gazelle vuelvan a ser productivas.

Adaptación de "Rabaul, Papua New Guinea: the volcanic eruption of 1994 and its aftermath", de Anja Smid, periodista independiente, junio de 1996.


Esta viñeta apareció en un periódico de Auckland (Nueva Zelanda), después de la erupción de Rabaul. Auckland se extiende en una zona de actividad volcánica.

Viñeta de Laurence Clark en "The New Zealand Herald', 21/09/94.

Sudáfrica - Una participación ciudadana ayuda a reducir la vulnerabilidad a las inundaciones

La sequía y los conflictos sociales en Sudáfrica han obligado a muchos habitantes de las zonas rurales a trasladarse a las ciudades para que sus vidas no corran peligro y asegurarse un puesto de trabajo. La mayor parte de estas personas se asienta en zonas pantanosas secas, cerca de ríos y riachuelos, o cerca de instalaciones industriales, lugares que las autoridades locales consideran no aptos para los asentamientos humanos.

Estas precarias condiciones de vida causan numerosos problemas:

· Deficientes materiales de construcción (coberturas de plástico, madera, cartón, chapas de madera dura) que prenden fuego rápidamente.

· No hay teléfonos para llamar a los bomberos.

· Cuando éstos son advertidos, llegan demasiado tarde porque las calles y direcciones no figuran en los planos de la ciudad.

· Durante las inundaciones, el apara turbia sale a chorros de las endebles viviendas, arrastrando los enseres domésticos y dañando los que quedan.

· Como no se dispone de servicios sanitarios, educativos, etc., se crean ulteriores problemas para estas comunidades ya desventajadas.

Estas personas tienen que padecer regularmente los efectos de incendios, inundaciones y huracanes. Por ejemplo, en 1994, la Cruz Roja sudafricana y el gobierno tuvieron que prestar ayuda a 50.000 personas que vivían en asentamientos ilegales. En 1995, las inundaciones de Kwa-Zulu-Natal dejaron a miles de personas sin hogar; otras 150 perdieron la vida cuando un río, próximo a sus viviendas, se desbordó.

Mandisa Kalako-Williams, directora de programas y operaciones para la Cruz Roja sudafricana, cree que sólo hay una solución real para reducir la vulnerabilidad a los desastres de estas personas: una colaboración ciudadana en los programas de las autoridades locales y ONG. "Debido a los problemas subyacentes en nuestra civilización (pobreza, desempleo), sólo podemos esperar en el éxito de un método intersectorial que haga frente a los desastres. Esto implica la colaboración de técnicos en los sectores de la vivienda, salud, explotación de tierras, agencias de desarrollo y la población afectada", comentó. "Esta es la razón por la que el Comité Nacional de Gestión de los Desastres desempeña un papel tan importantes en garantizar que los problemas que abundan en esta tierra no se conviertan en desastres, y en conciencias a la población que su colaboración es la única solución a largo plazo".

Ella cita ejemplos del proceso en ciernes en Sudáfrica, en donde la colaboración ciudadana está dando sus frutos.

Por ejemplo, después de numerosas operaciones de socorro durante unas inundaciones en un asentamiento ilegal en Port Elizabeth, los habitantes, las autoridades municipales y las ONG locales se pusieron de acuerdo para buscar un nuevo asentamiento a 500 familias que resultaron afectadas. Se trasladaron a tierras más altas, por encima del nivel de las aguas, limpiaron la zona de arbustos, pavimentaron las calles, asignaron parcelas más grandes y usaron mejores materiales de construcción (acero galvanizado).

Algunas organizaciones cultivaron huertos caseros para tener una seguridad alimentaria, y se produjo lo suficiente para el consumo propio y venta Se crearon comités de desarrollo que valoraban las necesidades y posibilidades. "La clave del éxito -comenta Kalako- fue la participación ciudadana para identificar su propia vulnerabilidad a las inundaciones, adoptando soluciones y trazando el camino adecuado".

Otro ejemplo se refiere al poblado de Alexandra, uno de los asentamientos más antiguos en las proximidades de Johannesburgo, que sufre inundaciones estivales cada año. Muchas casas están muy cerca del río Juskei, que recoge el agua de varios riachuelos y tuberías. Las orillas del río están erosionadas por las fuertes corrientes a lo largo de los años y, por eso, se desborda cada año. Algunas familias han sido evacuadas, pero otras continúan construyendo nuevas chabolas en las zonas desocupadas.

Sin embargo, la población empieza a reconocer su vulnerabilidad a las inundaciones. Los habitantes han adoptado sistemas de alarma contra este desastre: campanas, avisos de puerta en puerta y repetidas alertas en la radio. También están aprendiendo técnicas de primeros auxilios y formando equipos de rescate. Han designado una "casa segura" donde poder refugiarse en caso de emergencia, mientras se estudian otras medidas. "Lo más importante -dice Kalako-Williams- es que las autoridades y las ONG están consultando a la población a la hora de trasladar a la gente a lugares más seguros".

Resumen de "Disaster and Urbanization: South Arican Examples", de Mandisa Kalako-Williams, junio de 1995, conferencia presentada a la Secretaría del DIRDN. Más información: Mandisa Kalako-Williams, National Director, Operations and Programmes, South African Red Cross Society, PO Box 2829, Parklands 2121, 25 Erlswold Way, Saxonwold 2196. Tel.: 11 486 1313. Fax: 114861092.

Australia - Menos daños gracias a una educación ciudadana

Si usted hubiera estado en Victoria (Australia) el 16 de febrero de 1983, podría recordar perfectamente qué hizo aquel día. En esta parte de Australia Meridional todos estábamos conmocionados por la ferocidad y magnitud del incendio forestal que arrasó Ciare Valley, Lower South-east y las colinas Adelaida". Este comentario pertenece a Barry Grear, un urbanista del Departamento para la Vivienda y el Desarrollo Urbano de Australia Meridional. "El resultado de esa experiencia vivida -sigue Grear- se ha podido observar durante los incendios que se produjeron en las cercanías de Sidney en 1994, donde no llegaron a ser lo trágicos que podían haber sido".

El sur de Australia sigue siendo una de las zonas más propensas a incendios del mundo. El incendio del Miércoles de Ceniza de 1983 provocó la muerte de 47 personas, destruyó 2.000 casas y las pérdidas alcanzaron los 200 millones de dólares. En la región de Victoria se producen cientos de incendios al año, siendo muchísimos los habitantes en situación de alto riesgo porque viven cerca de los bosques.

Las autoridades locales encargadas de la gestión de las situaciones de emergencia piensan que la conclusión más importante a la que han llegado, a raíz de esos incendios, es que los programas de educación ciudadana reducen mucho el número de víctimas y de danos materiales. Las autoridades locales han enviado mensajes de seguridad a través de los medios de comunicación, pero se han dado cuenta de que esos mensajes solos no han surgido el efecto deseado. Además, esas medidas fueron contrarrestadas por los periodistas que se encargaban de informar sobre los desastres provocados por incendios, para lo cuales sobrevivir era simplemente una cuestión de suerte.

Por consiguiente, el Cuerpo de Bomberos de Victoria llevó a cabo un programa de educación ciudadana, "Community Fireguard", que enseña a la población a saberse defender de los incendios forestales. El programa demostraba que si la gente estaba bien preparada para la lucha contra incendios, podían proteger sus vidas y sus hogares. Para lanzar el mensaje, se evitó utilizar un método "de arriba a abajo" propuesto por una agencia en el que se decía a la gente lo que tenía que hacer. Se optó por la identificación de las zonas más vulnerables en las poblaciones propensas a incendios. Después se creó interés entre los residentes y se les animó a reunirse.

Con la ayuda de personal experto y de vídeos, los habitantes se reunían en casas particulares y se dieron cuenta de que ellos eran los máximos responsables de sus propias vidas y de que necesitaban organizar sus propios métodos de lucha contra incendios. Sólo entonces empezaba el verdadero trabajo de los encargados del programa, ayudando a los habitantes a elegir y llevar a cabo las estrategias más adecuadas para prevenir los incendios.

En algunas zonas se hizo hincapié en la adopción de sistemas de alarma. Otros equipos colaboraron con agencias encargadas de la gestión de la tierra para garantizar el mantenimiento de zonas tope. Otros llevaron a cabo limpieza de calles, o asistieron a sesiones de formación sobre el material, o elaboraron planes de emergencia.

Desde el inicio del programa, algunos equipos han trabajado ya en labores de extinción de incendios forestales. Y las medidas adoptadas han resultado eficaces por lo que se refiere a la reducción de pérdidas y a la movilización de la población para proteger sus vidas y sus bienes. La Universidad de Melbourne está actualmente evaluando la efectividad del programa en relación al cambio de actitud y comportamiento de los habitantes de zonas con un alto riesgo de incendios forestales.

Adaptación de: Alan Rhodes, "Community Education to Reduce Losses from Wildfire", junio de 1996, resumen del programa para la Secretaría del DIRDN, cortesía del Comité de Coordinación Australiano para el DIRDN.

Otras fuentes:

Barry Grear, "Bushfire reduction through planning policy", en Hazard-Wise Saves Lives, ed. D.I. Smith, Universidad Nacional Australia, Centre for Resource and Environmental Studies, 1996.

Folletos sobre Protección Civil, Cuerpo de Bomberos de Victoria.

Más información: Jon Boura, Country Fire Authority, PO Box 701, Mt, Waverely, Victoria, 3149, Australia. Tel.: 61 3 92628394. Dirección electrónica: jboura@cfa.vic.gov.au


En los bosques próximos a zonas habitadas, los ciudadanos eliminan la maleza y otros materiales peligrosos.

Paraguay - Un nuevo proyecto ribereño cambia la actitud local

Las inundaciones afectan a las zonas urbanas más que cualquier otra calamidad natural. La capital de Paraguay, Asunción, padece cada año las inundaciones de las tierras bajas del río Paraguay. Los terraplenes construidos no han sido una buena solución dado que la gente sin recursos económicos continúa asentándose en las orillas del río, a pesar de que las crecidas arrastran sus pertenencias casi cada año.

La administración local de Asunción ha aprobado un ambicioso programa, el "margen costero", que pretende cambiar el comportamiento actual y reducir el aprovechamiento del suelo de las zonas costeras más vulnerables de la ciudad.

Aunque todavía queda mucho camino que recorrer, el plan ya está en marcha y las soluciones a la vista. El nuevo plan de desarrollo urbano tiene en cuenta las vulnerabilidades, los riesgos y los antecedentes de la ciudad. Este plan se ha desarrollado gracias a la activa participación comunitaria de las zonas a riesgo. Se llevó a cabo un censo de los propietarios para obtener datos socioeconómicos y de la población más precisos y obrar en consecuencia a la hora de tomar decisiones. Las soluciones debían ser aceptables para los ciudadanas y factibles para los municipios locales. Se está negociando un préstamo del Banco de Desarrollo Interamericano para la aplicación del proyecto. Este proyecto ha inspirado un espíritu de cooperación entre organizaciones públicas, privadas y comunitarias como nunca se había visto en Paraguay. Una campaña se información pública y una serie de talleres han empezado a provocar un cambio de actitud y a fomentar la colaboración entre los ciudadanos.

El proyecto contiene cuatro prioridades:

· Adoptar una solución ambiental sostenible para la ciudad y el río. Esto presupone terraplenar algunas zonas y adoptar medidas higiénicas para otras (recogida de basura, desagüe de aguas residuales). Se están construyendo un camino costero y una carretera principal para facilitar el acceso a estas zonas y permitir a la población asentarse y disfrutar de las bellezas de la orilla del río.

· Mejorar las condiciones de vida en las zonas anegadas, ofreciendo nuevos servicios y préstamos financieros a la población para que se vuelva a asentar en zonas de terraplén.

· Garantizar la sostenibilidad ecológica creando más zonas verdes (reservas naturales y parques).

· Generar nuevos puestos de trabajo para los que han tenido que mudarse de las zonas a riesgo, utilizando mano de obra local para la realización del proyecto, favoreciendo el uso de productos y materiales locales, y facilitando la concesión de préstamos.

Adaptación de un informe de Gonzalo Garay, Municipio de Asunción, y Helena Molín Valdés, Oficina Regional del DIRDN para Latinoamérica y el Caribe. Más información: Oficina Regional del DIRDN, o Gonzalo Garay Z., Director del Oficina para el Desarrollo Urbano, Municipio de Asunción, Mcal. López y Cap. Victoriano Bueno, 4° piso, Bloque A, Asunción (Paraguay). Tel.: (595-21) 610563; fax: (595-21) 610591.


Adaptado de "Documentos Ambiente" n°3, serie "Construcción de la ciudad', Fundación CEPA, 1995.

Dominica (Antigua) - Casas resistentes a huracanes a un precio reducido

Si las autoridades municipales tuvieran que establecer prioridades por lo que se refiere a la protección contra desastres, merecerían una atención especial las infraestructuras básicas como hospitales, servicios públicos o puentes. Pero, ¿qué decir de las casas particulares? Las viviendas de los grupos más pobres situadas en zonas propensas a desastres son muy vulnerables por su ubicación y/o construcción deficiente.

La adopción de códigos de construcción que tengan en cuenta la posibilidad de desastres es un buen inicio, pero no es suficiente; las compañías de seguros no ofrecen casi nunca incentivos por construcciones seguras, y las casas ya construidas no han seguido modelos antidesastres o, incluso, son demasiado sofisticados esos códigos de construcción para viviendas estructuralmente deficientes.

Un modo de proteger las casas a un precio reducido es readaptándolas, es decir, llevar a cabo las labores necesarias para hacerlas resistentes a vientos, temblores, etc.

En el Caribe se está llevando a cabo un programa experimental, barato y eficaz, de readaptación de casas para hacerlas resistentes a huracanes. El programa corre a cargo de la Organización de Estados Americanos, de la CARITAS de las Antillas y de la Fundación Nacional de Desarrollo de Dominica. En 1994, las dos ONG se encargaron de la formación de 100 constructores, que readaptaron más de 50 casas de Dominica. El coste por cada casa oscilaba entre 200 y 700 dólares (material y mano de obra). El programa ofreció préstamos que iban de los 185 a los 500 dólares. Otros gastos correspondieron a los cursos de formación en técnicas de construcción segura.

Todas las casas readaptadas resistieron el impacto del huracán Marilyn, en 1995, y al menos una se utilizó como refugio.

Las instituciones financieras locales están ahora proporcionando fondos para readaptar más casas. El programa se está aplicando en Antigua con la ayuda de la Fundación Nacional de Desarrollo de Antigua y el Consejo Eclesiástico del Caribe.

Finalmente, los aseguradores de Dominica han dado su consentimiento para modificar los tipos de seguro a los clientes que readapten sus hogares.

Todo esto forma parte de un proyecto general de la OEA Caribe para la mitigación de desastres patrocinado por la USAID. Más información: Christabel Charles, National Development Foundation, Dominica. Tel.: 809 448 3240. Fax: 809 448 8631.

Fuente: Keith Ford OAS Caribbean Disaster Mitigation Project; resumen del programa proporcionado a la Secretaría del DIRDN mayo de 1996.


Una casa dañada en Bangladesh, otra zona propensa a ciclones.

Noorani/UNICEF CP95/1-05


Operarios de Dominica reforzando un tejado antes del huracán Marilyn, en 1995.

National Development Foundation of Dominica

Holanda - La planificación de las emergencias es la base para una evacuación fluida durante inundaciones

En diciembre de 1993, Francia, Bélgica y Holanda se vieron afectadas por una serie de lluvias torrenciales, causando inundaciones en el sur de este último país. Catorce meses más tarde, en febrero de 1995, una nueva inundación arrasó esta zona, provocando la evacuación de 250.000 personas, la más numerosa en Holanda desde la II Guerra Mundial.

Las situaciones de emergencia que requieren una evacuación son diferentes entre sí. Sin embargo, en todas ellas se da el riesgo de que se produzcan escenas de pánico y caos general. El factor principal del éxito de este caso holandés que sirve como modelo para otros fue su plan para situaciones de emergencia, basado en una perfecta coordinación entre todos los servicios municipales y en una información precisa.

La razón del éxito de la evacuación

Como en todas estas situaciones, el éxito se debió a una conjunción de varios factores: una buena planificación, una buena aplicación, una dosis de improvisación y mucha suerte. Para que se produzca una evacuación fluida es necesario:

· La aprobación de un plan actualizado para situaciones de emergencia. La ciudad de Nimega (Holanda) elaboró un plan a principios de 1994, justo después de las inundaciones de diciembre de 1993. Fue aprobado a principios de ] 995, pocas semanas antes de la segunda inundación. El plan sirvió como modelo para las zonas próximas.

· Un plan de evacuación a medida y una primera evacuación con éxito. La policía de Nimega preparó un plan exclusivamente para la evacuación en el momento en que el nivel del agua, en 1995, alcanzó el de 1993. 60.000 habitantes de esa zona fueron los primeros en ser evacuados; la brillante operación sirvió para ofrecer garantías y seguridad a otros habitantes de la zona.

· Unos sistemas de comunicación integrados. Estas estrategias de comunicaciones formaban parte de los planes elaborados en 1994. Se pretendía que los informadores intervinieran en la toma de decisiones de los equipos encargados de la gestión de desastres. Una buena planificación aseguró que la población y los medios de comunicación estuvieran informados puntualmente sobre el estado de la inundación, y sobre cuándo y por qué se debería llevar a cabo una evacuación. El resultado fue que el 75% de la población afectada fue evacuada al menos 24 horas antes de que se produjera la catástrofe.

· Un recuerdo colectivo. La gente ano recordaba la inundación de 1993, en la que vieron ahogarse muchas cabezas de ganado, los servicios públicos que empezaban a fallar y varios comercios al borde de la bancarrota.

· Que el nivel del agua suba lentamente. El agua iba creciendo lentamente durante varias semanas en Europa, permitiendo la posibilidad de actuar con calma. Antes de que el agua ascendiera a niveles peligrosos, se pudo observar algunas partes de Coblenza y Colonia (Alemania) sumergidas. La gente trasladó los muebles de sus hogares y se refugió en casas de amigos y parientes. Sólo el 3% de los evacuados aceptó el transporte y refugio públicos (las previsiones gubernamentales eran para el 10%).

· Una homogeneidad cultural. En teoría todos los habitantes hablaban la misma lengua, evitando así posibles faltas de entendimiento lingüísticas o culturales en una situación crítica.

Fuentes: Actas de la 11 Conferencia Internacional de las Autoridades Locales sobre Desastres y Situaciones de Emergencia, 22-24 de abril de 1996.

1 "Communication with Press and Public During High Water Period, Nijmegen 1995", John De Munnik, Public Relations Manager, Nimega, Postbus 9105, 6500 HG Nimega Tel.: 31 0243 292379. Fax: 31 0243 292373.

2. "Mass Evacuation During the Dutch Floods", M.J. Bezuyen y M.J. van Duin, Crisis Research Center, University of Leiden, Países Bajos.


Escenas de las inundaciones en Holanda, enero de 1995.

Norbert Voskens/Fotografie

La importancia de la información

El acertado plan de información a la prensa y a la población fue uno de los factores clave en el éxito de la operación. Para que la gente pudiera abandonar la zona gradualmente, y que no hubiera muchos rumores y noticias de prensa conflictivas, las autoridades ciudadanas Utilizaron unos precisos métodos informativos estudiados con antelación.

"Si no se ha experimentado nunca no se puede tener la mínima idea del gran interés informativo internacional que ha suscitado todo esto, con una avalancha de periodistas, cámaras técnicos, hablando en sus propias lenguas y, todos con la necesidad y el deseo de tener una exclusiva", señala John De Munnik, relaciones públicas municipal. "Para los portavoces oficiales -continúa De Munnik- la situación de emergencia empieza mucho antes que para otros expertos de la materia, y termina mucho después, con las correspondientes consecuencias en relación al empleo de personal y a la cantidad de trabajo. El interés de la prensa sube a la misma velocidad que el nivel del agua, aunque todavía no haya ninguna razón para adoptar medidas. Y cuando los equipos operativos se toman Un poco de respiro, después de haber cumplido su trabajo, la prensa y la gente acuden solicitando información durante semanas".

Para solucionar este último problema, es necesario

· Que la información forme parte del plan general de emergencia. "SI no existe un plan, se depende exclusivamente de la improvisación, corriendo el riesgo de caer en una situación caótica", dice De Munnik. "En estas situaciones -sigue De Munnik- es esencial que haya un equilibrio entre preparación e improvisación. La gestión de las situaciones críticas tiene que tener una base sólida, procurando que la gente pueda hacer su trabajo indisturbada y ofreciendo unos adecuados sistemas de información... Todos los implicados en Una situación semejante deben saber quién decide y qué se decide". Por ejemplo, a los portavoces oficiales de los servicios operativos gubernamentales y, de los municipios locales, se les pidió que enviaran toda la información por fax, y sólo sobre su campo de acción.

· Acceso a la radio. Las autoridades se dirigieron a la red regional de radiodifusión para asegurarse de que Una emisora de radio funcionara 24 horas al día, transmitiendo los anuncios oficiales con un retraso máximo de dos minutos. Los habitantes estuvieron informados en todo momento de la evolución del plan, y para ellos, la radio supuso la fuente de información más fidedigna de todas e, incluso, para muchos municipios fue la principal fuente informativa.

· Número de información sobre la inundación. Se atendieron 100.000 llamadas telefónicas en una semana, incluso desde Australia. Se pusieron a disposición 15 líneas telefónicas (con posibilidad de otras 15), para garantizar que todas las actividades operativas funcionaran sin interrupción. Los profesionales del información tenían a disposición una sala especial con tablones de anuncios, mapas, líneas telefónicas y equipos de televisión con teletexto. Durante el período de máxima actividad, el Departamento Municipal de Personal reclutó, cada día, a 100 personas de los diferentes servicios municipales para capacitarlos en tareas de información. Debido a la gran intensidad de trabajo, esto,,; funcionarios estaban a disposición cuatro horas al día para responder razonablemente a las preguntas solicitadas.

· Informaciones regulares de los cambios de turno de los portavoces oficiales, así como informaciones de tipo confidencial. Para evitar rumores y el pánico que conllevan, es necesario una homogeneidad de la información. Los portavoces estudiaron las informaciones previas de las decisiones, métodos de aplicación, etc. "Este acercamiento a las funciones de los portavoces es aún bastante inusual. A menudo los portavoces no saben más de lo les está permitido revelar. Debido a esta falta de conocimientos, se pueden ver sorprendidos por los periodistas, que disponen de rápidas conexiones y buenos contactos", comentó De Munnik. Para que un portavoz lleve a cabo su trabajo adecuadamente, necesita tener los conocimientos suficientes para actuar consecuentemente como miembro de un equipo".

· Ruedas de prensa regulares. Se informó regularmente a los medios de comunicación, incluso en diversos idiomas para cubrir las necesidades de la prensa extranjera. No se dio ningún tratamiento especial a la televisión o a los principales periódicos. Los medios de información locales y regionales desempeñaron un papel fundamental en tareas de información pública.

· Rápida respuesta a los rumores y errores. No se pueden evitar completamente los rumores y errores. Sus efectos se pueden atenuar proporcionando la información correcta lo antes posible. El rumor más extendido entonces fue que Un terraplén había sido reventado adrede, según una costumbre medieval local por la que derribando el terraplén a lo largo del río, se reduciría la presión en Lino de sus lados. Según De Munnik, "si corre algún rumor, como en este caso, la mejor solución es una desmentida firme y rápida".

Colombia - Medellín: los esfuerzos de una ciudad demuestran que la prevención da resultados

Medellín es un ejemplo representativo del dilema que afrontan muchas ciudades del tercer mundo, en donde la esperanza y la desesperación se dan la mano. A pesar de los peligros tecnológicos y naturales, los conflictos civiles, el acelerado crecimiento de la población y la pobreza, ha prevalecido un compromiso ciudadano para reducir los efectos de los desastres naturales. Los esfuerzos de los ciudadanos de Medellín han sido reconocidos en la I Conferencia Latinoamericana de Organizaciones Locales que se ocupan de la gestión de situaciones de emergencias, celebrada en Santiago (Chile), y en donde Medellín fue considerada como una de las ciudades líderes en medidas de prevención de desastres y organización de la respuesta.

Hay que señalar la integración de las prácticas de gestión de los riesgos en las actividades cotidianas: desde la protección medioambiental, hasta la planificación de la vivienda, investigación técnica, control científico y educación cívica. Diferentes personas, de universidades y oficinas gubernativas, trabajan en los barrios de la ciudad con un amplio abanico de programas. Existe un alto grado de motivación porque Medellín padece frecuentes amenazas de desprendimientos, inundaciones y terremotos, y porque la vulnerabilidad socioeconómica sigue creciendo. Se ha facilitado el proceso a raíz de los últimos cambios constitucionales, que han favorecido una descentralización de los problemas relacionados con los desastres, otorgando más poder a las administraciones locales.

En 1985, la ciudad de Armero quedó sepultada por un alud de lado a raíz del súbito deshielo del volcán Nevado del Ruiz, causando la muerte de los 25.000 habitantes de la ciudad. Esta catástrofe, que fue un paso atrás en los esfuerzos colombianos para mitigar los desastres, condujo a la creación de un Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres, que delegaba responsabilidades a las autoridades locales y regionales. Éstas formaron comités presididos por el alcalde y con representantes del sector de la salud, de protección civil, de la Cruz Roja, de la policía, del urbanismo, etc. Cali, Manizales e (baque son otros ejemplos del nuevo compromiso social y político que reina en Colombia para intentar reducir los efectos de los desastres.

Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia, tiene 1,8 millones de habitantes, y un crecimiento medio anual del 18%. Casi todos los suburbios de la ciudad, que cuentan con 200.000 habitantes, están situados en las empinadas montañas que rodean la ciudad, que se halla en un estrecho valle, a 1.500 metros de altitud, con numerosos ríos y cuencas. Las inundaciones y los desprendimientos son una constante anual en esta ciudad que se extiende en una zona también propensa a terremotos.

Desde que, en 1987, un desprendimiento causó la muerte de 500 personas y dejó sin hogar a otras 3.500, los habitantes se organizaron ellos mismos para hacer de Medellín una ciudad segura contra las catástrofes naturales. Se creó un nuevo sistema municipal de prevención, respuesta y rehabilitación para tratar de integrar la gestión de los desastres en la planificación económica, social y física de la ciudad. La participación ciudadana ha cambiado el comportamiento local en relación a este tema, y las nuevas estrategias están dando sus frutos, como se demuestra en la elocuente disminución del número de desprendimientos, pasando de 533, en 1993, a 222 en 1994, y 191 en 1995.


Figure

Fuentes: "Prevención de desastres en Medellín" Luis Fernando González M. PNUD-Ciudad de Medellín junio de 1996 y "Mitigación de los desastres en Medellín: un compromiso social" Helena Molín Valdés Oficina Regional del DIRDN para Latinoamérica/Caribe junio de 1996. Más información: Nora Eugenia Villegas Mejías Directora Sistema Municipal de Prevención y Atención de Desastres calle 44 n ° 52-165 Centro Administrativo La Alpujarra Edificio de la Alcaldía piso 12 Oficina 1206 Medellín (Colombia). Tel.: (57 4) 2625752; fax: (57 4) 3811497.

El compromiso ciudadano de Medellín para reducir los riesgos naturales comprende:

· Un compromiso político y financiero. Las medidas de gestión y prevención de desastres se han integrado en el Plan Estratégico de Desarrollo de Medellín, aprobado por la junta municipal y con el consenso popular. Este Plan comprende la creación de un Sistema Municipal de Prevención, Respuesta y Rehabilitación que depende de la Oficina de la Alcaldía, y de una Junta e ejecutiva (12 comités encargados de la educación, urbanismo, vivienda, respuesta, rehabilitación, etc.), y una parte del presupuesto general estará destinada a la gestión de los desastres. Luis Fernando González, coordinador de un proyecto con junto entre el PNUD y la ciudad de Medellín sobre la prevención de desastres, comenta que el objetivo principal es "superar el problema común en este campo la aplicación múltiple de medidas desconectadas que implican grandes gastos, pero que tienen pocas repercusiones en la poblacion".

· Investigación y control científico. Las universidades y las autoridades locales han colaborado en el levantamiento de mapas de evaluación de riesgos de muchos suburbios, en la creación de software para predecir y analizar los niveles de riesgo, y en la elaboración de un sistema de información geográfica para predecir desastres. Los programas especiales destinados a la vigilancia de los movimientos sísmicos, de las inundaciones y de los desprendimientos, se actualizan constantemente. Los administradores municipales se reúnen regularmente con representantes de la universidad y de la comunidad para determinar y tratar las vulnerabilidades imperantes.

· Programas medioambientales. El Instituto "Mi río", creado para proteger los ríos de Medellín, ha incorporado medidas de prevención y preparación a los desastres en actividades de higiene, protección ambiental, educación, organización social e información pública.

· Un programa de conjunto para mejorar las condiciones de los suburbios. Las autoridades locales, junto con el PNUD y la agencia gubernamental alemana, están llevando a cabo un programa para estabilizar las laderas que suponen un riesgo para la población, mejorar los asentamientos y, si fuera necesario, ofrecer la posibilidad a la población de instalarse en otros lugares.

· Educación cívica. El programa educativo "Nuestro compromiso con la tierra", lanzado en 1992, ha servido para concienciar a la población sobre los lazos que unen al hombre con el medio ambiente, la sociedad y los desastres. Está destinado a las enseñanzas primaria y secundaria, universidades, líderes comunitarios y funcionarios 1 públicos. La segunda fase del proyecto, lanzada en 1995, se llama " Prevención de desastres en Medellín: un compromiso para el desarrollo a escala humana", y comprende un Plan Educativo para la Prevención de dos años de duración, un curso de formación para los líderes comunitarios profesores y funcionarios públicos, un programa de información pública a través de los medios de comunicación, y una campaña de sensibilización con el lema "adopta un árbol", destinada a la población a través de los medios de comunicación y las escuelas.


Niños plantando árboles en las montañas de Medellín para prevenir desprendimientos e inundaciones actividad que forma parte de la campaña de repoblación forestal "Adopta un árbol".

Foto: Oficina de Prevención y Atención de Desastres, Ciudad de Medellín.

Japón - Kobe resurge de sus cenizas

Dos conclusiones se han sacado del terremoto que el 17 de enero de 1995 sacudió la ciudad de Kobe. La primera es que muchas otras ciudades están amenazadas por desastres de gran magnitud y corren un serio peligro. La segunda es que la cuestión de la mitigación de los desastres se puede perfectamente integrar en la fase de reconstrucción de los planes de desarrollo urbano. Sin embargo, existen algunos inconvenientes si se adoptan medidas de mitigación sólo después de un desastre. Durante la reconstrucción, las medidas de protección no servirán para nada a los que ya han perdido la vida durante la catástrofe, o para reemplazar los tesoros culturales destruidos, o para restablecer los puestos de trabajo.

Magnitud. El terremoto de Kobe fue la catástrofe más grave, también en términos económicos, que ha afectado un centro urbano del Japón después de la guerra. Las pérdidas económicas ascendieron a unos 100.000 millones de dólares, más o menos la mitad de la producción económica anual de la región de Kobe. Unos 436.000 edificios fueron pasto de las llamas. 6.300 personas perdieron la vida y otras 34.000 resultaron heridas. 230.000 habitantes se quedaron sin hogar.

Complejidad. El terremoto provocó una larga serie de desastres secundarios y amenazas de desastres, y demostró, una vez más, la necesidad de un plan para la gestión de los desastres compuestos. Las tremendas sacudidas provocaron primero el derrumbamiento de edificios e infraestructuras, y posteriormente causaron desprendimientos. En pocos instantes se produjeron sesenta incendios como consecuencia del temblor. Diez días más tarde continuaba la amenaza de desprendimientos porque el agua de las lluvias torrenciales penetraba por las grietas de los edificios. Seis meses más tarde, la zona resultó afectada por un tifón, causando inundaciones en las viviendas provisionales.

Reconstrucción. La magnitud y la complejidad de la catástrofe han provocado una serie de retos logísticos, emocionales y económicos a los habitantes de Kobe. El gasto para la reconstrucción es de al menos 120.000 millones de dólares. Además, es importante resaltar el trauma psicosocial que les queda a los afectados, es decir, a los que han perdido hijos o familiares, amigos, sus hogares y sus puestos de trabajo. Al mismo tiempo, la catástrofe ha servido para que en los planes de desarrollo sostenible se tenga en cuenta la amenaza de desastres. "No es suficiente sólo reparar los danos provocados por el seísmo", dijo Atsushi Shimokobe, presidente de la comisión para la reconstrucción de Kobe. "nuestro sueño es que Kobe se convierta en una ciudad clave para el futuro de Asia".

Los esfuerzos para la reconstrucción han sido impresionantes. Los servicios básicos como la luz, agua, gas, telecomunicaciones, así como las principales carreteras y líneas ferroviarias funcionaban a los pocos meses. Alrededor del 20% de la población necesitó viviendas provisionales. La administración local proporcionó 48.000 casas en el arco de algunos meses, después de haber afrontado infinidad de problemas para encontrar tierras disponibles con servicios básicos. El 70% de las actividades portuarias funcionaban al cabo de un ano (el puerto manejaba el 30% de la carga de contenedores del Japón). El alcalde de Kobe, Kazutoshi Sasayama, consideró como uno de los logros más importantes en el proceso de reconstrucción, la eficaz y rápida remoción de escombros. El 60% de los escombros se volvió a utilizar en zonas de terraplén.

Las imágenes del desastre de Kobe. llamaron la atención del mundo entero, y enseguida se organizó la ayuda humanitaria durante algún tiempo. Pero mientras que la atención mundial se ha desviado ahora hacia otros problemas, los ciudadanos de Kobe. tendrán que seguir reconstruyendo SU ciudad y SUS vidas durante algunos años más. En el centro de la ciudad todavía hay casas quemadas o destruidas, y algunas personas ano están viviendo en casas provisionales. Como declaró Sasayama a la revista Times," se necesitarán cinco anos más para terminar la reconstrucción y otros 10-20 para cicatrizar todas las heridas".

Lección aprendida. Los habitantes de Kobe han tenido bastantes oportunidades para poder asimilar las conclusiones obtenidas tras el terremoto. No sólo se pueden fiar de sus recuerdos vividos, sino también de los cientos de conferencias y estudios que han analizado el desastre de Kobe desde diferentes puntos de vista profesionales. En una reciente conferencia internacional sobre desastres locales, el alcalde de Kobe subrayó esa lección aprendida en su discurso de apertura y en una entrevista a un medio de comunicación.


Imagen del desastre urbano más costoso del mundo.

T. Wagner/Saba/Contrasto

· Mejorar la resistencia a los seísmos de los edificios existentes. "Muchas muertes se debieron al derrumbamiento de edificios", señaló el alcalde," muchas de las viejas casas no cumplían con las normas antisísmicas establecidas en 1981. Es necesaria una remodelación, lo antes posible, de esas viejas viviendas".

· Mejorar los servicios antiincendios utilizando todas las fuentes de agua posibles, como ríos y mar. (Tras el terremoto, los servicios para la lucha contra el fuego se vieron desbordados por los numerosos incendios que se produjeron. Las carreteras estaban cortadas; las bocas de incendios no funcionaban. Hubo que acoplar mangueras por varios kilómetros para conseguir agua del mar).

· Protección de los servicios indispensables. "Tendremos sistemas auxiliares para los servicios públicos, si es posible", dijo Sasayama. "Desde luego, esto cuesta muchísimo. Estamos intentando tener en cuenta esta cuestión en las tareas de reconstrucción". Con las telecomunicaciones, por ejemplo, se está pensando en un sistema duplicado con fibras ópticas. (Después del seísmo, muchas líneas quedaron cortadas, y las pocas que funcionaban, lo hacían con interferencias. La gente entraba a raudales a la ciudad para obtener información y se quedaban sin saber nada, agravando los problemas logísticos).

· Participación ciudadana. "La gente debe participar en los planes de prevención de futuros desastres". Los ciudadanos tienen que poseer algunos utensilios básicos a la mano: después de la tragedia, muchas de las labores de búsqueda y rescate fueron llevadas a cabo por los habitantes, que no tenían ni siquiera una simple palanca. También es necesario que la población esté mejor informada a través de programas de educación y sensibilización, especialmente sobre medidas básicas de lucha contra el fuego y de almacenamiento de víveres. También deben colaborar con las ONG. (Durante el terremoto, las ONG y grupos de voluntarios desempeñaron un papel destacado, sobre todo por su gran flexibilidad, de la que carecen las autoridades oficiales).

"Lo que se necesita para la reconstrucción -comenta el alcalde de Kobe- son tres cosas: dinero, capacidad técnica y que la población esté informada. Esto último es lo más importante. Ninguna de estas tres cosas es fácil de conseguir; pero es importante que la comunidad ayude en la reconstrucción, participando en el proceso, con un perfecto conocimiento de la situación... Las personas se ocupan de sus propios problemas, pero para que la reconstrucción tenga éxito, tienen que ocuparse también de los problemas de los demás. Por eso, nosotros intentaremos proporcionarles ayuda técnica y consejos a través de expertos. Es un proceso lento, pero quizás el único para lograr ayuda".

Mensaje a las comunidades

Cuando se le pidió al alcalde de Kobe que dirigiera un mensaje que pudiera servir para otras comunidades que tiene que hacer frente a los desastres, dijo: "Dondequiera que vivamos, pueblo o ciudad, hay que tener presente que nos tenemos que proteger a nosotros mismos. Somos las primeras personas que tienen que proteger nuestras vidas. No podemos luchar solos. Hay que establecer un plan para luchar contra los desastres. Tenemos que cooperar con nuestros familiares y colegas. Todas las comunidades tienen que adoptar un plan para responder a los casos de emergencia. Puede que tu comunidad no sea suficiente. Si no es así, se puede trabajar con otros países. Pero lo primero es protegerse a sí mismos, por sí mismos, en cualquier parte del mundo".

Fuentes: Entrevista a K. Sasayama, Amsterdam, 23 de abril de 1996.

Discurso de apertura y video de K. Sasayama en la Il Conferencia Internacional de Autoridades Locales que hacen frente a Desastres y casos de Emergencia, 22 de abril de 1966.

"Hyogo Rises from the Ashes: Recovering from the Great Hanshin-Awagi Earthquake", vídeo cedido por la Prefectura de Hyogo, 1996.

J. Walsh, "Kobe. One Year Later", Time, 22 de enero de 1996.

Kobe. introduce medidas de prevención de desastres en los planes de reconstrucción:

La lección aprendida tras el seísmo de Kobe está muy presente en el nuevo plan de desarrollo de la ciudad. Una parte del plan está dedicada a la creación de una metrópolis resistente a desastres, donde la sociedad pueda vivir con tranquilidad. Se han tomado diferentes medidas para proteger a Kobe de los terremotos y de otros desastres que suceden a los seísmos, como incendios, desprendimientos y explosiones industriales. Entre estas medidas podemos destacar:

· Construcción de tanques de reserva de agua junto a los edificios

· Cortafuegos a lo largo de los ríos y carreteras.

· Crear una nueva zona verde en las montañas Rokko para prevenir el riesgo de desprendimientos.

· Llevar a cabo un proyecto para el canal Hanshin a fin de asegurar un suministro de apara constante.

· Crear un comité para la reconstrucción.

· Sistemas auxiliares para hospitales y servicios básicos.

Puntos sobresalientes del plan Phoenix Hyogo

Se ha dado mucha importancia a:

· Grupos vulnerables (minusválidos, ancianos, etc. disponen de servicios públicos especiales)

· Intercambio cultural (en particular a nivel internacional)

· Metrópolis resistente a desastres (véase detalles a la izquierda)

· Crecimiento económico (fortalecer las industrias existentes y favorecer la instalación de otras)

· Comunicaciones (hacer de la ciudad un centro neurálgico de comunicaciones/transportes en Asia)

Filipinas - Aprovechar las ventajas del sector privado

El sector privado, en todo el mundo, se está interesando cada vez más en la gestión de los desastres urbanos. Generalmente se iniciaba con la respuesta a los desastres. Sin embargo, en algunos países, las ONG, firmas privadas, fundaciones y asociaciones empresariales están empezando a adoptar medidas para proteger sus instalaciones y para prevenir a los ciudadanos.

Un ejemplo de este compromiso del sector privado nos lo ofrece Filipinas, en donde miles de ONG suponen una fuerza dinámica local en temas relacionados con el desarrollo y con los desastres. Desde que finalizara el régimen de Marcos, en 1986, las ONG han evolucionado rápidamente en sus técnicas de gestión y comunicación. Esta labor de las ONG de Filipinas se institucionalizó en 1987, llegando a tener un reconocimiento en el Código Civil en 1991.

Filipinas es uno de los países más propensos a desastres del mundo, y por esta razón, las ONG y componías privadas están colaborando en las tareas de auxilio desde los años noventa. Ahora están iniciando a introducir medidas de mitigación en sus actividades.

Algunas empresas del sector privado se comprometieron en problemas relacionados con los desastres a raíz del terremoto de la ciudad de Baguío, en 1990, y de la erupción del volcán Pinatubo, un año más tarde. Algunos miembros de la Asociación Filipina para el Progreso Social (PBSP), instaurada hace veinte años para promover el desarrollo local a través de la cooperación entre empresas y ONG, crearon la Red Corporativa para la Respuesta a los Desastres (CNDR). Estas organizaciones se dieron cuenta de que su trabajo para el desarrollo se estaba desbaratando y que los fondos se estaban destinando a actividades de auxilio posteriores a un desastre. Era necesario que los nuevos enfoques establecieran una estrecha relación entre el desarrollo y los desastres. Desde 1992, la CNDR ha trabajado en programas de auxilio y recuperación en diversas catástrofes: erupción del volcán Pinatubo, tifón Ruping, tifón Ormoc, flujos de escombros del volcán Mayon, etc.

La PBSP forma parte de otra colaboración eficaz del sector privado, la Red Interagencias para la Respuesta a los Desastres. Además de la PBSP, esta red comprende la Cruz Roja de Filipinas, la Agencia Adventista de Ayuda y Desarrollo, la Red Ciudadana para la Rehabilitación, el Consejo Popular de Desarrollo, los Servicios de Ayuda Católica, la Secretaría de Luzón para la Acción Social, el Consejo Eclesiástico Nacional y el Movimiento Nacional para la Reconstrucción Rural. Todas estas organizaciones colaboran estrechamente con el gobierno, especialmente a través de sus representantes en el Consejo de Reforma Social, un gabinete que fortalece la colaboración de organizaciones gubernamentales y ONG en materia de gestión de los desastres.

La tragedia y la emergencia de las catástrofes inspiran, a menudo, esfuerzos heroicos en la fase de respuesta, haciendo que se produzca una colaboración entre diferentes organizaciones que en otras ocasiones habría sido imposible. Al principio, estos organismos se ocupaban de la respuesta, pero ahora también están colaborando en tareas de rehabilitación y en actividades de formación y preparación para futuros desastres. Están empezando a tener en cuenta la coordinación de la prevención y las medidas de mitigación.

Organizaciones privadas que se ocupan de la gestión de desastres en Filipinas

Ambientalistas, psicólogos, urbanistas, trabajadores de la construcción, expertos en ordenadores, cartógrafos... la lista de profesionales que se necesitan para proteger a las ciudades contra los desastres es larga y variada. De igual forma es la lista de organizaciones que pueden contribuir a este proceso. En Filipinas, la Inter-Agency Network for Disaster Response (IANDR), ha elaborado una lista de diferentes organizaciones privadas relacionadas con los desastres, antes, durante o después de que éstos sucedan. La IANDR está examinando ahora sus mandatos institucionales para determinar mejor sus funciones. La IANDR está estudiando la posibilidad de utilizar esta lista para la coordinación de actividades durante las diversas fases de la gestión de desastres.

· ONG encargadas del desarrollo

· ONG/Instituciones encargadas de la gestión de desastres

· ONG relacionadas con este problema

· Organizaciones religiosas

· Grupos especializados (profesionales de la salud, asociaciones empresariales, organizaciones civiles locales, instituciones académicas)

· ONG basadas en la comunidad

· Fundaciones comerciales

· ONG relacionadas con el gobierno (sólo en tareas de auxilio)

· ONG locales impulsadas por políticos (sólo en tareas de auxilio)

· Compañías privadas


Suburbio de Ormoc (Filipinas), arrasado por una crecida repentina.

N. Dickinson/Still Pictures

"Las ONG no necesitan opinarse para suplicar las tareas de auxilio", comenta Murcia Feria Miranda, una experta filipina en desarrollo y colaboración, "hay un espacio para todos, y no sólo cuando sucede una catástrofe". Explicando la evolución de las colaboraciones en favor del desarrollo y contra los desastres en Filipinas, Miranda se dirigió a los participantes en la Conferencia Mundial sobre la

Reducción de los Desastres Naturales, en 1994, en estos términos: "No existe colaboración, especialmente en medidas de prevención, mitigación o preparación, que pueda servir como modelo de coordinación intersectorial y de eficaz uso de los recursos. Lo que sí hay son las bases para la colaboración entre ONG, a nivel local y nacional, en el sector corporativo y entre los gobiernos y los donantes".

Fuentes: "Multi-Agency Response to Storm: the Philippine Experience" Juan Blenn Huelgas coordinador nacional Inter-Agency Network for Disaster Response and Sectoral Representative Social Reform Council Office of the President. Actas de la conferencia y entrevista durante la Il Conferencia Internacional de Autoridades Locales que hacen frente a los Desastres y casos de Emergencia, 22-24 de abril de 1996.

Marcia Feria Miranda "Building Bayanihan The partnership role of NGOs in a new disaster management paradigm", en "From Disaster Management to Sustainable Development: How the public sector private sector and NGOs work together" actas de la Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres Naturales (Comisión central, I sesión) Organización Mundial de la Salud, 1994.

Sudán - Comisiones encargadas de las inundaciones adoptan medidas de protección para zonas locales

La decisión del gobierno sudanés de formar una red nacional de comisiones encargadas de las inundaciones, está sirviendo de mucha ayuda a las autoridades locales en sus esfuerzos por reducir la vulnerabilidad a las inundaciones.

Jartum, la capital de Sudán, está situada en la confluencia del Nilo Azul y el Nilo Blanco. La población se ha disparado, en los últimos años, hasta llegar a 4,2 millones de habitantes; de éstos, 1,6 se han instalado en la ciudad huyendo de los conflictos civiles y del hambre en otras zonas del país. En 1988, las lluvias torrenciales inundaron casi el 40% de la capital. Los habitantes no fueron avisados de este desastre, el más grave desde 1946. Se vieron afectados el 28% de los ciudadanos, y los daños materiales ascendieron a millones de dólares.

Las inundaciones fueron un tema de estudio en el taller nacional del Programa de Formación de la ONU sobre Gestión de Desastres, al que asistieron representantes gubernativos, ONG y organismos de la ONU, en 1993. Siguiendo una recomendación propuesta durante el taller, el gobierno sudanés decidió crear una Comisión Nacional encargada de las inundaciones y subcomités en todas las zonas del país amenazadas por este desastre.

Uno de estos subcomités empezó inmediatamente a trabajar en la construcción de terraplenes, con la ayuda del gobierno, ONG y habitantes de la zona. En 1994, Sudán padeció unas inundaciones parecidas a las de 1988. Pero los nuevos terraplenes, así como las medidas de alerta previa y la mayor concienciación de la población dio sus frutos, registrándose poquísimos daños en zonas que ya habían resultado afectadas en precedentes ocasiones.

Resumen del documento apartado por Yousef Bakheit Idris, coordinador, UNDMTP Africa. Más información Yousef Bakheit Idris, UNDMTP for Africa P O. Box 60110 Addis Abeba (Etiopía). Tel.: (251 1) 510 7 52; fax: (251 1) 511021.


Un grupo de niños en Jartum (Sudán).

C. Guarita/Still Pictures

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