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Lecciones Aprendidas en América Latina de Mitigación de Desastres en Instalaciones de la Salud (Pan American Health Organization (PAHO) / Organización Panamericana de la Salud (OPS), 1997, 116 p.)

Capítulo 3: Experiencias en América Latina en materia de mitigación y estudios de vulnerabilidad. Estudios de casos

Introducción

En este capítulo se aborda en primer término los casos de Chile, Ecuador, Venezuela y Colombia, que forman parte de un programa específico financiado por la Oficina de Asuntos Humanitarios de la Comisión Europea (ECHO), que aprobó a finales de 1994 un proyecto presentado por la OPS para análisis de vulnerabilidad y preparativos para enfrentar desastres en estos cuatro países del área andina. Se incluyen asímismo los casos de Perú, por tratarse de una iniciativa singular, de México y de Costa Rica en razón de que reúnen experiencias únicas sobre alternativas y costos de reforzamiento y comportamiento de hospitales. Es importante destacar que los aspectos financieros de estos estudios de casos no son estrictamente comparables, porque se refieren a aspectos diversos, según los objetivos y el alcance planteados en cada país.

El enfoque original del proyecto relativo a los cuatro primeros países mencionados, se dirigía a resaltar la evolución de las acciones del sector de la salud ante la problemática de los desastres, desde una respuesta improvisada hasta la mitigación y la planificación, como un modelo válido para otros sectores, y planteaba la realidad de que muchos países se encontraban listos para concretar acciones de mitigación, especialmente en este sector, pero se veían limitados por la carencia de una metodología de análisis, restricciones presupuestarias o por la falta de un compromiso político. Dichos países fueron seleccionados mediante parámetros tales como solidez institucional para ejecutar proyectos de esta índole, disponibilidad de profesionales con experiencia en el tema, información existente disponible y estudios de la amenaza sísmica. También SE' consideró como un requisito una firme motivación política para resolver los problemas aunque no se vislumbrara fácilmente la obtención de los recursos para ello.


El Hospital México de Costa Rica es uno de los hospitales de la Caja Costarricense de Seguro Social en el cual se realizaron tanto los estudios de vulnerabilidad como los necesarios trabajos de reestructuración.

En resumen, el objetivo inicial del Proyecto OPS/ECHO fue el contribuir a que 47 hospitales pudieran conocer y reducir su vulnerabilidad al punto de no convertirse ellos mismos en fuente de pérdidas humanas y materiales en el momento de una catástrofe, asegurando paralelamente su funcionalidad durante la atención de la emergencia.

Como resultados concretos del Proyecto OPS/ECHO, se requería que autoridades sectoriales, planificadores y profesionales en los países involucrados adquirieran los necesarios conocimientos y motivación para iniciar acciones de mitigación de desastres dentro de sus áreas de responsabilidad, en términos de reducir la vulnerabilidad física de las edificaciones mediante reforzamientos estructurales y mejoras. Empero, el Proyecto no contemplaba el suministro de fondos para ejecutar las acciones correctivas. Desde el punto de vista de los preparativos para enfrentar desastres, se esperaba que se activaran y reunieran periódicamente los Comités Institucionales de Emergencia de al menos 25 de los 47 hospitales sujetos a estudio. Y, en concreto, el producto final del Proyecto sería la presentación de reglamentos, presupuestos y planes para la puesta en práctica de los reforzamientos y mejoras en los casos en que resultara necesario, tanto estructurales como no-estructurales.

Una vez completados los estudios, deben divulgarse aprovechando las diferentes perspectivas y metodologías utilizadas en cada país, con el fin de proporcionar una muestra de opciones que se podrían poner en práctica en otros países de América Latina y el Caribe, de acuerdo con sus condiciones particulares. Entre las actividades de intercambio de experiencias contempladas dentro de los objetivos iniciales del Proyecto, se efectuó en octubre de 1995, en la ciudad de Guayaquil, Ecuador, un encuentro de los cuatro coordinadores de los subproyectos (Colombia, Chile, Ecuador y Venezuela), con un miembro del equipo técnico del proyecto peruano participando en calidad de observador. Durante este encuentro, celebrado en la Universidad Católica de Guayaquil, se llegó a un consenso sobre el contenido ideal de un programa a nivel nacional de reducción de vulnerabilidad de hospitales (Ver Anexo No. 1), con el fin de ofrecer a los restantes países de América Latina un modelo teórico esquematizado para la formulación de una estrategia de mitigación de desastres en instalaciones de la salud que puede ser aplicado en cualquier país. La estimación de costos, o de rentabilidad de la inversión en mitigación, no fue propuesta en ese momento, ya que se consideró que aún no se disponía de suficiente información.

Las características de cada caso detallado a continuación, con sus antecedentes, resultados y proyecciones futuras, se presentan mediante un análisis general, para demostrar que los objetivos iniciales se cumplieron a cabalidad y que incluso se lograron resultados no previstos. De esta forma, se comprueba que la inversión inicial fue altamente productiva, y que otros países con inquietudes y condiciones similares pueden apegarse a alguno de los cuatro modelos y obtener un alto índice cualitativo de rendimiento de la inversión.

El caso de Chile

Chile es un país que, por su geografía y ubicación, se encuentra permanentemente expuesto al embate de desastres naturales de diversos tipos. En el presente siglo, se recuerda como especialmente destructivo para la infraestructura del sector de la salud el terremoto de 1985, que dañó más de un 30% de las instalaciones de la salud en la zona afectada, y provocó la pérdida de un 14% de las camas hospitalarias (Ver Tabla III.1).26

26. República de Chile, Ministerio de Salud. Informe del Ministerio de Salud de Chile a la I Conferencia Internacional sobre Mitigación de Desastres en Instalaciones de Salud México, febrero de 1996

Posteriormente, en 1987, otro sismo en la zona norte del país afectó la ciudad de Africa y causó daños de consideración en el Hospital Juan Noé, cuya recuperación requirió de una considerable cantidad de recursos. Existe en el país una disposición legal para la seguridad de las construcciones, que incluye un capítulo especial dedicado a hospitales, pero que requiere de revisiones y actualización.

En este contexto, el Departamento de Asuntos de Emergencias y Catástrofes del Ministerio de Salud aprovechó la realización del Seminario Internacional de Arquitectura e Ingeniería Hospitalaria en Quillota, en julio de 1993, para introducir en la agenda del evento un espacio para presentar el tema de los desastres naturales, desde una perspectiva de planificación, para el caso específico de los hospitales. Ante la motivación de las autoridades del Hospital San Martín de Quillota, que solicitaron apoyo para hacer un estudio de vulnerabilidad de esa estructura, el Ministerio de Salud y la Universidad de Chile consolidaron el trabajo permanente de un equipo multidisciplinario de profesionales dedicado a la mitigación de desastres en hospitales. El estudio del Hospital de Quillota finalizó exitosamente, ya que se obtuvieron recursos propios para la ejecución de las medidas correctivas más urgentes, especialmente en aspectos no-estructurales y funcionales, y se gestó la obtención de fondos para las actividades más complejas.

Tabla III.1

Daños en la infraestructura del sector salud durante el terremoto del 3 de marzo de 1985 (Ms=7.8 Richter)

Regiones afectadas

Establecimientos de salud

Número de camas


Total

Dañados

Total

Fuera de func.

Quinta Región

111

30 (27,0%)

4.531

608 (13,4%)

Región Metropolitana

169

100 (59,2%)

11.499

1.439 (12,5%)

Sexta Región

98

35 (35,7%)

1.421

352 (24,8%)

Séptima Región

158

15 (9,5%)

2.130

397 (18,6%)

Total Zona Afectada

536

180 (33,6%)

19.581

2.796 (14,3%)

Contando con el equipo profesional idóneo, el compromiso político de las autoridades sectoriales y la información científica sobre la amenaza sísmica, se planteó la necesidad de disponer de un diagnóstico global del estado de los hospitales del país, desde el punto de vista de su vulnerabilidad sísmica supuesta o comprobada. Se formuló entonces un proyecto con el objetivo de identificar acciones de reducción de vulnerabilidad para los hospitales más importantes de cada uno de los 26 servicios de salud (Ver Tabla III.2) en que está dividido el país. El Ministerio de Salud organizó un equipo de trabajo compuesto por profesionales de los Departamentos de Recursos Físicos, de Asuntos de Emergencias y Catástrofes y representantes de cada uno de los Servicios de Salud y hospitales seleccionados. El Departamento de Ingeniería Civil y la Fundación para la Transferencia Tecnológica de la Universidad de Chile fueron comisionados para hacerse cargo del desarrollo metodológico de los diagnósticos y de las evaluaciones del riesgo.

Tabla III.2 Características de los Hospitales Seleccionados

Nombre

Ciudad

N°. de camas

Superficie del Hospital

Población Asignada

Año de Construcción

No. máximo de pisos

Superficie/cama (m²/cama)

Habitantes cama

Dr. Juan Noe Crevani

Arica

389

23.200

140.800

1946-1975

5

59,64

361,95

Dr. Leonardo Guzman

Antofagasta

733

30.600

290.640

1917-1965

8

41,75

396,78

Carlos Van Buren

Valparaiso

696

30.072

282.840

1940-1989

8

43,21

406,46

Dr. Gustavo Fricke

Viña del Mar

518

24.700

316.219

19541991

7

47,68

610,46

Regional de Rancagua

Rancagua

599

30.509

748.108

1940-1973

7

50,93

1.248,93

Cesar Caravagno Buroto

Talca

576

22.000

271.961

1935-1968

3

38,19

472,15

San Juan de Dios

Curico

366

16.617

131.932

1940-1971

5

45,40

360,47

Herminda Martin

Chillán

453

24.000

365.717

1945-1993

6

52,98

807,32

Guillermo Grant Benavente

Concepción

1032

38.478

1.020.749

1945-1988

6

37,28

989,10

Hospital de Temuco

Temuco

715

33.680

660.660

1930-1994

8

47,10

924,00

Hospital de Puerto Montt

Pto.Montt

420

19.273

130.737

1968

1

45,89

311,28

Dr. Sotero del Río

Santiago

800

50.000

1.300.000

1935-1995

5

62,50

1.625,00

Asistencia Pública

Santiago

280

16.644

548.254

1965

7

59,44

1.958,05

Instituto de Neurocirugía

Santiago

139

7.500

1.041.683

1952-1994

6

53,96

7.494,12

Se seleccionó una muestra inicial de 26 hospitales, que luego fue reducida a 14, dadas as similitudes encontradas en los sistemas estructurales, de modo que en el grupo final se contó con una muestra representativa de los diferentes tipos, y en el nivel de exposición al riesgo sísmico.27 El alcance se amplió mediante la capacitación a representantes de más de 40 hospitales sobre el uso de una metodología original para la evaluación cualitativa de la vulnerabilidad estructural. El desarrollo de esta metodología fue útil en dos sentidos: por una parte, para proporcionar una herramienta que no existía al momento en el ámbito latinoamericano y, paralelamente, para identificar los problemas individuales y sus soluciones para cada hospital estudiado.

27. Idem

Cada uno de los hospitales seleccionados fue sometido a un intenso trabajo de evaluación, incluyendo aspectos estructurales, no-estructurales, funcionales y organizacionales. La información se resume en una ficha técnica muy práctica (ver Anexo #1). El proceso de evaluación se inicia con la estructura y la seguridad de la vida humana. Si el hospital no pasa la prueba debido al alto riesgo de colapso, no se considera recomendable profundizar el estudio, sino más bien evaluar previamente la conveniencia del reforzamiento de la estructura, su readecuación funcional o su eliminación. Sólo cuando se descarta el riesgo de colapso parcial o total se estimó conveniente cuantificar los niveles de daño y respuesta esperados, para evaluar con esta información los aspectos no-estructurales y organizacionales.

El proyecto fue ejecutado en un período de 12 meses y contempló las siguientes actividades:

a. Descripción del Sistema de Salud: identificación de las características del área asistencial, distribución geográfica, nivel de complejidad, estructura organizativa, estado actual y políticas de desarrollo.

b. Breve reseña de la sismicidad chilena: se efectuó una recopilación de informes científicos, periódicos y literatura especializada sobre la sismicidad chilena, sismicidad local y sobre el impacto de terremotos del presente siglo sobre hospitales, para contar con antecedentes de los efectos sociales, físicos, económicos y políticos de estos eventos. Se estimó la intensidad máxima esperada para cada hospital, con base en una microzonificación sísmica preliminar, que tomó en cuenta las características del suelo en el lugar, y los efectos de sismos anteriores.

c. Capacitación del personal: se efectuó un curso al que asistieron más de 60 personas del sector, en el que se presentó información general sobre sismicidad e ingeniería sísmica, y procedimientos básicos de evaluación y corrección de la vulnerabilidad de los hospitales.

d. Análisis de vulnerabilidad estructural y no-estructural: se identificaron los principales efectos de sismos en instalaciones de la salud. Se seleccionaron y adaptaron procedimientos para la cuantificación del riesgo. Se realizaron visitas de campo para verificar la información obtenida de planos y recoger antecedentes históricos del comportamiento sísmico del hospital y de la localidad. Se desarrollaron encuestas para sistematizar la información recopilada y un programa de manejo de bases de datos.

e. Estimación de la vulnerabilidad del sector de la salud y desarrollo de planes de mitigación: con la información recogida en terreno se actualizaron los planos estructurales, y se estimaron el riesgo estructural y no-estructural y el grado de organización del sistema.


El Hospital de San Martín de Qulilota, en Chile, realizó un estudio de vulnerabilidad con apoyo de la Universidad Nacional. Implementaron con fondos propios muchas de las recomendaciones de carácter no estructural.

La efectividad de la metodología se comprobó cuando se presentó un sismo de magnitud 7.3 (escala de Richter) el 31 de julio de 1995, que afectó la ciudad de Antofagasta. El Hospital de Antofagasta, que había sido evaluado pocos días antes, perdió parcialmente su capacidad de operación debido a ruptura de tuberías de agua potable, ruptura de vidrios y sistemas de iluminación, daños a equipos (hemodiálisis y calderas) y daños generales y deterioro en los sistemas estructural y no-estructural, lo que inclusive provocó que se pensara en evacuar el hospital en forma urgente.28 Sin embargo, la existencia de un equipo profesional con conocimientos específicos en el tema de la vulnerabilidad hospitalaria, la disponibilidad de información básica sobre las características del hospital, el conocimiento previo de las vulnerabilidades globales del hospital por medio de la evaluación hecha días antes y la existencia de canales expeditos de comunicación entre el sistema de salud y el equipo de profesionales experto en vulnerabilidad, permitieron que mediante la evaluación de la emergencia, 24 horas después y a pesar de la lejanía del sitio, se valorara la severidad del daño estructural y no-estructural, descartando la necesidad de la evacuación del hospital. Además, se tomaron una serie de medidas rápidas para satisfacer la demanda de agua potable, para garantizar el funcionamiento y limitar la posibilidad de daño en los tanques en caso de réplicas del sismo. También se logró establecer un procedimiento de recuperación a corto y largo plazo, y se restableció la confianza y la tranquilidad de los usuarios y del personal del hospital. La recuperación de los servicios tuvo un costo estimado de US$ 60.000, lo cual representa de un 10 a un 20% de los costos estimados de reparación.

28. Boroschek, R., Astroza, M. et al. Estudio de daños sísmicos del Hospital de Antofagasta Informe Preliminar. Santiago de Chile, agosto de 1995.

Análisis de costos

El diagnóstico global de la vulnerabilidad de los hospitales estudiados permite contar con un perfil objetivo y científico de la situación real de los hospitales del país. Con ello se facilita la formulación de un plan de mitigación, en el que se consideren medidas de gestión y administrativas de fácil desarrollo, formulación de normas, programas de capacitación, actualización de cuerpos legislativos, y formulación de proyectos de inversión específicos, tendientes a mitigar las vulnerabilidades más relevantes. Hasta finales de 1996 se han aplicado medidas concretas de mitigación en los hospitales de Quillota y Antofagasta. Próximamente se continuará con los de Copiapó y Vallenar. En el caso del Hospital San José del Carmen de Copiapó, se cuenta con un estudio exhaustivo de los edificios de administración y del Consultorio Adosado de Especialidades, que reveló que por antecedentes de daños y por el estado de los edificios, se puede esperar que severos daños no-estructurales comprometan el funcionamiento después de un sismo importante (intensidad Mercalli IX, como ocurrió en el sismo de 1922). Se han identificado las causas de posibles daños estructurales, las medidas correctivas, y una estimación del costo del reforzamiento, que fluctúa entre un 15 y un 20% del valor original de la obra.29

29. Boroschek, R., Astroza, M. et al. Estudio de daño sísmico y de la capacidad resistente de los edificios de administración-SOME y Consultorio Adosado de Especialidades - Hospital de Copiapó. Santiago de Chile, 1996.

El país contempla financiar algunas de estas medidas con los presupuestos sectoriales ordinarios, asignándole a los proyectos la prioridad debida. En otros aspectos se busca financiamiento compartido o externo. Existe un compromiso político manifiesto por parte del Ministerio de Salud, para aplicar las medidas correctivas necesarias.

Efectuando un cálculo con el valor de cada cama hospitalaria (entre US$ 55.000 y 110.000), y considerando que el proyecto determinó la vulnerabilidad sísmica de hospitales con un total de 7.716 camas, se podría hablar que existe una inversión en esas instalaciones de la salud que al momento equivale a 800 millones de dólares.


Daño no estructural en el hospital de Antofagasta, por el sismo del 31 de julio de 1995. Este tipo de daño puede interferir con la prestación del servicio y provocar alarma.

El costo total del proyecto, incluyendo financiamiento externo y la contrapartida nacional, alcanza los US$ 200.000, que representa menos de un 0,3% del valor de la infraestructura. Si se considera que el costo de los reforzamientos, a nivel general, podría ser del orden del 15% (basándose en casos críticos, como el Hospital de Copiapó), los fondos necesarios para el reforzamiento de los hospitales estudiados podrían alcanzar la suma de ciento veinte millones de dólares.

Estas cifras son considerables, pero por una parte reflejan que el costo real de los estudios de evaluación de vulnerabilidad de hospitales es ínfimo respecto al valor de la infraestructura, y no como míticamente se creía. Por otra parte, en la mayoría de los casos el valor de las obras de reforzamiento no llegará a ser de un 15% del costo de la edificación, en especial si se tiene en cuenta que la mayoría de las causas de vulnerabilidad radica en aspectos no-estructurales y funcionales y en deficiencias de mantenimiento, como lo ha demostrado la experiencia. Además, existen aspectos no cuantificables en términos monetarios, como podrían ser la pérdida de vidas humanas, la interrupción de la prestación de los servicios en el momento de la emergencia, y los impactos sociales y políticos del daño irreparable o colapso de un hospital.


Sector del Hospital de Antofagasta a principios de julio de 1995, durante la evaluación de su vulnerabilidad.


El mismo sector del hospital de Antofagasta después del sismo del 31 de julio de 1995. Obsérvese la rotura generalizada de vidrios.

La metodología del proyecto de Chile, como se ha detallado, es aplicable a cualquier país de América Latina, siempre y cuando se cuente con las siguientes características: la integración del equipo multidisciplinario experto en el tema, el compromiso institucional y político, el rol de liderazgo del Ministerio de Salud y la disponibilidad de información científica sobre la amenaza.

El caso del Ecuador

Ecuador también cuenta con un historial extenso de sismos destructivos. En la ciudad de Guayaquil, ubicada a 200 kilómetros de la trinchera donde colisionan las grandes placas tectónicas de Nazca y Sudamericana, existe un 90% de suelos aluviales o suaves que pueden amplificar sismos con epicentros a 200 o 300 kilómetros, afectando en mayor medida edificaciones comprendidas entre cinco y quince pisos de altura, predominantemente construidas en hormigón armado. Un fuerte sismo con este origen se presentó en mayo de 1942, con una magnitud de 7,9 en la escala de Richter, y dañó severamente el casco comercial de la ciudad, con el colapso de dos edificios con las características antes citadas.30 En 1980 se presentó un sismo de magnitud 6,1, que provocó daños de mediana consideración en edificaciones de pobre calidad o sísmicamente muy vulnerables. Se considera que existen dos fuentes sismogénicas principales: las fuentes lejanas (distancias epicentrales de 150 a 350 kilómetros), ubicadas en la trinchera de subducción, y las fuentes cercanas debidas a fallas locales (Ver Tabla III.3).

30. Argudo, Jaime y Yela, Rommel. Vulnerabilidad estructural de hospitales de Guayaquil - Ecuador. Informe final para el Proyecto ECHO presentado a la OPS. Enero de 1996.

Tabla III.3 Variables del Peligro Sísmico de Guayaquil

Fuente Sísmica

Ms

Distancia Epicentral

Periodo de (1) retorno de Ms

Intensidad (2) MM máxima

A0 (3) cm/seg²

Periodo de retorno de M.M. (4)

Trinchera


de Subducción

7.0

150 a 350 Km

22 años

VI

10-30(5)

12 años


de Subducción

7.5

150 a 350 Km

38 años

VII

30-70

43 años


de Subducción

8.0

150 a 350 Km

67 años

VIII

70-120

86 años


de Subducción

8.5

150 a 350 Km

141 años

IX

120-200

235 años


de Subducción

9.0 (6)

150 a 350 Km

247 años (6)

X (6)

>200

>500 años (6)


Sist. Fallas Locales

5.8

30 a 120 Km

23 años

VII

50-100

30 años


Sist. Fallas Locales

6.2

30 a 120 Km

56 años

VIII (6)

100-200

95 años


Sist. Fallas Locales

6.8 (6)

30 a 120 Km

206 años (6)

IX (6)

>200

>500 años (6)

(1) Periodo de retorno o recurrencia de eventos de magnitud de onda superficial "Ms" mayor o igual a la especificada

(2) Intensidad máxima esperada de la Escala de Mercalli Modificada (M.M) registrada para magnitudes y fuentes sismogénicas especificadas.

(3) Aceleración máxima (Ao) en suelo suave del Tipo III para sismos de zona de subducción y en roca del Tipo I para zona local.

(4) Periodo de retorno de las intensidades.

(5) Aceleraciones calibradas con registros acelerográficos.

(6) Eventos estimados por los modelos probabilísticos, sin precedentes histéricos.

Se estaba finalizando un estudio denominado "Vulnerabilidad Sísmica de Estructuras Importantes de la Ciudad de Guayaquil", ejecutado por el Instituto de Investigación y Desarrollo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica de Guayaquil (IIFI-UC), con el apoyo del Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (UNDHA) y la Dirección Nacional de Defensa Civil, cuando se planteó la necesidad de profundizar la evaluación la vulnerabilidad de los hospitales de la ciudad, como estructuras críticas para el manejo de las emergencias. En este caso, se contaba con la información científica básica, inclusive a nivel de microzonificación de la ciudad, con un equipo profesional de ingenieros de alto nivel, con la preocupación puntual de algunos de los directores de los hospitales, y con el apoyo incondicional de la Dirección Nacional de Defensa Civil, organismo rector a nivel nacional para el manejo de emergencias.

El fuerte regionalismo que existe en Ecuador, que polariza al país en dos zonas (la costa y la sierra), origina la necesidad de una mejor coordinación entre los sectores profesionales y políticos de las dos ciudades más importantes del país, Quito y Guayaquil. Los requisitos para la inclusión de Ecuador como sujeto de estudio se cumplían a cabalidad, pero puntualmente en las dos grandes ciudades, de modo que se consideró conveniente limitar el espectro del proyecto a una de las dos, y Guayaquil resultó favorecida en la selección debido a los resultados recientes del proyecto de microzonificación de la ciudad. Algunos seminarios sobre el tema del efecto de los desastres en la infraestructura de la salud, durante 1993 y 1994, habían sensibilizado a las autoridades locales, de modo que la posibilidad de desarrollar un proyecto de estudio y reducción de la vulnerabilidad de los hospitales de la ciudad encontró terreno fértil.

El proyecto fue formulado por profesionales del IIFI-UC, con la coordinación general de la Dirección Nacional de Defensa Civil y el apoyo técnico de la OPS. El objetivo inicial fue la ejecución de diagnósticos preliminares de vulnerabilidad de los 16 hospitales más importantes de la ciudad, que fue ampliado para cubrir 20 hospitales, 12 de los cuales fueron evaluados cuantitativamente y los 8 restantes en forma cualitativa. El plazo de ejecución fue de ocho meses, y la metodología empleada incluyó las siguientes actividades (Ver Tabla III.4):

a. Relevamiento estructural y censo de los hospitales: se investigaron las variables estructurales que inciden en mayor grado en el comportamiento sismo-resistente de los hospitales, así como los daños estructurales y no-estructurales producidos por sismos anteriores, y un inventario de los servicios que poseen los hospitales, incluyendo existencia de planes de emergencia.

b. Selección de los 16 hospitales más importantes de Guayaquil: por definición, estos son los que disponen de los servicios necesarios para la atención masiva de una emergencia causada por un desastre natural. La muestra final se seleccionó con base en las recomendaciones de la Dirección Nacional de Defensa Civil.

c. Definición de las solicitaciones sísmicas probables: con base en los espectros de respuesta obtenidos en la microzonificación sísmica de la ciudad.

d. Evaluación experimental de la resistencia del hormigón de una muestra de 10 hospitales: ya que el 95% de los 16 hospitales poseen estructuras de hormigón armado, se extrajeron núcleos de hormigón de las columnas de la planta baja en 10 de ellos, para ser sometidos a ensayos de compresión simple.

e. Evaluación experimental de características dinámicas de los 16 hospitales más importantes: el objetivo de esta fase fue evaluar la participación de los elementos no-estructurales en la respuesta sísmica de la edificación, mediante la medición experimental de las características dinámicas para vibraciones ambientales.

f. Análisis matemático cuantitativo del comportamiento sismo-resistente de 12 hospitales: mediante análisis de la resistencia de fluencia, de la ductilidad, de los mecanismos de falla y de las distorsiones de pisos.

g. Diagnósticos cualitativos y cuantitativos de vulnerabilidad estructural y no-estructural (Ver Tabla III.5)

h. Capacitación al personal técnico a cargo de las emergencias en los hospitales: se efectuaron encuentros de difusión de las actividades y resultados preliminares del proyecto, en los cuales también participaron funcionarios del Ministerio de Salud y de la Dirección Nacional de Defensa Civil.

i. Categorización de la seguridad sismoresistente y nivel de operatividad del sistema hospitalario, mediante una escala novedosa de 6 niveles, siendo la primera categoría la correspondiente a pequeños daños no-estructurales y la sexta la correspondiente a posibilidad de colapso total.

j. Conclusiones y recomendaciones para reducir la vulnerabilidad estructural y no-estructural: acciones prácticas, a corto plazo, y de bajo costo.


El caso del Ecuador

Tabla III.4 Nómina de Hospitales, tamaño, propietario, tipo de diagnóstico, y variables de zonificación sísimica

Nombre del Hospital

Número de camas

Tipo de Hospital

Propietario

Tipo de diagnóstico

Tipo de Suelo (8)

Tipo de Sismo (8)

1. Teodoro Maldonado Carbo (IESS)

422

General

IESS (1)

Cuantitativo

Suave

III

2. Francisco Ycaza Bustamante (NIÑO)

356

Pediátrico

MSP (2)

"

Suave

III

3. Neumológico Alfredo Valenzuela

326

Neumológico

MSP

"

Roca

I

4. Abel Gilbert Pontón (GUAYAQUIL)

240

General

MSP

"

Suave

III

5. Oncológico Nacional J. Tanta (SOLCA)

124

Oncológico

SOLCA (3)

"

Suave

III

6. Materno Infantil de Guasmo

40

Gineco-Obstétrico

MSP

"

Suave

III

7. General Luís Vernaza

900

General

JBG (4)

"

Roca

I

8. León Becerra

180

Pediátrico

SPI (5)

"

Suave

III

9. Militar

150

General

FFAA (6)

"

Transición

II

10. Naval

150

General

FFAA

"

Suave

III

11. Policía Nacional

120

General

MGP (7)

"

Suave

III

12. Alborada

17

General

Privado

"

Roca

I

13. Alejandro Mann

216

Pediátrico

JBG

Cualitativo

Suave

III

14. Gineco-Obstétrico Enrique Sotomayor

303

Gineco-Obstétrico

JBG

"



15. Kennedy

156

General

Privado

"

Suave

III

16. Alcívar

75

General

Privado

"

Suave

III

17. Panamericana

24

General

Privado

"

Suave

III

18. Daniel Rodríguez

80

Epidemiológico

MSP

"

Suave

III

19. Dermatológico

55

Dermatológico

MSP

"

Suave

III

20. Psiquiátrico Lorenzo Ponce

800

Psiquiátrico

JBG

"

Suave

III

(1) ESS: Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.

(2) MSP: Ministerio de Salud Pública del Ecuador.

(3) SOLCA: Sociedad de Lucha Contra el Cáncer, sociedad sin fines de lucro.

(4) JBG: Junta de Beneficiencia de Guayaquil, sociedad privada sin fines de lucro.

(5) SPI: Sociedad Protectora de la Infancia, adscrita al INNFA (Instituto Nacional del Niño y la Familia).

(6) FFAA: Fuerzas Armadas del Ecuador.

(7) MGP: Ministerio de Gobierno y Policía.

(8) VARIABLES DE ZONIFICACCOIN SISMICA: Tipo de suelo sobre el cual se ha construido el hospital y el tipo de espectro sísmico que corresponde a cada tipo de suelo.

Tabla III.5 Diagnóstico de Vulnerabilidad Estructural

NOMBRE DEL HOSPITAL

DIAGNOSTICO DE VULNERABILIDAD ESTRUCTURAL

GUAYAQUIL

Su primer piso posee menor rigidez respecto a los demás. Para intensidades A VIII el ancho de las juntas sísmicas entre la torre de 8 pisos y los bloques anexos de un piso resultaría insuficiente, pudiéndose producir impacto entre bloques y concentración del daño en este nivel con colapso frágil tipo piso suave.

VALENZUELA

Durante el sismo de 1980 (Intensidad VII) se produjeron agrietamientos en elementos estructurales. Se estima como probable un mecanismo de colapso frágil para intensidad VII o superior.

SOLCA

Para intensidades M.M D VIII, el ancho de las juntas sísmicas entre la torre de 6 pisos y los bloques anexos de dos pisos resultaría insuficiente lo que concentraría el daño a nivel del segundo y tercer piso e incrementaría su vulnerabilidad y la posibilidad de un colapso de piso suave.

IESS

El sistema estructural es hetereogéneo, algunas áreas son más seguras que otras. En sus áreas más vulnerables se podrían producir daños de poca extensión para M.M D VIII. Los sótanos o cámaras construidos bajo criterios de cimentación superficial compensada, permanecen inundados por el agua de las mareas, deteriorando la cimentación e incrementándose con el tiempo la vulnerabilidad estructural del hospital por deterioro.

VERNAZA

El bloque de cirugía reporta baja vulnerabilidad. Otras estructuras más antiguas del hospital han soportado sismos de intensidad M.M D VII sin experimentar daño alguno, pero actualmente el deterioro de algunos elementos estructurales (losas, vigas) podría facilitar su falla para intensidades M.M D VIII.

NIÑO

Sus columnas poseen cuantías de acero y dimensiones un poco menores que las utilizadas en el estándar de diseño de la ciudad. Esto lo ubica como una estructura un poco menos dúctil y resistente que las otras similares, con un mecanismo de falla dúctil para intensidades MM=VIII, en lugar de IX.

POLICIA

Las propiedades geométricas y mecánicas de sus elementos estructurales le dan a esta estructura resistencia y ductilidad superior al estándar de diseño, configura mecanismo de falla dúctil para intensidad MM=IX o X más allá del nivel de las máximas intensidades históricas, lo que resulta recomendable para una estructura hospitalaria y le otorga baja vulnerabilidad.

MILITAR

La mala calidad y baja resistencia del hormigón se ha traducido en un nivel de vulnerabilidad muy alto. Mecanismo de falla frágil para intensidad MM=VIII.

NAVAL

El mayor tamaño y reforzamiento de las columnas respecto al estándar local, le significa a esta estructura mayor seguridad que la del estándar. Sin embargo, por su gran flexibilidad para intensidades M.M D VII se espera que se produzca una fuerte interacción con las estructuras anexas de una planta, concentración del daño a ese nivel e incremento de la vulnerabilidad con reducción de la seguridad sismo-resistente evaluado por el análisis matemático de la torre aislada.

ALBORADA

Baja vulnerabilidad debido al menor tamaño de su solicitación sísmica y mayor dimensionamiento del tamaño de las columnas respecto al estándar de diseño.

BECERRA

Alta vulnerabilidad para un menor dimensionamiento de las columnas respecto al estándar de diseño. Posible colapso frágil para M.M=VIII.

GUASMO

Muy baja vulnerabilidad debido al bajo tamaño de la solicitación sísmica que le corresponde por sus características dinámicas (estructura de un sólo piso). Sin experimentar colapso hasta M.M=X u XI.

ALEJ. MANN

Por su gran flexibilidad y tipo de estructura es poco vulnerable a sismos. Por ser de madera y poseer gran número de instalaciones mal protegidas tiene una alta vulnerabilidad para incendios originados por sismos.

SOTOMAYOR

Vulnerabilidad comparable con la del hospital Vernaza, con antigüedad y deterioro de elementos secundarios.

KENNEDY

Buena calidad del hormigón, estándar de diseño y baja vulnerabilidad comparable con el hospital de la Policía.

ALCIVAR

Estándar de diseño y baja vulnerabilidad comparable con el hospital de policía.

PANAMERICANA

Por sus características estructurales se le atribuye una vulnerabilidad similar a la del hospital de Solca.

INFECTOLOGIA

Por sus características estructurales se le atribuye una vulnerabilidad similar a la del hospital del Guasmo, con excepción de la estructura del tanque para abastecimiento de agua muy vulnerable.

DERMATOLOGIA

Por sus características estructurales se le atribuye una vulnerabilidad similar a la del Hospital del Guasmo, con excepción de la estructura metálica de la capilla que por su deterioro y dimensionamiento es muy vulnerable.

LORENZO PONCE

Vulnerabilidad comparable con la del hospital Vernaza, antigüedad y deterioro de elementos secundarios.


Es posible determinar la resistencia del concreto en un hospital existente mediante la extracción de muestras y pruebas de laboratorio.

Este proyecto, con fuerte énfasis en aspectos de ingeniería y liderado por ingenieros estructurales, logró sin embargo alcanzar a la opinión pública, mediante una cobertura muy completa que otorgaron los medios de comunicación de la ciudad a las diversas fases. El resultado más significativo fue el intercambio de inquietudes entre el equipo a cargo del proyecto y los profesionales del sector de la salud, en un idioma comprensible para todos.

Análisis de costos

Un análisis de las conclusiones permite descubrir que un solo hospital se encuentra en la Categoría 1, o sea, con probabilidad de daño mínimo, y también uno se encuentra en la Categoría 6, con posibilidad de colapso total (Ver Tabla III.6). Un porcentaje importante (70%) se encuentra por debajo de la Categoría 5, o sea que tienen probabilidad de sufrir daño no-estructural de moderado a severo y daños estructurales de leves a moderados, lo cual indica que la mayoría de los problemas podrían solucionarse mediante la implantación de programas de mantenimiento preventivo de las instalaciones y que se requiere de poco o ningún reforzamiento de tipo estructural.

Un total de 4.734 camas hospitalarias fueron cubiertas por el estudio, cuyo costo final fue de US$160.000 (incluyendo aportes locales y los costos del estudio previo de microzonificación). Esto indica que el estudio tuvo un valor de un 0,3% del costo total de las edificaciones. Considerando un valor de 10% de este costo total para los reforzamientos (que podría ser inferior, ya que un 60% de los hospitales requieren solamente pequeños reforzamientos), se podría hablar de un valor de cinco millones de dólares para reforzar todos los hospitales estudiados. Como estos pertenecen a diversas entidades (Junta de Beneficiencia, Seguro Social, Ministerio de Salud, Fuerzas Armadas, Policía, instituciones privadas), cabe esperar que cada una de ellas inicie la búsqueda de recursos dentro de sus presupuestos ordinarios o financiamiento externo para la solución de los problemas más apremiantes. La Dirección Nacional de Defensa Civil había propuesto la celebración de convenios con las entidades privadas, para entregarles los estudios a cambio de la integración de estas instituciones al Plan de Manejo de Emergencias de la ciudad, con el fin de que se pudiera contar con sus servicios en caso de ocurrir una emergencia masiva por terremoto.

Multiplicación de la experiencia

Las repercusiones del proyecto de Guayaquil se hicieron evidentes en Quito, ya que un equipo multidisciplinario de profesionales del Departamento de Estructuras de la Facultad de Ingeniería Civil de la Escuela Politécnica Nacional emprendió la tarea de evaluar el sistema hospitalario de la ciudad de Quito, comenzando con el Hospital Pablo Arturo Suárez como proyecto piloto para el desarrollo y prueba de una metodología de análisis ajustada a las condiciones de la ciudad. Este equipo profesional había estado a cargo de un proyecto global de evaluación de la vulnerabilidad de las escuelas públicas de Quito.

Tabla III.6 Categorización de la Seguridad Sismo-Resistente y Nivel de Operatividad del Sistema Hospitalario de Guayaquil

Categoría

Descripción

Hospitales

1.

Probabilidad de experimentar pequeños daños no estructurales que no

GUASMO

2

Probabilidad de experimentar daños no estructurales moderrados que afecten parcial y/o transitoriamente la operatividad del hospital. Pequeños daños de tipo estructural que no ponen en peligro la seguridad de las personas. Daños de fácil reparación, sin evacuación.

POLICIA
ALBORADA
KENNEDY
ALCIVAR

3

Probabilidad de experimentar daños no estructurales severos que afecten temporalmente la operatividad del hospital no permitiendo la atención de la emergencia. Pequeños daños de tipo estructural que no ponen en peligro la seguridad de las personas.

VERNAZA
NAVAL
SOTOMAYOR
LORENZA PONCE
ALEJ. MANN

4

Probabilidad de experimentar daños no estructurales severos y daños de tipo estructural moderado que requieren evacuación de las instalaciones y una reparación de la estructura con reforzamiento o técnicas similares.

SOLCA
GUAYAQUIL
NIÑO
PANAMERICANA

5

Probabilidad de experimentar daños de tipo estructural severos que incluyen: colapso de estructuras vitales como tanques, colapso de subestructuras o partes más vulnerables de la estructura de pequeña extensión - respecto del conjunto de las instalaciones con riesgo para la vida de las personas.

MILITAR
BECERRA
IESS
INFECTOLOGIA
DERMATOLOGIA

6

Probabilidad de experimentar un colapso total o de una gran extensión de la estructura con alto riesgo de pérdida de vida de las personas

VALENZUELA

Como aplicación de la utilización de los diagnósticos de vulnerabilidad estructural y no-estructural y como elemento que podría usarse como herramienta para un sistema de acreditación hospitalaria, se propone una clasificación de lo. hospitales según su seguridad sismorresistente y su nivel de operatividad después de un determinado desastre. Se eligió el escenario un sismo de intensidad M.M=VIII y se han utilizado términos probabilísticos para hacer énfasis y recordar el tipo de fenómeno que se ha analizado. No obstante lo razonable de una metodológía de evaluación, la naturaleza siempre podrá ofrecer situaciones imprevisibles.

En el transcurso del desarrollo del proyecto de Guayaquil un sismo de magnitud 6.9 (escala Richter) con epicentro en la cordillera sur-oriental del Cutucú, sacudió el territorio continental de Ecuador y afectó a la ciudad de Macas, con colapso de estructuras importantes en la zona epicentral, como el puente sobre el Río Upano. En Tena, a 200 kilómetros del epicentro, el Hospital Velasco Ibarra31 sufrió daños no-estructurales moderados, como agrietamiento de paredes, ruptura de vidrios, daños en algunas tuberías de conducción de oxígeno y agua y desperfectos en el sistema de ascensores, lo que obligó a la suspensión de servicios y a la evacuación de las instalaciones. Una vez que se constató que la estructura no sufrió daño alguno. en pocas horas los servicios podrían haberse restituído. Pero la alarma y el pánico causados porque el nivel de daño fue superior al de la mayoría de las edificaciones de Tena provocó que el personal del hospital se resistiera a ocupar por meses las instalaciones, y arrojó serias dudas sobre la capacidad del hospital para resistir sismos de mayor intensidad. Por esta razón, el Ministerio de Salud del Ecuador solicitó al gobierno de Bélgica, una ayuda de emergencia para la ejecución de los trabajos de reparación del hospital. La OPS contribuyó con la asesoría técnica para la evaluación de la vulnerabilidad sísmica y en la definición de medidas de mitigación o tipo de intervención necesaria para dotar de una mayor seguridad sismo-resistente al hospital. El mismo equipo técnico a cargo del estudio de los hospitales de Guayaquil fue encomendado para ejecutar el diagnóstico cualitativo de la vulnerabilidad sísmica del hospital, aprovechando su reciente experiencia, estudio que estableció la necesidad de un reforzamiento para reducir el daño no-estructural frente a solicitaciones sísmicas moderadas, y para reducir la posibilidad de colapso frente a sismos severos. El gobierno de Bélgica otorgó US$ 400.000 para la ejecución de los estudios y de los trabajos de reforzamiento.

31. Argudo, Jaime. Análisis de vulnerabilidad, diseño y construcción del reforzamiento del Hospital Velasco Ibarra, Tena Ecuador. Quito, abril de 1996.


Deterioro en el Hospital de Guaranda, provincia de Bolívar (Ecuador) por antigüedad y falta de mantenimiento, así como por efectos de sismos de intensidad moderada.


Un detalle arquitectónico, en este caso una marquesina, podría eventualmente bloquear el acceso de las ambulancias o dañar alguna de ellas, tal y como sucedió en California con el terremoto de 1971. Hospital de Guayaquil, abril 1995.

El caso del Hospital de Tena, unido a los resultados del proyecto de Guayaquil, motivaron a autoridades políticas del más alto nivel (Vicepresidencia de la República), a solicitar a la OPS y al equipo de consultores del IIFI la formulación de un proyecto global para la reducción de la vulnerabilidad de todos los hospitales importantes del Ecuador. Se espera que las nuevas autoridades gubernamentales que asumieron el poder en 1996 estén interesadas en darle continuidad a esta iniciativa.

El caso de Venezuela

En Venezuela, desde la época de la Colonia,32 existen referencias sobre la ocurrencia de sismos y de sus efectos sobre el territorio del país. De hecho, el primer terremoto del que se tiene conocimiento se remonta al año 1530. En años recientes, el último terremoto significativo ocurrió en 1967 y afectó las zonas norte y central del país. Se presentaron daños de consideración en la ciudad de Caracas y el litoral central. Se sabe que sismos destructores, como el de 1812, tienen un período de retorno aproximado a los 200 años.

32. República de Venezuela. Dirección de Defensa Civil del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social Informe Nacional sobre Venezuela preparado para la I Conferencia Internacional sobre Mitigación de Desastres en Instalaciones de Salud México, febrero de 1996.

Existen también antiguas referencias biblográficas que describen cualitativamente los efectos de los eventos sísmicos sobre las instalaciones de la salud. Entre ellas, se destaca una nota que menciona la reducción del número de médicos y el deterioro de algunos hospitales después del sismo de 1812.

De acuerdo con la macrozonificación sísmica vigente, incluida en la "Norma para Edificaciones Antisísmicas COVENIN 1756-82" (Ver Figura III.7), varias de las ciudades importantes del país están ubicadas en la zona de mayor amenaza sísmica, como es el caso de Caracas, Mérida y Cumaná. Por esta razón, desde 1988 y con el apoyo de la OPS y otras entidades, se llevaron a cabo diagnósticos cualitativos de la vulnerabilidad sísmica de varios de los hospitales más importantes del país, como el Hospital Universitario de Los Andes (Mérida, 1988) y el Hospital General de Santa Bárbara del Zulia (Zulia, 1993).

Entre 1993 y 1994 se habían efectuado estudios preliminares en los Hospitales Dr. Enrique Tejera (Valencia, Estado Carabobo), Dr. Adolfo Prince Lara (Puerto Cabello, Estado Carabobo) y Dr. Patricio Antonio Alcalá (Cumaná, Estado Sucre). Estos estudios, a cargo de un experimentado equipo de profesionales permitieron, en esta etapa inicial, evidenciar que las deficiencias principales en aspectos no-estructurales se debían a la ausencia o reducida aplicación de programas de mantenimiento preventivo de las instalaciones. En el caso del Hospital Patricio Antonio Alcalá, ubicado sobre el trazo de una falla sísmica activa, se tenían serias dudas sobre la capacidad sismo-resistente de la estructura, y en los otros dos hospitales había evidencia de fallas estructurales debidas a actividad sísmica menor, anterior a los estudios. Los diagnósticos habían aportado, adicionalmente, algunas soluciones prácticas, de implementación a corto plazo y a bajo costo, para la reducción del problema de la vulnerabilidad no-estructural, y se habían planteado propuestas preliminares para el reforzamiento de las tres estructuras.

Tabla III.7 Distribución de Camas Hospitalarias según la Zonificación Sísmica de la norma CONVENIN 1756-82

ZONA SÎSMICA

NIVEL DE PELIGROSIDAD

AREA TOTAL DEL PAÍS

CAMAS HOSPITALARIAS

0

Despreciable

44

N.A

1

Baja

12

8,3

2

Moderada

15

16,8

3

Alta

16

17,7

4

Elevada

13

57,2


Figura III.1 Mapa de Zonificación Sísmica de la Norma para Edificación Antisismicas COVENIN 1756-82 (ver cuadro III.7)

Se formuló entonces, a finales de 1994, un proyecto para ser ejecutado con los fondos aportados por ECHO como capital semilla, cuyo objetivo principal fue el reforzamiento de las áreas más críticas de cada uno de los tres hospitales, y la formulación de planes de emergencia para cada institución. Para la promoción y la realización de los estudios, el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social desempeñó un rol de liderazgo, como ente rector de la infraestructura sanitaria y, adicionalmente a la coordinación de la OPS, y la participación de las Gobernaciones de Estado (Sucre y Carabobo), ya que en Venezuela el manejo de los recursos del sector de la salud es descentralizado. También se contó con el aporte de expertos locales vinculados a la Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas, así como de miembros de diversas fundaciones para la investigación del fenómeno sísmico, universidades y otras instituciones, como las Fuerzas Armadas, que desempeñan un importante rol en el desarrollo y práctica de planes de emergencia.

La metodología aplicada en el proyecto para los tres hospitales se resume en las siguientes dos fases. Se habían finalizado y fueron consideradas como base para el proyecto la fase a, y la fase b hasta el estudio de las alternativas de reforzamiento.

a. Evaluación cualitativa: estimación del grado de vulnerabilidad, tanto estructural como funcional, del hospital, con recomendaciones para la solución de los problemas más apremiantes. Conforme a los resultados de esta evaluación se estableció la necesidad de efectuar evaluaciones cuantitativas o de dar recomendaciones de tipo general.

b. Evaluación cuantitativa: estudios detallados que comprendieron el análisis de la amenaza sísmica, recopilación y actualización de planos arquitectónicos y estructurales, estudio de suelos en el sitio donde está ubicado el hospital. Además, se procedió a la extracción de muestras de hormigón y acero para ser ensayadas y determinar su resistencia, y al modelaje y análisis de la estructura de cada hospital para determinar su grado de vulnerabilidad. Posteriormente, se efectuó el estudio de alternativas de refuerzo para adecuar la estructura del hospital a la normativa sismo-resistente vigente en el país (considerando facilidad de ejecución, operatividad del hospital y presupuestos limitados), y elaboración de los proyectos de reforzamiento detallado de las estructuras.

Análisis de costos

El proyecto tuvo un costo estimado de US$ 90.000, incluyendo el valor de los estudios previos y del aporte de las instituciones nacionales. En este caso, no es posible establecer una relación entre el costo del estudio y el valor de las edificaciones, ya que, como se definió en el objetivo inicial, se trataba de iniciar trabajos de reforzamiento específicos y no solamente efectuar evaluaciones. En los tres casos, se estableció que el costo de los reforzamientos no debería superar el 15%o del costo de reposición de las instalaciones.

Este proyecto, limitado en cuanto al número de instalaciones evaluadas, pero amplio en el sentido de que se ejecutaron acciones concretas de mejoramiento de la respuesta estructural, puso en evidencia la necesidad de formular un programa a escala nacional que cubra todas las edificaciones hospitalarias ubicadas en las zonas de más alta sismicidad, con una meta a corto plazo que sería la obtención de las evaluaciones cualitativas y las recomendaciones de aplicación inmediata. La motivación generada por este proyecto, debería complementarse con el apoyo técnico y financiero del gobierno nacional, de las instituciones del sector y, eventualmente, de organismos internacionales, para garantizar su continuidad y proyección a nivel nacional.

Entre los productos no previstos del proyecto, se elaboró un video didáctico dirigido a ingenieros y diseñadores sobre el problema de la "columna corta", causante de innumerables daños en toda clase de edificios cuando ocurren terremotos. Este video, junto con un manual instructivo, vino a llenar un vacío en América Latina sobre el tema específico y sus efectos en las estructuras hospitalarias.


Se ilustra el daño provocado por el problema de columna corta.

El caso de Colombia

A lo largo de su historia, Colombia se ha visto afectada por diversos tipos de fenómenos naturales. Entre los más destructivos pueden mencionarse los terremotos de Cúcuta (1875) y de Tumaco (1906), considerado este último uno de los más fuertes de la historia contemporánea. En tiempos recientes destacan el terremoto de Caldas (1979) y el de Popayán (1983). Ha sido también víctima de la erupción de volcanes, tales como el Galeras, el Raíz y el Doña Juana y huracanes como el Joan, que azotó la costa atlántica (1988).

En marzo de 1993, la Dirección Nacional para la Prevención y Atención de Desastres (DNPAD), convocó a un grupo multisectorial de profesionales representantes de instituciones y sectores vinculados con la infraestructura de la salud, con el propósito de formular un proyecto integral para el estudio y reducción de la vulnerabilidad de dos hospitales, el Kennedy y el San José, considerados como estratégicos, por su ubicación y tamaño de la población a la que sirven, de la ciudad de Santafé de Bogotá, expuesta a un riesgo sísmico moderado. Esta inquietud inicial de las autoridades se motivó con la perspectiva de la celebración del Día Internacional de la Reducción de los Desastres Naturales que, como se mencionó en el Capítulo I, ese año estaría dedicado a la protección de la infraestructura de la salud y educativa. El proyecto inicial comprendía un detallado análisis de la vulnerabilidad sísmica del Hospital Kennedy, incluyendo guías técnicas para su reforzamiento y mejora de la respuesta estructural, no-estructural y organizacional de la institución, y un diagnóstico preliminar de la vulnerabilidad sísmica del Hospital San José. El proyecto, extenso y costoso, requería de financiamiento, tanto proveniente de fondos nacionales como de los aportes de organismos internacionales. El documento original sufrió varias modificaciones en el transcurso de su presentación ante diversas entidades para la obtención de los recursos, de acuerdo con las prioridades y objetivos de cada una de estas posibles fuentes de financiamiento.

Finalmente, se logró comprometer US$ 86.000 del Fondo Nacional de Calamidades, para dar inicio a las actividades en el Hospital Kennedy, ya que se presentaron limitaciones de orden legal para incluir dentro de esta suma al Hospital San José, por tratarse de una institución privada. Por el alcance del proyecto, estos fondos resultaban insuficientes y se requería la contribución de otra fuente. Entretanto, elecciones presidenciales y un consecuente cambio de las autoridades políticas que participaban en el proyecto, elecciones en la Alcaldía Mayor de la ciudad y relevo de los representantes de esta entidad en el Comité Coordinador, junto con las dificultades en la búsqueda del financiamiento externo, ocasionaron que el inicio del proyecto se postergara durante meses.

Casi dos años después, el proyecto fue modificado nuevamente para su presentación dentro del paquete propuesto a ECHO. En apariencia, existían todas las garantías para el exitoso cumplimiento de los objetivos dentro del plazo programado, ya que existía un equipo profesional idóneo, con experiencia en evaluaciones similares y el aval de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica, la voluntad política de las nuevas autoridades, el interés especial del Ministerio de Salud por concretar las acciones, y recursos financieros nacionales asignados como contrapartida. Además, mediante actividades de capacitación y motivación, se había logrado formular proyectos similares para hospitales en Bucaramanga (Hospital Ramón González Valencia) y otras ciudades colombianas, que requerían del financiamiento del Ministerio de Salud. Esto s nuevos proyectos necesitaban elementos previos que no estaban disponibles, como el desarrollo de términos de referencia precisos para la calificación de empresas en capacidad de ejecutar estudios de vulnerabilidad y para las contrataciones, y la forma de obtenerlos era consolidando la labor del Comité del proyecto del Hospital Kennedy.


Daño no estructural provocado por el sismo de febrero de 1995 en un hospital de la ciudad de Pereira, Colombia. La prestación de los servicios debe garantizarse, limitando al mínimo el daño en equipos.

Cuando el paquete de proyectos fue aprobado, ECHO canalizó a través de la OPS US$ 50.000 como aporte para el desarrollo de actividades en Colombia, y el Ministerio de Salud logró asignar recursos complementarios del presupuesto ordinario. Hasta noviembre de 1995 no se pudo iniciar el estudio.

El Hospital Kennedy, ubicado al sur de Santafé de Bogotá, es una institución pública que cuenta con una estructura compleja y relativamente moderna, que atiende a una población estimada de un millón de personas. A mediados de 1996, se completó la primera etapa de la evaluación y se presentó el respectivo informe de avance. Después de un levantamiento detallado de la configuración estructural del complejo hospitalario, el cual está conformado por nueve edificaciones que cubren cerca de 24.000 m², se inició el estudio de vulnerabilidad sísmica aplicando técnicas avanzadas de análisis inelástico, con el fin no sólo de establecer las deficiencias en términos de rigidez y resistencia de las estructuras, sino en términos de disipación y concentración de energía inelástica por plastificación y desarrollo de ductilidad.33 Mediante el programa de computación de análisis estructural IDARC se evaluaron las nueve edificaciones, obteniendo índices de daño para cada uno de los elementos estructurales, cada uno de los pisos y la edificación en general. Igualmente, se utilizó una versión modificada y avanzada del programa COMBAT (otro programa de análisis estructural), desarrollada en Colombia, con el cual se verificaron los resultados del análisis inelástico, utilizando un modelo que permitió precisar las deficiencias de acuerdo con lo establecido en el Código Colombiano de Construcciones Sismo Resistentes vigente, y con los novedosos requerimientos que para hospitales fueron incluidos en la nueva Norma AIS-100-95, que la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica desarrolló recientemente para su discusión y aprobación en el Congreso de la República.

33. Cardona, Omar Darío. Resumen del avance del Proyecto de Reducción de Vulnerabilidad del Hospital Kennedy Preparado para Hospitales más seguros para el siglo XXI", Boletín del Programa de Preparativos para Emergencias de la OPS/OMS, Volumen 3 (en preparación).

Para hacer este trabajo, se elaboró una familia de acelerogramas sintéticos, teniendo en cuenta los resultados del estudio de microzonificación sísmica de Santafé de Bogotá, que se encuentra actualmente en proceso, mediante varias funciones de modulación que permitieran escalar adecuadamente los registros hasta ahora obtenidos en las estaciones acelerográficas existentes, y un espectro suavizado que considerara el comportamiento de los suelos blandos en los cuales se asienta el Hospital.

Dado que la zona de urgencias contaba con un proyecto de ampliación, se consideró oportuno aportar al hospital el diseño estructural de la misma, incorporando los aspectos relativos al reforzamiento estructural de la edificación existente.

Los resultados de esta primera fase indicaron que el hospital, en caso de sismos moderados o fuertes, sufriría graves daños, e incluso es posible que alguno de los bloques colapse. Esta primera fase se completó dentro del tiempo estimado para su evaluación por parte del Comité Coordinador, y se espera que en el término de dos meses se tenga el diseño de la solución más adecuada y factible, que posiblemente se base en muros de cortante o pantallas rigidizadoras.

El caso del Hospital Kennedy ha sido muy interesante debido al tipo de técnicas utilizadas para el estudio, que posiblemente hasta ahora no habían sido aplicadas a casos de hospitales en la Región, y que han permitido ratificar la necesidad de llevar a cabo evaluaciones rigurosas, dado que con métodos convencionales podrían dejar de detectarse situaciones de riesgo poco evidentes, o que podrían pasar ocultas a no ser que se utilicen técnicas avanzadas, particularmente cuando el edificio se encuentra localizado en suelos blandos como los de Santafé de Bogotá.

Paralelamente, el Comité Coordinador elaboró y estandarizó los términos de referencia para la contratación de la evaluación no-estructural, los cuales servirán para los restantes proyectos a cargo del Ministerio de Salud.

El proyecto de Colombia evidenció que los aspectos políticos, tan cambiantes en el contexto latinoamericano, pueden entrabar o llevar al fracaso una iniciativa prioritaria que cuenta con todos los demás ingredientes indispensables para ser exitosa. Afortunadamente, en este caso las dificultades se pudieron superar sin complicaciones mayores, gracias a la motivación de las instituciones y profesionales involucrados.

El del Perú

Perú, como sus vecinos sudamericanos, se encuentra ubicado en una región altamente sísmica, que lo convierte en vulnerable ante este tipo de fenómenos naturales. Las inundaciones y sequías son una constante, y a ello se agrega que el país soportó más de una década de violencia político-social que cobró alrededor de 25.000 vidas. Poco a poco el país se ha ordenado financieramente y se ha reincorporado a la economía internacional.


La ciudad de Lima ha registrado en el presente siglo varios sismos con gran poder destructivo.

Para el Perú, los sismos son una amenaza natural comprometedora, a consecuencia de que en sus costas interactúan las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana. Sólo en el presente siglo se han registrado 28 sismos con gran poder destructivo, de magnitudes superiores a 6,0 (Escala de Richter). Algunas grandes ciudades fueron parcialmente destruidas: Lima (1940, 1966 y 1974); Cusco (1950, 1985); Arequipa (1958, 1960); y otras. Por ejemplo, el terremoto de 1966 (6,3 grados en escala Richter), ocasionó mucha destrucción de edificios en Lima. A causa del terremoto de 1970, en la región del Callejón de Huaylas, que tuvo una magnitud de 7,5 grados, las ciudades de Huaraz, Caraz y Aija fueron destruidas. El Hospital Regional de Huaraz, que tenía capacidad para la atención de 150 pacientes, enfrentó una demanda desmedida de sus servicios y una disminución de su capacidad operativa, entre otros factores debido a la interrupción del suministro de energía eléctrica.

En este contexto, la OPS decidió iniciar un proceso gradual relacionado con el tema de mitigación de desastres en instalaciones de salud, convocando a instituciones, técnicos, políticos y medios de comunicación nacionales, con el propósito de disminuir la vulnerabilidad de la infraestructura de salud con recursos propios de las instituciones. Para ello, se ha planteado un proyecto denominado "Mitigación de la Vulnerabilidad Hospitalaria"34 cuyos aspectos relevantes han sido el autofinanciamiento de los estudios desarrollados, la obtención formal de presupuesto regular del Ministerio de Salud para garantizar la continuidad del proceso, y la obtención de una metodología novedosa para la estimación de la vulnerabilidad no-estructural.

34. Representación OPS/OMS - Perú Resumen del Proyecto de Mitigación de la Vulnerabilidad Hospitalario Preparado para Hospitales más seguros para el Siglo XXI", Boletín del Programa de Preparativos para Emergencias de la OPS/OMS, Volumen 2, septiembre de 1996.

Entre los aspectos técnicos, la OPS en el Perú, conjuntamente con el Ministerio de Salud, promovió la formación de un grupo técnico sobre vulnerabilidad hospitalaria, constituido por arquitectos e ingenieros expertos en el tema, vinculados a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Ricardo Palma y al CISMID (Centro de Investigación de Sismos y Mitigación de Desastres de la Universidad Nacional de Ingeniería).

La primera fase del proyecto consistió en elaborar una guía metodológica para la evaluación de hospitales, que contiene tres módulos relacionados con vulnerabilidad estructural, no-estructural y funcional. La segunda etapa fue la validación de la guía, aplicándola a tres hospitales seleccionados por el Ministerio de Salud: Hospital de Emergencias, Instituto del Niño y Hospital de Tacna.

La tercera fase se relaciona con la ejecución técnica continua del proceso, lo cual implica disponer de la guía metodológica previamente elaborada y probada, de un manual para capacitación al personal de mantenimiento y conservación de los hospitales, y de la identificación de los puntos críticos de cada hospital, con un plan de acción para resolverlos y el apoyo presupuestal necesario. Es deseable que la evaluación de la vulnerabilidad hospitalaria sea permanente, y que en el futuro forme parte de la acreditación de hospitales. Todas las acciones de evaluación estructural y no-estructural están orientadas a que posteriormente los estudios de vulnerabilidad sean ejecutados por el mismo personal que trabaja en los hospitales peruanos.

Para 1997, por primera vez el Ministerio de Salud incorporará en la apertura presupuestal un rubro destinado a la mitigación hospitalaria. Esto constituye una expresión concreta de la decisión política que garantizará la continuidad del proceso de mitigación de desastres en establecimientos de salud. El Instituto Peruano de Seguridad Social también conformó un grupo ad-hoc para estudiar la vulnerabilidad hospitalaria, y ha iniciado este proceso en los hospitales de Arequipa y Tacna, previendo que durante 1996 se evaluarán al menos cuatro hospitales.


Al limitar la vulnerabilidad estructural, es posible reducir también los problemas funcionales y organizativos que se presentan a consecuencia de un sismo.

El estudio de vulnerabilidad del Hospital de Emergencias José Casimiro Ulloa, ubicado en Lima, ya fue finalizado. Se evidenció que el Hospital, con 102 camas, aunque no tiene deficiencias estructurales serias, muestra algún grado de deterioro en estructuras complementarias, problemas de filtraciones y "vicios de operación", o sea, casos en que los elementos estructurales primarios, como vigas y columnas, han sido perforados o modificados por la necesidad de pasar o colgar tuberías de instalaciones. El estudio estructural se efectuó a nivel cualitativo, con base únicamente en planos arquitectónicos e inspecciones oculares, por lo que resulta necesario profundizar el análisis de las estructuras. Con respecto a la vulnerabilidad no-estructural, se determinó que el hospital carece de programas de mantenimiento preventivo, y sólo se da mantenimiento correctivo (Ver Tabla III.8). Los sistemas, subsistemas y equipos no cuentan con dispositivos que los protejan del daño en caso de que ocurra un evento sísmico" lo cual podría limitar severamente la prestación de servicios después de un terremoto. Estos problemas pueden ser solventados a bajo costo y a corto plazo. Estudios similares fueron efectuados en los hospitales Hipólito Unanue (Tacna) y el Instituto Nacional de Salud del Niño. Las conclusiones de las evaluaciones de vulnerabilidad estructural son preliminares, y es necesario profundizar los estudios.

Tabla III.8 Cuadros de Vulnerabilidad No-Estructural y Riesgos encontrados

SISTEMA/SUBSISTEMA

VULNERABILIDAD

RIESGO

Almacenamiento y distribución de agua

Alta

Alto

Evacuación de aguas servidas

Alta

Alto

Almacenamiento y distribución de comidas

Alta

Alto

Almacenamiento de oxigeno

Alta

Alto

Equipos de uso local

Alta

Alto

Grupo electrógeno

Media

Alto

Ascensor

Media

Alto

Areas de circulación horizontal

Alta

Alto

Areas de circulación vertical (escaleras)

Alta

Alto

Almacén de medicamentos y material

Alta

Alto

Archivos

Media

Moderado

Pabellón quirúrgico

Alta

Alto

Laboratorio clínico y banco de sangre

Alta

Alto

Departamento de diagnóstico por imágenes

Alta

Alto

Sistema contra incendio

Alta

Alto

Hospital de Emergencias José Casimiro Ulloa.
Estudio de Vulnerabilidad Grupo de Trabajo: OPS/OMS, Perú 1996.

El caso de Perú surgió como una iniciativa novedosa durante el desarrollo de proyectos en los países vecinos. A diferencia del proyecto OPS/ECHO, el proyecto peruano dispone únicamente de recursos nacionales para su ejecución.

El caso de Costa Rica35

35. El presente apartado se basa en el documento Comportamiento de Hospitales en Costa Pica durante los sismos de 1990 realizado para la OPS por el Ing. Miguel Cruz, marzo de 1991.

El caso de Costa Rica ilustra una experiencia singular en el sentido de que la institución rectora de la infraestructura de la salud, la Caja Costarricense del Seguro Social, emprendió con recursos propios la tarea de reducir la vulnerabilidad física de sus hospitales antes de que fueran seriamente afectados por sismos, utilizando sus propios recursos, motivado por acontecimientos en México (terremoto de 1985) y de El Salvador (terremoto de 1986). El reforzamiento de los hospitales incluidos dentro de este programa probó su efectividad cuando ocurrieron sismos importantes en el transcurso de la ejecución de los trabajos, y se pudo comparar el nivel de daño de los edificios reforzados con respecto a los no reforzados.

Antedecedentes

Riesgo sísmico en Costa Rica

Costa Rica es un país centroamericano situado entre las latitudes 8 y 11 grados norte y las longitudes 82 y 86 grados oeste. La plataforma continental de Costa Rica está ubicada en la placa tectónica del Caribe, y frente a su costa pacífica se encuentra la zona de subducción donde la Placa de Cocos se introduce debajo de la del Caribe. Esta zona de subducción es capaz de producir sismos de magnitudes de hasta 7,5 en la escala de Richter e intensidades en el centro del país del orden de VII en la escala Mercalli modificada (MM).

Este choque entre placas ha causado que en la plataforma continental se presente cantidad innumerable de fallas locales, que pueden producir sismos de magnitudes Richter de 6, relativamente superficiales y cercanos a los centros urbanos, e intensidades de hasta VIII en escala Mercalli modificada.

La periodicidad de la actividad sísmica en Costa Rica, al igual que en toda Centroamérica, es relativamente alta, lo que mantiene a los organismos de monitores, de prevención y de atención de emergencias en constante alerta y en actividades de revisión y actualización.

Antecedentes de daños en hospitales

El terremoto del 3 de julio de 1983, ocurrido en San Isidro de Pérez Zeledón, es uno de los antecedentes costarricenses de sismos que hacen daño a las instalaciones hospitalarias. Este sismo, de magnitud 5,9, causado por una falla local, produjo intensidades de VII (MM) en la comunidad de San Isidro, y de VIII en algunos ciudades circunvecinas. La instalación pública que más sufrió daños fue precisamente el Hospital Escalante Pradilla, perteneciente a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).

El hospital, que fue inaugurado en 1975, y diseñado antes de la promulgación del Código Sísmico de Costa Rica, contaba con 200 camas y atendía una población de 110.000 habitantes. La estructura presentaba serias deficiencias que lo hacían altamente vulnerables ante sismos, y además los equipos electromecánicos carecían de seguridad al presentar anclajes y sujeciones inadecuados y al estar una gran cantidad de ellos concentrados en un mismo sitio.

Los daños estructurales que produjo el sismo fueron fallas por el mecanismo conocido como "columna corta", generalizados en toda la estructura. El daño no estructural en cielos y ventanas e instalaciones fue excesivo y contribuyó a crear el pánico entre el personal y los pacientes, que abandonaron las instalaciones en forma precipitada, dejando equipos en funcionamiento y salidas abiertas de los sistemas de gas, vapor y aire comprimido. El hospital salió de operación y los servicios de emergencia se brindaron en un hospital de campaña.

El costo total de las reparaciones ascendió a 25 millones de colones (US$ 500.000 al cambio oficial de esa fecha), de manera que se invirtieron $ 2.380 por cama en reparaciones, las cuales se concluyeron en julio de 1984. Por lo tanto, se necesitaron 12 meses para dejar el hospital en condiciones normales deoperación.

Iniciativas para la prevención y mitigación de las emergencias sísmicas

Desde los años 30 existían en Costa Rica leyes que prohibían la construcción con adobe y bahareque, con el objeto de reducir el efecto de los sismos sobre las construcciones; sin embargo, no es hasta 1974 que se edita la primera edición del Código Sísmico, con el objeto de formalizar los diseños y procedimientos constructivos en el país.

En 1977, la Oficina de Planificación y Política Económica, el Instituto Nacional de Seguros y el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos, contrataron un estudio de riesgo sísmico para Costa Rica, con el John A. Blume Earthquake Engineering Center de la Universidad de Stanford. Este estudio ha servido de base para definir los niveles de riesgo aceptados en la segunda versión del Código Sísmico.

Existen en el país organismos de monitores e investigación en las universidades, con apoyo de oficinas internacionales, que son en la actualidad los encargados de mantener actualizados los datos y proponer algunas normas para la prevención y mitigación de las emergencias sísmicas.

En 1986 se creó la Comisión Nacional de Emergencias, organismo que además de la atención misma de las emergencias se ha ocupado de la promoción de medidas de prevención en las instituciones nacionales, y de la asesoría para la puesta en marcha de los planes para la atención hospitalaria en situaciones de desastre, tanto internos como externos. Es así como se han formado comités de emergencia en todos los hospitales. Los planes para emergencia externa fueron ensayados en cuatro hospitales del Area Metropolitana (Hospital Nacional de Niños, México, Calderón Guardia y San Juan de Dios) y en dos hospitales regionales (Liberia y Los Chiles). Se formuló un plan base para ser adoptado por todos los hospitales del país.

Proyectos de evaluación y reforzamiento de hospitales

Los estudios de vulnerabilidad de los hospitales del país se iniciaron en 1984, en la Universidad de Costa Rica, como proyectos de investigación y en respuesta a la preocupación creciente en el medio de que se repitiera la experiencia de 1983 en San Isidro de Pérez Zeledón. La Escuela de Ingeniería Civil se vio motivada a iniciar esta labor gracias al incentivo que le diera el Fondo Nacional de Emergencias de ese entonces y al interés mostrado por las autoridades políticas de la CCSS. La Oficina Subregional del Programa de Preparativos para Emergencias de la OPS fue otro de los entes impulsadores de esta iniciativa, ya que se presentaba como un campo de investigación nuevo en América Latina.

Después del estudio del Hospital Calderón Guardia, en 1984, la Universidad solicitó el año siguiente al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT) la financiación para estudiar la vulnerabilidad del total de hospitales del país. El CONICIT aprobó parcialmente el financiamiento solicitado, así que la Universidad dio inicio al proyecto con el estudio del Hospital México en 1986. Este financiamiento se logró, entre otros factores, gracias a que prominentes médicos de la CCSS apoyaron decididamente el proyecto. El estudio de vulnerabilidad del Hospital México fue el primero sobre vulnerabilidad sísmica integral que se ejecutó en el país, ya que en él se tocaron los diferentes niveles de riesgos a que estaba expuesto, los aspectos estructurales, no-estructurales y los de índole operativo que presentaba el hospital.

Simultáneamente, la CCSS por medio de su Departamento de Arquitectura e Ingeniería, contrató a firmas privadas para los estudios de vulnerabilidad de los hospitales Monseñor Sanabria, en la ciudad de Puntarenas, y Nacional de Niños, en San José.

Después de los estudios de vulnerabilidad, la CCSS contrató los diseños del refuerzo de los tres hospitales mencionados, con tres empresas privadas diferentes que determinaron los niveles de riesgo y el tipo de respuesta que se requería. Estos proyectos de reestructuración no formaron parte de un plan general que definiera objetivos, que designara presupuestos y que uniformara los niveles de riesgo, por lo que podían perder continuidad, tal y como efectivamente sucedió. Estos proyectos fueron la respuesta institucional a los resultados arrojados por los estudios de vulnerabilidad y a las experiencias vividas por países vecinos.

La CCSS contrató las construcciones de estos refuerzos mediante el proceso de licitación pública, limitando el alcance de esos concursos al refuerzo estructural, y dejando los aspectos arquitectónicos y operativos de los hospitales sin el suficiente nivel de detalle, lo que ocasionó trastornos y pérdidas económicas durante el proceso constructivo.

Descripcion de los trabajos de reforzamiento

Dos de los hospitales reforzados en la ciudad de San José fueron el Hospital Nacional de Niños y el Hospital México. Un tercero, en la ciudad de Puntarenas, en la costa pacífica, fue el Hospital Monseñor Sanabria. En este apartado se describen estos hospitales, la naturaleza de la reestructuración y el impacto operativo que este reforzamiento tuvo sobre los mismos. Es importante destacar que la cifra indicada como "valor del hospital", se refiere únicamente al valor de la estructura.

Hospital Nacional de Niños

Este hospital tenía una capacidad aproximada de 375 camas. Está compuesto por cuatro edificios independientes, el más antiguo de los cuales fue construido en el siglo pasado y consta de tres pisos con un área de 10.000 m². El conjunto de los tres edificios más recientes tiene un área de construcción de 16.000 m². El valor del Hospital se estima en 2.700 millones de colones (23,6 millones de dólares) en valores de 1991. Los trabajos de reforzamiento de los tres edificios más nuevos consistieron en colocar paredes o muros estructurales en las ejes principales de resistencia, ya fueran estos externos o internos.

La estructuración original del edificio consistía en columnas y losas planas, sin vigas. Esto hacía que el edificio fuera muy flexible y que se deformara mucho lateralmente cuando ocurrían sismos. El daño no-estructural que presentaba era grande y la posibilidad de una falla súbita del sistema estructural no podía descartarse.

La reestructuración brindada al edificio le permite reducir los deplazamientos laterales y por consiguiente, el daño no-estructural. También incrementa su resistencia, lo que elimina la probabilidad de sufrir falta súbita. El valor de esta reestructuración fue de 110 millones de colones (un millón cien mil dólares), es decir, se invirtieron 293.000 colones por cama en dotar al hospital de mayor seguridad sísmica. Esta inversión también representa un 4,2% del valor del hospital. Más adelante se presentan otros datos que comparan esta inversión con la realizada en otros hospitales.

Durante el proceso de reestructuración, que se inició en 1988 y que duró 25 meses, la capacidad de hospitalización se redujo a 30 camas, y el hospital debió comprar servicio de cirugía al Hospital San Juan de Dios. Muchos de los servicios debieron prestarse en el Centro Nacional de Rehabilitación, con los inconvenientes que acarrea un traslado parcial del Hospital. Los servicios que continuaron laborando en el inmueble hospitalario debieron soportar las incomodidades propias de una construcción, tales como el ruido, polvo, cambios de circulación, etc.

Hospital México

Este es un hospital general que cuenta con gran cantidad de especialidades y servicios, y sirve de referencia a todos los hospitales del oeste del país. Tiene una capacidad de 600 camas y lo integran 3 edificios de hospitalización de 10 pisos cada uno, un bloque de quirófanos de 4 pisos y 6 de otros servicios entre los que se encuentran consulta externa, casa de máquinas y lavandería, etc. Fue diseñado por el Instituto Mexicano del Seguro Social en 1962 y la construcción se concluyó en 1969. Tiene un área de construcción de 30.000 m² y un costo de tres mil millones de colones (27,3 millones de dólares).

La reestructuración del complejo hospitalario se circunscribió a los tres edificios de hospitalización, quirófanos, casa de máquinas y lavandería. Los edificios reforzados estaban compuestos por marcos (vigas y columnas) de concreto poco dúctiles, con paredes de bloques unidas a los marcos. Esta integración no era uniforme y además las paredes no estaban ligadas a las columnas en toda su altura, lo que comprometía la resistencia y estabilidad de los marcos de concreto. Existen dos escaleras de emergencia ubicadas en los extremos de los edificios de hospitalización, cuya estructura estaba conformada por muros en voladizo apoyados en una sola placa en su base, lo que les daba una gran probabilidad de sufrir volcamiento como un cuerpo rígido a la hora de un sismo, fenómeno este que ya ha sido observado en este tipo de estructuras como consecuencia de sismos pasados.

La reestructuración de los tres edificios de hospitalización consistió básicamente en colocar columnas y vigas adicionales a los marcos de concreto por su parte exterior, y en desligar todas las paredes del sistema estructural. En forma adicional, los muros de las escaleras de emergencia se ligaron a la estructura del edificio, con el objeto de evitar su volcamiento. Con esta alternativa se aumentó la rigidez de los edificios, lo que implica una disminución de los desplazamientos laterales debidos a sismos, que a su vez reduce el daño no-estructural y la posibilidad de choque entre los diferentes cuerpos, y aumenta la resistencia, limitando la probabilidad de daño estructural a la ocurrencia de eventos mayores al sismo de diseño (con menos probabilidad de presentarse en la vida útil de la estructura).

En el edificio de quirófanos se utilizó un refuerzo con base en muros de corte colocados dos en el perímetro del edificio. Se escogió esta estructuración porque se trabajaría principalmente fuera del edificio, y porque aportaba los mismos beneficios enumerados con anterioridad: reducción de desplazamientos, de daño no-estructural, etc. En el edificio de lavandería y casa de máquinas, la solución escogida fue la de reforzar las paredes existentes para que resultaran capaces de tomar y equilibrar las cargas inducidas por los sismos.


Hospital México

Los trabajos de reforzamiento se iniciaron en mayo de 1989 y el proceso requirió de 31 meses de trabajo. El costo de las obras fue de 235 millones de colones (2 millones 350 mil dólares), que representan 392.000 colones por cama y el 7,8% del valor del hospital.

Durante todo el proceso, el hospital debió reducir su número de camas a 400, con la consecuente acumulación de pacientes en espera de atención.


Durante todo el proceso de reforzamiento estructural, el Hospital México debió reducir su número de camas a 400, con la consecuente acumulación de pacientes en espera de atención.

Hospital Monseñor Sanabria

Este es un hospital con diversas especialidades, ubicado a 100 metros del litoral en el puerto de Puntarenas, que atiende las zonas del Pacífico Central y Guanacaste, con una población flotante adicional variable dependiendo de las épocas de recolección de cosechas, para un total de 500.000 habitantes.

El conjunto está integrado por un edificio principal de 10 pisos, el de servicios generales y consulta externa de un piso, y el bloque de quirófanos de 3 pisos. El hospital fue diseñado en el año 1964 y los servicios médicos se inauguraron en 1974. El área de construcción es de 17.000 m², y su valor se puede estimar en 1.700 millones de colones (15,5 millones de dólares).

El edificio estaba originalmente construido con base en marcos (vigas y columnas) de concreto reforzado. Las paredes interiores son de bloques huecos de arcilla, apoyados en vigas y columnas de manera que interactúan con la estructura. Las paredes exteriores son de bloque ornamental o bloque macizo de arcilla. El edificio está cimentado con pilotes enclavados en un deposito de arena marina saturada, de muy poca capacidad de soporte, susceptible a licuefacción.

La planta arquitectónica del edificio principal tiene forma de T, y la reestructuración consistió en introducir muros de corte en los tres extremos de la T. Según los planos del reforzamiento y lo observado en el sitio, se conservaron las paredes de mampostería según el diseño original. Es indudable que la introducción de los muros de corte mejoró el comportamiento de la estructura, reduciendo los desplazamientos laterales, aumentando la resistencia, mejorando la respuesta no-estructural en caso de sismo y disminuyendo la probabilidad de daño estructural. Los trabajos de reforzamiento se iniciaron en junio de 1988 y tomaron 34 meses para su conclusión. Originalmente el hospital contaba con 289 camas, que se redujeron a 200 durante la ejecución de las obras.

El valor de la reestructuración fue de 127 millones de colones, que representa un 7,5% del valor del hospital y una inversión de 439 mil colones por cama.

Costos comparativos de las reestructuraciones

Los datos disponibles indican que el costo de reestructuración por cama puede estimarse entre 300 y 450 mil colones, con un promedio de 374 mil colones (3.740 dólares/cama). Si este costo se obtiene en relación al valor del hospital, los reforzamientos oscilan entre el 4 y el 7,5% de ese valor, el cual incluye la obra arquitectónica y el resto del equipo. Este índice de costo es relativamente bajo e indica la rentabilidad de la inversión si se compara con las pérdidas sufridas durante los sismos.

Los datos correspondientes al Hospital de Niños son comparativamente menores, ya que la reestructuración se limitó al 61% del área útil.

Un último dato comparativo muestra que la disponibilidad de camas durante la remodelación se redujo entre el 30 y el 35%.

Impacto de los sismos de 1990 sobre algunos hospitales

El año de 1990 fue uno de los períodos sísmicamente más activos del presente siglo. Dado que el proceso de reforzamiento de los hospitales de la CCSS se había iniciado en 1986, se tuvo la oportunidad de evaluar la respuesta de los edificios intervenidos.

La actividad sísmica se inició el 25 de marzo con el terremoto de Cóbano, continuó con el enjambre sísmico de Puriscal entre los meses de mayo y julio, y concluyó con el movimiento del 22 de diciembre ubicado también en la zona de Puriscal. Tales eventos causaron sacudidas del terreno con intensidades de moderadas a fuertes en los sitios de ubicación de diferentes hospitales. Se presentan a continuación sus efectos en los hospitales reforzados y en dos hospitales no reforzados, que son el San Juan de Dios, en San José, y el San Rafael, en Alajuela.

El domingo 25 de marzo de 1990 ocurrió un sismo de magnitud Richter 6,8, a 29,7 kilómetros de profundidad con epicentro a 19 kilómetros al sureste de Cóbano, y a 40 kilómetros del Hospital Monseñor Sanabria. Se produjeron aceleraciones máximas de 0,27g en la base del Hospital. El estado de la reestructuración cuando ocurrió el sismo era el siguiente: los muros del costado oeste llegaban hasta el último piso; los muros del costado este, hasta el segundo piso, y los del costado norte, hasta el sexto. Esto provocó una respuesta con grandes problemas de torsión y desplazamientos no uniformes en la planta debido a la asimetría de la estructura adicionada. El daño causado por el sismo se concentró en las paredes de mampostería, debido a que estaban ligadas a la estructura principal y a los grandes desplazamientos del ala este, y en el área de farmacia, por caída de medicamentos y equipos. No se observaron daños en la estructura principal. Existe coincidencia en que el reforzamiento salvó al edificio.

En mayo se inició un fenómeno en la zona de Puriscal, que mantendría actividad sísmica continua durante dos meses. El así llamado enjambre sísmico de Puriscal, causado por el fallamiento local intraplaca culminó con el evento del 30 de junio, con una magnitud de 5,0 en escala de Richter y originado a una profundidad de 12 kilómetros. Las aceleraciones máximas del movimiento del terreno que se produjeron en San José fueron del orden de 0,08g, y el daño causado en elárea metropolitana fue de leve a moderado.

El 22 de diciembre ocurrió otro sismo con epicentro también en la zona de Puriscal, de magnitud 5,7 (Richter) y una profundidad de 25 kilómetros, a 25 kilómetros al sureste de la ciudad de Alajuela y a 32 kilómetros al sur de San José. El daño en las construcciones y la alarma de la población lo califican como uno de los eventos más fuertes de los últimos 50 años en la zona central del país. Las intensidades percibidas en la ciudad de Alajuela fueron de VII a VIII MM, con una aceleración máxima de 0,45g, y en San José de VI a VII MM, con aceleraciones entre 0,13 y 0,20g. El Hospital de Niños, cuyo reforzamiento estaba totalmente concluido al momento del sismo, no sufrió ningún tipo de daño, salvo la caída de algunos objetos y agrietamientos menores en varias paredes. Aunque no ha sido una prueba concluyente, ya que el sismo fue menor que el de diseño, el comportamiento del hospital permitió apreciar las ventajas del reforzamiento y esperar que, ante sismos mayores, el comportamiento de la estructura será satisfactorio.

En el caso del Hospital México, con el sismo del 22 de diciembre y basándose en una correlación de daños y aceleraciones máximas, se puede concluir que el hospital estuvo sujeto a aceleraciones entre 0,13 y 0.17g. El reforzamiento estaba prácticamente concluido en el edificio sureste, y no se habían iniciado las obras en los restantes edificios. De acuerdo con el daño observado en los edificios no intervenidos a la fecha, principalmente no-estructurales, se puede pensar que el movimiento en el emplazamiento del hospital fue principalmente en la dirección sureste-noreste, en coincidencia con el patrón de radiación de las ondas sísmicas, lo cual pudo haber incidido en que el daño en las áreas no reforzadas no fuera mayor. El costo de los daños causados por este sismo no se pudo determinar, ya que las reparaciones se incluyeron dentro del costo del proceso de reforzamiento o como gastos normales de mantenimiento dentro del presupuesto hospitalario. El sismo tampoco fue una prueba contundente para la reestructuración, pero si mostró una vez más las ventajas que ésta le proporciona al hospital, y las deficiencias del diseño original.

El Hospital San Juan de Dios es uno de los más antiguos del país, construido en 1898. Está formado por nueve edificios independientes agregados en diferentes épocas y con número de pisos variable. En total, el área construida alcanza 55.000 m² y cuenta con 920 camas. En esta institución se realizó el primer diseño hospitalario antisísmico en Costa Rica ya que, en 1925 debido a los daños causados por el sismo de 1924 en un sector del hospital, se contrató un diseño que consistía en una construcción de dos pisos con estructura metálica, entrepiso de madera y paredes livianas de tela metálica repellada (tela metálica con revoque). El edificio así construido ha demostrado, con el paso de los años, que efectivamente es antisísmico. Por su proximidad, el sismo del 22 de diciembre tuvo un impacto fuerte sobre este hospital, con abundante caída de cielos, leve rotura de ventanas, desajustes en el ascensor y exposición de las separaciones entre edificios. En la Unidad de Neonatología hubo abundantes agrietamientos, y fue necesario evacuarla. No se presentaron daños significativos en equipo, ya que el Comité de Emergencias había tomado las medidas preventivas del caso. El sismo no causó grandes pérdidas económicas y el costo de las reparaciones se incluyó dentro del presupuesto asignado a mantenimiento, estimándose en un millón de colones. Este hospital no está reforzado y no se cuenta con un estudio de vulnerabilidad que indique su grado de seguridad. Fue capaz de soportar un sismo de intensidad VI MM con relativamente poco daño, pero queda la duda de si soportará sismos de intensidades mayores.

El Hospital San Rafael está ubicado en Alajuela y la mayoría de sus edificios datan de 1884. Las construcciones más recientes son del año 1970. El hospital contaba, hasta antes del sismo del 22 de diciembre con 218 camas y un área útil de 10.000 m². En Alajuela, se registraron aceleraciones máximas de 0,45g y una intensidad de VII MM. El sismo causó excesivo daño al hospital y redujo su capacidad a 85 camas. La construcción más antigua, que es un edificio de dos pisos de ladrillo sin refuerzo fue la más afectada. El daño más severo fue el ocurrido en la losa del techo de la casa de máquinas y lavandería, y en las vigas superiores de pared (viga corona). Esta situación paralizó la caldera y por lo tanto se interrumpió el abastecimiento de agua caliente y vapor, y el servicio de lavandería.

Conclusiones del caso de Costa Rica

De los cinco hospitales estudiados, sólo dos de ellos fueron sometidos a movimientos fuertes del terreno: el Monseñor Sanabria, reforzado parcialmente cuando ocurrió el sismo del 25 de marzo de 1990, y el Hospital San Rafael, sin reforzar. Se estima que la reestructuración del Hospital Monseñor Sanabria salvó al edificio, aunque en ambos casos se evidenció un desperdicio de recursos debido a problemas operativos, que pudieron haberse evitado con un mínimo de prevención.

Los otros tres hospitales ubicados en San José se vieron sometidos a intensidades de VI MM durante el sismo de 1990. Comparando las respuestas que presentaron los edificios o sus partes reforzadas con las partes no reforzadas, se puede observar que el daño no-estructural se concentró en estas últimas (Hospital San Juan de Dios y algunos edificios del Hospital México). Desde el punto de vista estructural, las partes reforzadas tuvieron un comportamiento excelente, no así las partes no reforzadas donde, a pesar de haber experimentado un sismo menor al de diseño, se empezaron a evidenciar fallas que pondrían en peligro a las edificaciones durante sismos mayores. Por lo tanto, se puede concluir que los refuerzos estructurales ejecutados en los hospitales tuvieron un efecto beneficioso durante los sismos de 1990.


Mapa de amenazas de Costa Rica, Comisión Nacional de Emergencia

El análisis de una inversión de este tipo no debe limitarse al análisis de costos, sino que debe incluir el beneficio que representa para la sociedad el contar con los servicios médicos después de un evento destructor. Estos beneficios son de difícil estimación y dependen del tipo de instalación hospitalaria y de las condiciones de cada sociedad.

Considerando sólo la parte financiera, se puede concluir, según lo presentado, que la inversión es rentable para evitar el desperdicio de recursos. Las pérdidas totales que se tuvieron en el Hospital Monseñor Sanabria se estiman en 255 millomes de colones, lo que representa una pérdida total de 882.000 colones por cama. En el Hospital San Rafael se tuvo una pérdida global de 265 millones, lo que representa un millon 260.000 colones por cama. Estas cifras dan un promedio de pérdidas causadas por sismos de más de un millón de colones por cama. Si se utiliza este promedio para estimar las pérdidas que se hubieran tenido en los hospitales México y de Niños, si no hubieran estado reforzados y fueran sometidos a un sismo fuerte, entonces las pérdidas habrían sido de 642 millones de colones en el Hospital México y de 401 millones en el de Niños, valores que superan con creces lo invertido en reestructuración.

Las posibilidades de continuar con el programa de reforzamiento del resto de los hospitales eran, hacia 1990, relativamente buenas. Los sismos de ese año aumentaron el nivel de conciencia sobre la necesidad de evaluar las estructuras y de reforzarlas si fuera el caso. A juicio de la Gerencia de Operaciones de la CCSS, el proceso en los hospitales reforzados continuaría con la prevención del daño en los elementos no-estructurales y equipos. Las empresas consultoras y constructoras del país adquirieron suficiente experiencia en trabajos de reforzamiento durante este período, así como el Departamento de Arquitectura e Ingeniería de la CCSS.

El terremoto del 22 de abril de 1991, con epicentro en la región atlántica del país, que ocasionó daños no-estructurales severos en el Hospital Tony Facio (el cual no había sido reforzado hasta ese momento) e incluso tuvo que ser desalojado, contribuyó aún más con el compromiso de dar continuidad a los esfuerzos que se venían haciendo en materia de reducción de vulnerabilidad hospitalaria. De hecho, la CCSS incorporó formalmente el análisis de la vulnerabilidad sísmica desde la fase de formulación de proyectos, tanto para hospitales existentes como para instalaciones nuevas, como se demostró a partir de 1994 y especialmente durante 1996, con los casos de los hospitales de Ciudad Neily, Parrita, y el nuevo Hospital San Rafael en Alajuela.

El caso de México

A raíz del terremoto de septiembre de 1985, que afectó seriamente las instalaciones de salud del Distrito Federal, se han realizado sucesivas modificaciones en los reglamentos constructivos que elevan considerablemente los requisitos de sismo-resistencia. Los hospitales del sector público más vulnerables o que habían sufrido daños considerables fueron reforzados de acuerdo con estas nuevas disposiciones y optando por diversas alternativas de reforzamiento, como se verá más adelante. Asimismo, los hospitales que quedaron inutilizados fueron reconstruidos atendiendo la mencionada más estricta normativa.


El Centro Médico Nacional Siglo XXI, fue reconstruido en un 90% de su área con edificaciones nuevas después del terremoto de 1985.

Reseña del impacto del sismo en la infraestructura hospitalaria

Dos sismos se produjeron en el mes de septiembre de 1985 en México, provocando severos daños en el territorio nacional, especialmente en la ciudad de México El primero se registró a las 7 horas 18 minutos del día 19, con una intensidad de 8,1 grados en la escala de Richter, y el segundo se produjo a las 19 horas 18 minutos del día siguiente, con una magnitud de 7,5 en la misma escala. Factores como la duración, la intensidad y la resonancia de los suelos del Valle de México contribuyeron a la devastación de edificaciones, la generación de incendios, la ruptura de vías de comunicación y de abastecimiento de agua, la ocurrencia de numerosas víctimas y de cuantiosos daños en la infraestructura de salud.36

36. Véase CEPAL, Daños causados por el movimiento telúrico en México y sus repercusiones sobre la economía del país, LC/G. 1367, 15 de octubre de 1985 y OPS, Crónicas de Desastres No. 3. Terremoto en México, s/f.

Cabe señalar que existen en el país dos tipos de servicios médicos: los servicios públicos y los privados. Entre los primeros se cuentan los que atienden a la población en general, como es el caso de las instalaciones médicas de la Secretaría de Salud y de la Cruz Roja, cuya prestación es gratuita; y los que atienden a usuarios inscritos o derechohabientes, como es el caso del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Hospital de Petróleos Mexicanos, cuya prestación requiere del pago de cuotas establecidas. Los servicios privados, por otra parte, se otorgan tanto a población abierta como a derechohabientes inscritos, y es remunerada. El recuento de daños aquí presentado se refiere a la infraestructura pública de salud.

En tan solo tres de las instituciones de salud más grandes (de nivel II y III): El Centro Médico Nacional (del IMSS), el Hospital General y el Hospital Juárez (estos dos pertenecientes a la Secretaría de Salud), que resultaron seriamente afectadas, dejaron de funcionar un total de 5.829 camas, entre las destruidas por el sismo y las que fue necesario evacuar.

El Centro Médico perdió el 40% de sus instalaciones asistenciales; el Hospital General sufrió el colapso total de dos de sus edificios, uno de 6 y otro de 8 pisos (gineco-obstetricia y residencias médicas); y el Hospital Juárez, sufrió el derrumbe de su torre central de 12 pisos. Las pérdidas de vidas en tan sólo estas tres instituciones fueron de 866 personas, de los cuales 100 eran médicos. En otras instituciones de salud se registraron 241 fallecimientos.

En total, resultaron colapsadas por el sismo 13 instalaciones del nivel hospitalario. De las instituciones médicas de menor complejidad (nivel D, quedaron inhabilitadas total o parcialmente 50 unidades y un total de 526 consultorios médicos.

De acuerdo con cifras oficiales, el número de camas censables perdidas sumó 4.387, lo que significó una de cada cuatro disponibles en el área metropolitana. La estimación de los daños materiales directos del sector de salud como resultado del sismo varía según la fuente consultada, desde más de 300 millones a los 550 millones de dólares. De los hospitales colapsados por el sismo, 9 pertenecían al Instituto Mexicano del Seguro Social y 3 a la Secretaría de Salud. En cuanto a las unidades de menor complejidad, resultaron inhabilitadas total o parcialmente 50 instalaciones, así como 526 consultorios médicos, la mayoría de los cuales pertenecía a la Secretaría de Salud.

Consideraciones acerca de la vulnerabilidad del sistema hospitalario frente a un sismo

Los hospitales se clasifican como estructuras importantes en todas las normas sismorresistentes de Latinoamérica. Esto implica un sobre diseño que intenta garantizar el que estos edificios permanezcan en pie aún en situaciones extremas.

Con el sismo de 1985 quedó en evidencia que un sobrediseño del 30% no fue suficiente para evitar el colapso de varios hospitales y el daño severo de muchos más, lo que trajo aparejado un enorme déficit de camas en los momentos en que éstas se necesitaron. Las causas principales de que los daños en los hospitales fueron problemas de diseño conceptual; irregularidades en planta y elevación; torsiones excesivas; la existencia de columnas cortas, etc., que limitaron el buen comportamiento de las estructuras en el intervalo inelástico ante sismos de la magnitud de los que se registraron.

A partir de entonces se han realizado numerosos esfuerzos para entender la naturaleza de los patrones de amplificación observados durante dichos sismos y para extraer lecciones útiles que permitan mejorar la seguridad sísmica de las edificaciones hospitalarias.

Antes del sismo de 1985 no había suficiente difusión de la literatura sobre vulnerabilidad en las áreas de proyectos arquitectónicos de las instituciones médicas del país. Solamente se había dado pauta a la aplicación del reglamento de construcción sismorresistente. Actualmente la metodología de construcción del IMSS incorpora al análisis tradicional una cédula de evaluación que comprende el estudio de ubicación, características del suelo, orografía, climatología, exposición a inundaciones, precipitación pluvial, mecánica de suelos y la identificación de zonas sísmicas.

Con estos elementos se formula el diseño, las cargas para condiciones normales de uso y con sismo, y los elementos mecánicos aplicables. Sin embargo, aún se requiere de un mayor avance en la realización de estudios de vulnerabilidad en los proyectos de construcción de nuevos hospitales.

El proceso de construcción se inicia con la detección de las necesidades de atención a la población creciente de derechohabientes, que regularmente las define el área médica; sigue el diseño arquitectónico y médico, para continuar con. el proyecto estructural y el de desarrollo, y finalmente con la construcción.

En el proceso se manejan coeficientes técnicos de cama, por metro cuadrado de construcción, que permiten definir parámetros presupuestales.

Si bien esta mecánica puede darse sin contratiempos hasta la fase de obra negra (obra gruesa), en la fase final de acabados, es frecuente que el área médica solicite ajustes a las construcciones, para incorporar tecnologías recientes de atención médica, lo que puede llevar a una elevación de los costos originales de edificación y variar los requisitos de sismoresistencia.

Requisitos de sismoresistencia según zonas y cambios operados en los mismos a raíz del sismo de 1985

En cada entidad federativa existe un reglamento de construcciones, que normaliza los usos del suelo y la especificación de los materiales a utilizar. Para el conjunto del territorio nacional existe, asimismo, una regionalización sísmica que maneja la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en su Manual de Obras Civiles, que divide al territorio nacional en cuatro franjas reconocibles, que van desde la de escasa o nula sismicidad, como son las del noreste y sureste de la República, hasta las de más elevado riesgo en la costa sur del territorio nacional y en la porción más septentrional de Baja California.

A las guías iniciales de aplicación se agrega el manual de la Compañía Federal de Electricidad y las regulaciones institucionales, como son, en el caso de hospitales, las correspondientes a la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Es posible actualmente estimar la intensidad de los daños según distintos escenarios sísmicos. Se cuenta también con mapas que muestran los diferentes niveles de intensidad sísmica que podrían experimentarse en distintas zonas del Distrito Federal.37 Por su parte, la Secretaría de Obras y Servicios del D. F. emitió en noviembre de 1985 y en febrero de 1995 una serie de normas técnicas complementarias para el diseño por sismo.38 Todo lo anterior ha dado lugar a cambios sucesivos de reglamentos de construcciones para el Distrito Federal, siendo los más importantes los contenidos en el que se publicó en agosto de 1993. El mencionado reglamento39 dividió el D.F. en tres zonas, a saber:

37. Bases de datos para la estimación del Riesgo Sísmico en la ciudad de México, CENAPRED, Cuadernos de Investigación No. 1, marzo de 1994.

38. Aparecen publicadas en las Gacetas Oficiales del Departamento del Distrito Federal del 5 de noviembre de 1987 y del 27 de febrero de 1995.

39. Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal, Editorial Porrúa, S.A., México, 1966.

Zona I.

Lomas. Formadas por rocas o suelos generalmente firmes que fueron depositados fuera del ambiente lacustre, pero en los que pueden existir depósitos arenosos relativamente blandos.

Zona II.

Transición. En el que se encuentra suelo rocoso a menos de 20 metros de profundidad o menos, y está constituida predominantemente por estratos arenosos intercalados con capas de arcilla lacustre. N

Zona III.

Lacustre. En la que el suelo rocoso se encuentra a más de 20 metros de profundidad. Esta situación condiciona fuertemente la edificación. Está integrada por depósitos de arcilla altamente compresible, separados por capas arenosas con contenido de limo o arcilla. Estas capas varían entre consistencia firme a muy dura. Los depósitos lacustres suelen estar cubiertos por suelos aluviales y rellenos artificiales.

La mayoría de los edificios colapsados durante el sismo de 1985 se encontraban en la zona III, razón por la cual el coeficiente sísmico caplicable40 a ella se elevó considerablemente a partir de ese año (véase más adelante el cuadro 1, que incluye los coeficientes sísmicos).

40. El coeficiente sísmico define el porcentaje del peso total de la estructura que se debe considerar con fines de diseño como la fuerza cortante que deberá ser resistida por la estructura en su base. Para una región sísmica especifica la mayoría de las normas proporcionan valores del coeficiente sísmico en función de las características estructurales, del uso del inmueble y del tipo de suelo. En cuanto al tipo de suelo, en general se distingue cuando menos entre suelos comprensibles y suelos firmes. Para los primeros el coeficiente sísmico suele ser mayor por la amplificación que sufren las ondas sísmicas en este tipo de suelo.

Por su parte el reglamento clasifica a las construcciones en los siguientes grupos:

Requisitos de reforzamiento de los hospitales derivados de las nuevas disposiciones de sismoresistencia

Grupo A.

Edificaciones cuya falla estructural podría causar un número elevado de víctimas o pérdidas económicas excepcionalmente altas, o que constituyan un peligro significativo por contener sustancias tóxicas o explosivas, así como edificaciones cuyo funcionamiento es esencial a raíz de una emergencia urbana, como: hospitales, escuelas, terminales de transporte, estaciones de bomberos, centrales eléctricas y de telecomunicaciones; estadios, depósitos de sustancias inflamables o tóxicas; muscos y edificios que alojen archivos y registros públicos de particular importancia.

Grupo B.

Edificaciones comunes destinadas a vivienda, oficinas y locales comerciales, hoteles y construcciones comerciales e industriales, que se subdividen en:

Subgrupo B1.

Edificaciones de más de 30 m. de altura o con más de 6.000 m² de área total construida, ubicadas en zonas I y II y construcciones de más de 15 m. de altura o 3.000 m. de área total construida en zona III. Además templos, salas de espectáculos y edificios que tengan salas de reunión que puedan alojar más de doscientas personas, y

Subgrupo B2.

Las demás de este grupo.

En 1985 se estimaba que todos los edificios clasificados en el grupo A debían reestructurarse, pero en 1993 se concluyó que no sería necesario el reforzamiento si al momento de efectuarse las revisiones no se detectaban daños sensibles, por lo que podían resistir otros temblores.

La inversión que debe destinarse a la protección contra desastres es un tema sujeto a controversia. Estas consideraciones se insertan dentro del concepto de "riesgo aceptable", mencionado en el Capítulo II. Así, cabe preguntarse al respecto cuánto conviene invertir para proteger a un sistema contra su falla ante un evento extraordinario, con una probabilidad relativamente pequeña de ocurrir, considerando que en un país en desarrollo como México los recursos son escasos y los destinados a este fin se podrían canalizar hacia inversiones que produzcan satisfactores de beneficio más inmediato para la sociedad.

En efecto, en países donde las carencias de la mayoría de la población son aún considerables, los recursos para la protección contra desastres deben competir con otras apremiantes necesidades de la población - como sería, por ejemplo, una mayor cobertura de los servicios hospitalarios - lo que podría llevar a aceptar un nivel de riesgo superior.

Los requisitos planteados por el nuevo reglamento son tales que si se insistiera en cumplir la normatividad vigente, habría necesidad de reforzar el 80% de los edificios del Distrito Federal. Pero se enfrenta para ello con restricciones presupuestarias para efectuar esta magna obra de reforzamiento.

A una década de ocurrido el sismo de mayor intensidad en la ciudad, se estima que solamente se ha reestructurado un 10% de los edificios que resintieron algún daño en su estructura. En general, los edificios deben ser construidos para resistir la fuerza cortante que imprimen los terremotos. Para ello el código sísmico para el Distrito Federal señala los coeficientes aplicables a las construcciones, según su ubicación y tipo de edificación. El coeficiente sísmico actual (c) para las construcciones clasificadas como grupo B es igual a 0,16 en la zona I, 0,32 en la II y 0,40 en la III. En el cuadro III.9 aparecen los coeficientes sísmicos para los distintos grupos y zonas vigentes actualmente en la capital del país.41

41. Obtenido Diseño Sismoresistente: Un punto de vista desde la práctica Revista Ingeniería Civil, No. 326, Oscar de Buen, junio de 1996, México.

Cuadro III.9 Evolución de los Coeficientes Sísmicos en los Reglamentos de Construcción del Distrito Federal




Coeficiente Sísmico c



Coeficiente Sísmico/Q


Año

Grupo

Estruct.

Zona I

Zona II

Zona III

Caso

Q42

Zona I

Zona II

Zona III

Grupo A

1942

III a VI



0,025







I x 4












II x 2

1957

B

Tipo 1

0,05

0,06

0,07






x 2

1966

B

Tipo 1

0,04

0,06

0,06






x 1,3

1976

B

Tipo 1

0,16

0,2

0,24

2

4

0,04

0,05

0,06

x 1,3

198543

B

Tipo 1

0,16

0,27

0,4

1

4

0,04

0,10

0,068

x 1,5

1987

B

Tipo 1

0,16

0,32

0,4

1

4

0,04

0,08

0,10

x 1,5

1993

B

Tipo 1

0,16

0,32

0,4

1

4

0,04

0,08

0,10

x 1,6

42. Factor que incorpora el concepto de ductilidad, el cual depende de las características del sistema estructural Este se divide por el coeficiente c para calcular las fuerzas de diseño (Q). Se le denomina ahora también "factor de comportamiento sísmico".

43. Normas de emergencia.

Un ejemplo que ilustra acerca del manejo de los coeficientes. Para calcular la resistencia que deben tener las edificaciones en la zona III se tomó base una columna de construcción que deba resistir 100 toneladas. En primer lugar debe aplicarse el coeficiente sísmico c de 0,40, lo que arrojaría la necesidad de un diseño para 140 toneladas; a ello deberá agregarse el factor de comportamiento sísmico Q de 0,10, que aplicado al anterior nos daría un requisito de resistencia de 154 toneladas. Finalmente, en el ejemplo se supone que el edificio hospitalario se ubica dentro del grupo A, por lo que habría que aplicarle el coeficiente de 1,6, como se indica en la última columna del cuadro, para dar un total de carga de diseño sismo-resistente de 246,4 toneladas por columna. Cabe agregar que realizando este mismo cálculo a partir de los coeficientes que estaban vigentes en 1976, la carga de diseño total resultante sería de 170 toneladas; es decir, que con los nuevos requisitos la carga se habría incrementado en un 45%.

El nuevo reglamento de construcciones para la ciudad incrementó, consecuentemente, el sobrediseño hasta en un 50%. Lo anterior es indispensable en estructuras hospitalarias, cuya supervivencia resulta vital para las acciones de recuperación después de un desastre natural.

Por otra parte, la Secretaría de Salud de México cuenta con un procedimiento44 para la realización de inversiones en reforzamiento de edificaciones hospitalarias, a través del cual se determinan, clasifican y seleccionan las unidades médicas en la; que habrán de realizarse estudios, a través de empresas especializadas. Dichos estudios incluyen los siguientes aspectos:

Levantamiento Topográfico.

Consistente en el registro de las características constructivas de una edificación, tomando como referencia puntos fijos de nivelaciones horizontales y verticales, para determinar el comportamiento de la edificación con respecto a su estabilidad.

Estudio de mecánica de suelos.

Se refiere al análisis físico de las características de las capas del subsuelo, mediante la extracción de muestras para su estudio y el conocimiento de su composición, que permitirá determinar la capacidad de carga permisible del terreno, así como definir el tipo de cimentación a utilizar.

Determinación de la calidad de los materiales usados en la construcción.

Consiste en la obtención de muestras directas de los elementos estructurales (columnas, trabes y losas) que integran una edificación, que son luego procesados en un laboratorio para determinar la composición y la resistencia de los materiales empleados.

Constancia y dictamen de seguridad estructural.

Es el documento que especifica las condiciones de comportamiento estructural de una edificación y determina el uso de ocupación del inmueble y está avalado por un corresponsable en seguridad estructural.

Una vez realizados, estos estudios revelan con precisión las condiciones específicas del sistema constructivo utilizado, y el grado de vulnerabilidad de las edificaciones, según el orden de prioridad o urgencia detectados. Una vez diagnosticados los requerimientos de obra, se define el programa de construcción a realizar en cada unidad médica y la asignación presupuestal correspondiente.

44. Al respecto se consultó el Programa de Estudios para Reestructuración de Unidades de Atención Médica, correspondiente a 1996. Secretaria de Salud México, 1996.

Una estimación aproximativa realizada a partir de la norma más estricta de sismoresistencia c=0,40 para un hospital de construcción antigua; es decir, en la que no se contemplaron las normas constructivas del nuevo reglamento, requeriría inversiones de reforzamiento de aproximadamente el 25% del valor de su estructura (expresada a precios actuales). Esta proporción se reduciría a 12,5% si en el cálculo se tomara el valor total de un hospital, es decir incluyendo los elementos no estructurales, que para los efectos de este ejemplo se han estimado en un monto equivalente al valor de la construcción.45

45. Esta referencia fue proporcionada por el Dr. Mario Ordaz del CENAPRED

A continuación se describen en mayor detalle las obras de reforzamiento o reconstrucción de los principales hospitales mexicanos afectados por los sismos de 1985.


Hospital Juárez de México, destruido en el terremoto de 1985.

Principales hospitales reforzados o reconstruidos a raíz de los sismos de 1985

Secretaría de la Salud

Hospital Juárez de México. El hospital se fundó en 1847 en el Colegio de San Pablo, localizado en el centro de la Ciudad de México. Durante prácticamente un siglo permaneció con el mismo sistema de atención a la salud, y fue hasta los años 1969 y 1970 que se emprendió su transformación. Las nuevas instalaciones se abrieron al público en 1971.46

46. Véase Secretaría de Salud, Hospital Juárez de México, 1989.

El sismo de 1985 afectó gravemente las instalaciones al derrumbarse la torre de hospitalización que había sido construida con los últimos adelantos técnicos, considerando las características del subsuelo. Se encontraba al centro del conjunto arquitectónico del hospital, que comprendía un edificio antiguo que albergaba las oficinas de gobierno, una capilla que funcionaba como auditorio magno, y los edificios de residencia de médicos y de consulta externa. Tenía 12 pisos, divididos en dos alas, con una zona central de acceso en la que se encontraban 6 elevadores.

Contaba con 11 quirófanos, área de hospitalización con 536 camas, un salón de clases para 30 alumnos en cada piso, una central de equipos y esterilización, y una unidad de cuidados intensivos.47 Prestaba atención médica de segundo y tercer nivel, en áreas de medicina interna, cirugía, pediatría, gineco-obstetricia, enseñanza de pre y postgrado, investigación, y servicios auxiliares de diagnóstico.

47. Consultar al respecto Rojas Enríquez, Carlos, El Terremoto de 1985 en el Hospital Juárez de la Ciudad de México, en Revista de Cirugía, Vol. LVIII, No. 232, Año 58, Hospital Juárez, mayo-agosto 1987.

Durante el sismo se perdieron 561 vidas, de las cuales 266 correspondían a trabajadores del hospital, entre ellos 44 médicos especialistas o residentes. Se sabe que con motivo de un sismo previo al de 1985 se había determinado la liberación de cargas y esfuerzos estructurales, y se llevaban avances de liberación de peso muerto en 4 de sus niveles.

Cabe agregar que antes de los sismos en el hospital no existía un plan hospitalario para casos de desastre, de manera que, en los momentos de la emergencia, el personal médico y paramédico debió organizarse bajo la dirección del cuerpo de gobierno del hospital y de líderes naturales.

Para las necesidades de recuperación de camas de hospital frente a la emergencia, se ocuparon temporalmente (de 1986 a 1988) 4 clínicas localizadas en distintos puntos del área metropolitana de la ciudad de México, en las cuales se habilitaron las diferentes secciones originales del hospital, contando con un total de 250 camas. El costo de la habilitación de esta infraestructura fue de 2,2 millones de dólares, de los cuales el 75% fue aplicado a la sede original (Hospital Central).

En esta sede, se rehabilitaron los edificios no destruidos por los sismos, donde actualmente funcionan la Clínica de Cirugía de Estancia Breve, con 20 camas y 4 quirófanos; el Servicio de Urgencias con 2 quirófanos más; y las áreas de Laboratorio Central, Radiología y Anatomía Patológica.

La antigua Unidad de Enseñanza, de 3 pisos, fue acondicionada en sus acabados y habilitada como Unidad de Estancia Breve. Con objeto de conferirle mayor seguridad al edificio, se adicionó una escalera exterior, y aún cuando se determinó que sus estructuras se encuentran en buenas condiciones, el inmueble requiere de reforzamiento para cumplir con las especificaciones del código de construcción vigente.

En la Unidad de Estancia Breve, la rehabilitación implicó costos directos por demolición, reforzamiento estructural y acabados, adicionalmente los costos indirectos por traslado y habilitación temporal de espacios alternos para la atención médica Se estima que este conjunto de labores llegó a significar un 80% del costo de una nueva edificación de su tipo. Se calcula que la rehabilitación de este espacio tuvo un costo de 570 dólares por m², lo que significa que teniendo 3 niveles y aproximadamente 1.500 m², el costo total se elevó a 855.000 dólares.

Luego de superar la emergencia, la Secretaría de Salud elaboró en 1986 el proyecto médico-arquitectónico para la construcción de una nueva unidad del Hospital Juárez, en una zona de mayor seguridad del subsuelo, al norte del área metropolitana. Para su diseño y construcción, se aplicaron las normas y medidas de seguridad más estrictas, y se adoptó el modelo de construcción horizontal, con objeto de impedir daños mayores en caso de un sismo de gran magnitud. Su inauguración se realizó en septiembre de 1989, quedando como eje central de atención médica de la red de 6 hospitales en la Ciudad de México, con una cobertura de atención para más de 3 millones de personas.

El diseño arquitectónico tomó el modelo de construcción horizontal para reducir al mínimo los riesgos que se presentaron en el anterior hospital Juárez durante los sismos de 1985. Este sistema constructivo permite que se cuente con amplias salas de espera para pacientes y circulaciones cubiertas que unen a seis de los siete edificios. De esta manera, se lograron edificaciones de uno y dos niveles, a excepción de la unidad de hospitalización que cuenta con planta baja y cuatro pisos. El hospital comprende ja y cuatro pisos. El hospital comprende

· Consulta Externa, que ocupa una superficie de 6.330 m², distribuidos en 3 plantas, donde se cuenta con Farmacia, Archivo Clínico, Consulta Externa de Cirugía y de Medicina Interna.

· B y B1) Imagenolgía, Servidos Médicos y Administración, que comprende una superficie de 6.590 m, en 2 plantas.

· Urgencias, Radioterapia y Quimioterapia, Medicina Física y Nuclear, Anatomía Patológica, Endoscopía, Cirugía, Terapia Intensiva, Hemodinamia, Laboratorios de Terapias, y Tocociurgía, con una superficie de 7.690 m², en dos plantas.

· Hospítalización, con superficie de 16.975 m², en cinco plantas, construido en dos alas.

· Investigación y Docencia, cuenta con dos plantas, donde se ubican laboratorios, diez aulas para más de 50 alumnos, un aula magna para 90 personas y Biblio-hemeroteca.

· Servicios Generales, con una superficie de 912 m² de un solo nivel, donde se cuenta con cocina y anexos de almacén, comedor, lavandería, intendencia, almacén general, talleres, subestación eléctrica, casa de máquinas, imprenta y aire acondicionado.

· Instalaciones complementarias: Estacionamiento para 960 autos, helipuerto y áreas verdes.

La superficie nueva construida es de 48.000 metros cuadrados, distribuidos en siete edificios y un área común. Para la atención médica se previó contara con un total de 400 camas censables.48 Los costos de esta nueva unidad aparecen en el cuadro III.10.

48. Consulta directa con autoridades de la Coordinación General de Obras, Construcción y Equipamiento de la Secretarla de Salud, México.

Cuadro III.1049

Concepto

Costo (miles de dólares)

Construcción (48.000 m²)

24.940

Obra exterior (30.000 m²)

5.060

Equipamiento

16.000

Total

46.000

49. Se utilizó el tipo de cambio de abril 1996: 7.50 posos por dólar.

El rubro construcción comprende las estructuras, obra negra y cancelaría; la obra exterior se refiere al acondicionamiento de estacionamiento y áreas verdes; y el equipa miento está constituido por instalaciones eléctricas, aire acondicionado, calderas, casa de máquinas, alumbrado, equipo de bombeo, instalaciones para gases medicinales y combustible, equipo para lavandería y cocina, equipo médico, y equipo administrativo.

Los costos están estimados a precios de 1989 y corresponden sólo a valores aproximados, debido a que se realizaron más de 50 contratos desde el inicio de las obras en 1987, hasta su inauguración en 1989. El costo por cama en este hospital se ubicó en los 115.000 dólares.

Una de las políticas adoptadas por la Secretaría de Salud después de los sismos de 1985, consiste en que las construcciones nuevas no se eleven a más de 2 plantas de edificación. De hecho, todas las instalaciones médicas construidas a partir de 1985, financiadas por el Banco Interamericano de Desarrollo, fueron de una sola planta. Esta es la norma aplicada actualmente a todos los proyectos prototipo, a excepción de dos edificios (Ginecoobstetricia y Residencia de Médicos) que se construyen en el Hospital General para recuperar las instalaciones perdidas por el sismo de 1985.

La Secretaría de Salud ha estimado costos que permiten establecer índices comparativos de reestructuraciones y reforzamiento estructural de edificaciones tomando en cuanta el nuevo Reglamento de Construcciones del Distrito Federal.50 Los costos actualizados al primer trimestre de 1996, determinados para el Hospital Juárez de México se incluyen en el Cuadro III.11.

50. Información obtenido por consulta directa con funcionarios de la Coordinación General de Obras, Conservación y Equipamiento de la Secretaria de Salud, en la Ciudad de México.

Las cifras del Cuadro 3 expresan los costos en dólares por metro cuadrado y constituyen una aproximación a la magnitud que representa el reforzamiento en este tipo de hospitales. Se menciona en primer término que el costo de construcción es de 733,33 dólares por metro cuadrado de obra nueva (equivalente a unos 5.500 pesos en moneda nacional), que fue el resultado de sumar los costos unitarios por cimentación, estructura, albañilería, instalaciones propias del inmueble y acabados (estos últimos se refieren a pintura, puertas y cancelaría). Seguidamente, se establecen dos tipos de valoración, en primer término, se determina el costo proporcional de reforzar la cimentación y la estructura conforme a la normatividad sismoresistente, lo que representó el 30% del costo total del hospital.

En segundo término, se indica el costo proporcional que hubiera significado la cimentación y la estructura de no haberse exigido el reforzamiento de la nueva construcción, mismo que alcanzaría el 23%. Esto revela que se erogaron $385 dólares por metro cuadrado (7%) adicionales en esta construcción para cumplir la exigencia sismo-resistente.

Por último, se menciona un caso especial, referido a las edificaciones hospitalarias que actualmente se encuentran en funcionamiento y está previsto reforzalas. De acuerdo a la estimación realizada, los costos de su eventual reforzamiento ascenderán al 8% del costo por metro cuadrado existente, debido a que se hacen necesarios trabajos adicionales de apuntalamiento y preparación de la estructura.

Hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)

Cuadro III.11

Concepto

Costo Dólares

Costo de construcción por m²

733,33

Costo considerando el reforzamiento:


- Cimentación (10%)

73,33

- Estructura (20%)

146,67

TOTAL

220,00

Costos sin reforzamiento:


- Cimentación (8%)

58,67

- Estructura (15%)

110,11

TOTAL

168,67

Costo reforzamiento estructuras existentes (8%)

60,00

El Centro Médico Nacional Siglo XXI, es el conjunto hospitalario más importante de esta institución, que luego del sismo ocurrido en 1985 se reconstruyó en un 90% de su área con edificaciones nuevas. La mayoría de los edificios tenían altura de 10 a 12 pisos y luego del sismo se determinó que la altura máxima fuera de 6 pisos. Los edificios dañados severamente fueron desalojados y demolidos. La reestructuración se llevó a cabo utilizando la más avanzada tecnología arquitectónica, estructural y médica.

Tanto para la construcción de nuevas instalaciones, como el reforzamiento de otras, el IMSS se apega al reglamento de construcciones vigente para el Distrito Federal, pero posee normatividades propias que en muchos casos son más exigentes que las de dicho reglamento.

En los hospitales del Instituto la construcción más frecuente es a base de trabes y columnas muy grandes. Sin embargo, la nueva tecnología estructural tiende a incorporar los disipadores de energía en edificios vulnerables, que consiste en la aplicación de elementos metálicos que convierten en calor los ciclos histeréticos de los elementos estructurales. Esto significa que contrarrestando los ciclos de carga y descarga se amortigua la transmisión de fuerzas cortantes de las mismas, la mayor de las cuales se queda en las placas colocadas en el exterior del edificio. Así, la tendencia actual no es que los edificios resistan sino que disipen la fuerza o energía sísmica.

Otra tecnología que se ha aplicado son los aisladores de base, formados por placas de caucho o hule que se colocan. en la cimentación del terreno, los cuales soportan la edificación, recibiendo la fuerza del terremoto pero sin transmitirla hacia arriba.

En el Cuadro III.12 se consignan indicadores del costo de construcción de diversas unidades médicas del IMSS. Se corrobora en este cuadro que el costo integrado de cama-hospital en instalaciones de segundo nivel o de más de 25 camas oscila entre 60 mil y 110 mil dólares. Estos datos resultan similares a los obtenidos para el Hospital Juárez de la Secretaría de Salud. En el mencionado Centro Médico se localizan dos hospitales que por sus características particulares de reforzamiento han sido elegidos para el presente análisis:51 el de Oncología, que ha recibido un reforzamiento con elementos estructurales de concreto en la totalidad de sus dos naves. Esta es una de las opciones adoptadas con mayor frecuencia ante la necesidad de reforzamiento de un hospital vulnerable. A diferencia de la opción a base de disipadores de energía cuya implantación se hace en el exterior del hospital, en esta se requiere del recurso a otras instalaciones hospitalarias para satisfacer la demanda de atención médica mientras dura la obra.

51. Información obtenida por consulta directa con funcionarios de la Coordinación de Construcción, Conservación y Equipamiento, Arrea Regional de Control de Obras, D.F 1, correspondiente al Centro Médico Nacional Siglo XXI, en la Ciudad de México.

El Hospital de Cardiología, en cambio, fue reforzado mediante una técnica novedosa denominada Disipadores de Energía, que no conllevó modificaciones a la estructura existente. En los proyectos de esta naturaleza, la restricción más importante es de orden presupuestal, dado que la magnitud de inversión en relación al costo de la estructura resulta muy superior a la del reforzamiento tradicional, aún cuando es apreciable el retorno de los beneficios a la población usuaria, porque se evita la interrupción de los servicios médicos en el mismo edificio.

A continuación se incluye un mayor detalle de los trabajos de reforzamiento practicados en cada uno de los dos hospitales del seguro social antes mencionados.


En la reconstrucción del Centro Médico Nacional "Siglo XXI" posterior al terremoto de 1985, se aplicaron diversas técnicas de mitigación, entre ellas de separación de cuerpos para permitir movimiento independiente.

Cuadro III.12 Parámetros de costo de construcción de diversas Unidades Médicas del Instituto Mexicano de Seguridad Social (en pesos, al mes de abril de 1996)

Unidades Médicas

Capac. Derecho Hab.

Superficie en M2

Costo por M2

Costo por cama o Consultorio



Const.

Obra Exterior

Const.

Obra Exterior

Equipo propio del inmueble

Mobiliario y equipo medico

Const.

Mobiliario y equipo medico

Integrado

Unidad Med. Rural

-

110

165

3.231

152

646

688

426,5

75,0

581,3

Unid. Medic. Familiar 5 CAMAS

24.000

3.000

1.200

3.663

152

735

762

2,636,8

457,2

3,696,0

Hosp. Reg. Solidaridad 25 CAMAS

-

3.700

3.100

3.467

152

1.044

724

668,2

107,2

775,4

Hosp. Reg. Solidaridad 40 CAMAS

-

3.905

3.250

3.467

152

1.044

724

440,4

70,7

511,1

Hosp. General Zona 72 CAMAS

72.000

8.530

7.714

3.876

152

1.168

1.549

597,6

183,5

781,0

Hosp. Gral. de Zona 144 CAMAS

144.000

10.025

14.069

3.076

152

1.168

1.549

631,4

193,9

825,3

H.G.Z. 216 CAMAS

216.000

26.457

10.000

3.876

152

1.168

1.549

617,8

18,7

807,6

Hospital de Oncología

Hospital de Oncología. El edificio fue construido hace 40 años, y si bien una de las naves sufrió daños durante los sismos de 1985, no fue necesario su desalojo. Con motivo de los trabajos de reestructuración general los servicios médicos continuaron, con breves interrupciones debidos a la reubicación de la zona de consulta externa. Para el reforzamiento del ala oriente se determinó la aplicación de tecnología tradicional de ensanchamiento de columnas y trabes de concreto en las dos naves que componen esta parte del hospital.

Fue necesario el desalojo total de estas dos naves, aún cuando quedaron otras naves en funciones para atender la consulta externa.

El edificio reforzado, donde originalmente se realizaba la consulta externa, cuenta con cuatro niveles, incluyendo la planta baja. Excepto la cimentación, los cuatro niveles fueron reforzados con materiales tradicionales. En términos de resistencia, el reforzamiento del edificio consistió en incrementar un 20% el volumen de trabes y columnas (las columnas se incrementaron de 60 a 85 centímetros, y las trabes se ensancharon de 25 a 30 centímetros). En total, la superficie sujeta a reforzamiento alcanzó los 5.280 m², en tanto la superficie de contacto es de 15 metros de ancho por 120 metros de largo, considerando las dos naves.

Las actividades de reforzamiento se dividieron en tres etapas: primeramente se llevaron a cabo los trabajos preliminares de adecuación de las estructuras y su reforzamiento, lo que se hizo en un lapso de 14 meses (de abril 1994 a junio 1995); en segundo término se realizó la renivelación del edificio, que se efectuó en 9 meses (septiembre de 1995 a septiembre de 1996); y finalmente la remodelación que se hizo en 12 meses (de junio de 1995 a septiembre de 1996). En conjunto las obras se realizaron en dos años y medio.

Las labores preliminares consistieron en el picado de trabes, columnas y muros, la apertura de huecos para el vaciado de concreto, y el apuntalamiento temporal; en seguida el armado, que comprendió la preparación de varillas para el refuerzo perimetral de las estructuras existentes; la cimbra, que comprendió la preparación de moldes para recibir el concreto; y, finalmente, el concreto, que fue a base de una preparación con fluidez para lograr un mejor llenado de modelos.


Hospital de Oncología del IMSS, Mexico D.F. Reforzamiento "tradicional". (a)


Hospital de Oncología del IMSS, Mexico D.F. Reforzamiento "tradicional". (b)

Una vez que se realizó el reforzamiento estructural se iniciaron los trabajos de nivelación del edificio. Este se resolvió a través de la subexcavación de la zona poniente de cimentación con túneles de 4 metros de profundidad por 70 centímetros de diámetro. Debido a las características del suelo, fue necesario también realizar el abatimiento del nivel freático. Esta labor de nivelación no requirió de obras de cimentación, por lo que su costo fue relativamente bajo respecto de las labores de reforzamiento.

Los costos del reforzamiento incluyeron las obras preliminares para la adecuación de los elementos de concreto que serían ensanchados, el acero estructural, el concreto aplicado a trabes y columnas, la cimbra en algunas áreas y los elementos de remodelación. En el cuadro III.13 se incluye el detalle de dichos costos:

Así, el costo del reforzamiento fue de 640 mil dólares, en tanto que el costo estructural del edificio (sin equipamiento) fue estimado en 3 millones 220 mil dólares, por lo que se concluye que el reforzamiento vino a representar un 20% del valor de la estructura total. Para estos propósitos, se tomó como referencia un costo de construcción para este tipo de edificaciones, equivalente a 610 dólares por m², a precios, de mayo de 1995.

De manera complementaria al reforzamiento de la estructura se efectuaron remodelaciones para responder a las nuevas necesidades de funcionamiento del edificio. Así, se incluyeron nuevas divisiones con muros ligeros y se colocaron pisos y fachadas nuevas. Los únicos elementos no modificados fueron los elevadores, en los que solamente se efectuó el remozamiento de sus acabados.

La inclinación que tenía el edificio era de aproximadamente 23 centímetros a una altura de 15 metros, y el costo del enderezamiento fue de 208 mil dólares, aproximadamente. Con el propósito de que la información sea homogénea respecto a los otros casos que se analizan, este costo, al igual que el de la remodelación y de las instalaciones especiales y médicas no se ha incluido en los costos totales del reforzamiento.

El conjunto hospitalario de Oncología comprende una superficie total de aproximadamente 32 mil metros cuadrados de construcción. La sección nueva del edificio (contiguo al reforzado), fue construida entre 1987 y 1992. Su costo estructural representó el 25% del costo total del edifico (este último comprende las partes estructural es, de equipamiento propio del edificio y de equipamiento médico).

Cuadro III.13

Concepto

Costo (miles de pesos)

Costo (miles de dólares)

Preliminares

1.250

167

Armado

2.000

267

Cimbra

750

100

Concreto

800

106

TOTAL

4.800

640

Para cumplir con la nueva reglamentación antisísmica, los costos se incrementaron en un 20% sobre el valor de la obra estructural. Cabe señalar que la evolución del coeficiente sísmico que era de 1,3 antes de 1985, pasó a 1,5 en 1993, y se elevó a 1,6 con posterioridad, siendo el más alto que se haya tenido en la capital mexicana.

Hospital de Cardiología

Hospital de Cardiología. Este hospital comprende cinco cuerpos arquitectónicos independientes, a saber:

a) Edificio de Gobierno;
b) Edificio de Servicios Básicos de Administración y Mantenimiento;
c) Torre de Hospitalización, con 876 camas;
d) Edificio de Quirófanos
e) Cuarto de Máquinas, y
f) Laboratorios y Bioteri.

Después del sismo de 1985, solamente se mantuvieron en pie el Edificio de Quirófanos, los Laboratorios y el Bioterio; todas las demás instalaciones fueron construidas posteriormente.

Dadas las condiciones particulares de esta unidad hospitalaria, la interrupción de los servicios de atención a los derechohabientes con motivo del proyecto de reforzamiento habría significado la paralización de la instalación más importante en su género en el país, por lo que se decidió aplicar una tecnología que permitiera la continuidad de la operación de estas unidades.

La opción elegido fue el reforzamiento con la tecnología denominada "disipadores de energía", que consiste en la aplicación de estructuras metálicas sujetas a la estructura del edificio, en las que se colocan los disipadores encargados de transformar la energía dinámica excedente producida por un sismo en energía calorífica.

El edificio de quirófanos había sido terminado en 1980. Comprende las áreas de Anatomía Patológica. Laboratorio Clínico e Inhaloterapia, Unidad de Coronaria, Unidad de Terapia Intensiva, Banco y Trasplante de Órganos, Unidad de Medicina Nuclear y 6 quirófanos. Durante los sismos de 1985 no sufrió fisuras ni daños graves en su estructura; sin embargo, al emitirse el nuevo reglamento de construcciones con mayor coeficiente sísmico, surgió la necesidad de reforzarlo para cumplir la nueva norma,

La adaptación de disipadores de energía fue un proyecto piloto en las instalaciones del IMSS. Se inició en 1990 y concluyó en 1992. La construcción de este refuerzo fue propuesto por la Dirección del IMSS y encomendado a su área de proyectos, la que trabajó junto con técnicos de la Universidad de Berkeley, California - poseedora de la patente - en el diseño arquitectónico y de ingeniería. Posteriormente, el área de construcciones del Instituto contrató las empresas que se encargaron de la obra.

Para el inicio de las obras fueron necesarias diversas labores preparatorias, en primer término la contratación de servicios de extracción de agua, para poder instalar los componentes de reforzamiento, ya que el suelo en que se encuentra el edificio tiene un alto nivel freático. A continuación se efectuaron los trabajos de cimentación previos a la colocación de las estructuras, mismos que consistieron en la excavación del contorno del edificio para instalar un cajón perimetral de concreto y placas base de desplante de cimbra con acero reforzado.


Hospital de Cardiología del IMSS, reforzamiento a base de disipadores de energía. (a)


Hospital de Cardiología del IMSS, reforzamiento a base de disipadores de energía. (b)

Sobre esta base. se colocaron 18 torres metálicas en el contorno del edificio. Cada una de estas torres soporta 5 disipadores de energía anclados con cinturones de acero a los nodos de la estructura, uno por cada nivel del edificio. El edificio tiene una superficie de 9.720 m², mientras que la superficie de contacto es de 27 metros de ancho por 72 de largo.

El costo de instalación de los disipadores de energía ascendió a 8,9 millones de pesos o a 2,85 millones de dólares, a precios de 1992. Se estimó un costo construcción del edificio equivalente a $2.500,00 o de 930 dólares por m², también a precios de 1992, por lo que el total de la estructura del edificio de quirófanos (sin equipamiento) ascendió a 24,3 millones de pesos o a 9,04 millones de dólares.

De esta forma, la aplicación de los disipadores de energía representó el 31,5% del costo estructural del edificio. En el cuadro III.14 se presenta una desagregación de los principales rubros de costo del reforzamiento:

Entre los trabajos preliminares se incluyeron demoliciones, tapiales y acarreos; la cimentación incluyó bombeo, cimbra, rellenos, concreto, acero reforzado, excavación y nivelaciones; la estructura metálica comprendió tanto las torres de acero estructural, como los disipadores de acero tipo A36; los costos de albañilería incluyeron los sueldos y salarios del personal y los acabados de la obra estructural.

El edificio cuenta, adicionalmente al reforzamiento de su estructura, con zonas de seguridad sísmica, debidamente señalizada en cada piso del edificio, que consiste en marcos de concreto de 90 centímetros de espesor. Cabe agregar, que el 16 de julio de 1996 se presentó un sismo de 6,5 grados en la escala de Richter, y durante la visita que se efectuó dos días después de este evento no se observó daño alguno en las instalaciones ni defecto en las estructuras metálicas de refuerzo.

En la práctica, durante la instalación de esta tecnología de sismo-resistencia se cumplieron los objetivos propuestos, y solamente se generaron interrupciones breves de los servicios por motivo del ruido producido por la maquinaria y por los cortes temporales necesarios para la reinstalación de suministros de electricidad, gas y telefonía. Actualmente, esta misma tecnología se está aplicando al edificio de Oficinas Generales del Instituto, ubicadas también en el centro de la ciudad.

Cuadro III.14

Concepto

Costo (miles de pesos)

Costo (miles de dólares)

Preliminares

536

170

Cimentación

1.433

460

Estructura met.

5.993

1.920

Albañilería y acabados

937

300

TOTAL

8.899

2.850

Hospitales del instituto de seguridad y servicios sociales para los trabajadores del estado (ISSSTE)

El ISSSTE contaba en 1985 con 9 hospitales tipo II y III en la zona metropolitana de ciudad de México con 2.427 camas. El sismo ocurrido en ese año afectó seriamente a 2 de dichos hospitales, ocasionando la pérdida de 867 camas (36% del total disponible, véase más adelante el Cuadro 9). También se registraron pérdidas en 7 unidades menores y en 150 consultorios de dicho Instituto.

Del fondo de reconstrucción para hospitales y escuelas creado por el gobierno con aportaciones de particulares nacionales y extranjeros se asignó al ISSSTE 2.800 millones de pesos (equivalente a unos 2,8 millones de dólares) que se destinaron a la rehabilitación de 7 hospitales generales, 41 clínicas y 6 centros hospitalarios.

Se consigna en el cuadro III.15 el costo del reforzamiento de los principales hospitales del ISSSTE realizado con posterioridad al sismo de 1985.

No fue posible, sin embargo, relacionar estos gastos con el costo total actualizado de dichos hospitales, por lo que no se pudo inferir cual fue el costo relativo de los reforzamientos practicados.

Análisis del costo efectividad del reforzamiento en hospitales en México

Con base en la información obtenida de los estudios de c aso, es posible realizar algunas apreciaciones tendientes a estimar el costo-efectividad de las inversiones en reforzamiento de hospitales, tomando en consideración al menos las dos variantes aplicadas en México: el reforzamiento tradicional y el reforzamiento a base de disipadores de energía.

En el capítulo inicial de este estudio, al abordar los aspectos conceptuales de la aplicación de un modelo de costo-efectividad a las obras de mitigación de la infraestructura hospitalaria, se identificaron las etapas de un proyecto de inversión, que incluían: fase preliminar, diagnóstico, prefactibilidad, factibilidad, e instrumentación. El análisis que se incluye a continuación se refiere exclusivamente a la etapa de factibilidad de un proyecto de esta naturaleza, en cuanto a la evaluación económica y social. Se abordan por separado las dos modalidades de mitigación derivadas de la experiencia mexicana, es decir, la de un reforzamiento "tradicional", y la que se hace a base de "disipadores de energía"

Cuadro III.15


COSTO $

Hospital "20 de noviembre"

182.795

Hospit. Regional "A. López Mateos"

7.663

H. Gral. "Dr. Gonzalo Castañeda"

2.301

H. Regional "Ignacio Zaragoza"

758

Impacto económico del reforzamiento de hospitales

Se ha señalado antes que el costo por cama de hospital en instalaciones de segundo y tercer nivel oscila entre los 70 mil y los 115 mil dólares (véase cuadro III.12). Tomando en cuenta este elemento se intenta a continuación estimar el impacto económico de un proyecto de reforzamiento hospitalario, según las dos alternativas antes mencionadas.

Al respecto se consideró como base la cifra más alta, referida a hospitales de tercer nivel, relacionándola con los costos de reforzamiento incurridos en los dos casos que se analizaron al hacerse alusión a la experiencia del Instituto Mexicano del Seguro Social. Como se mencionó antes, los costos del reforzamiento llegaron a representar 1,6 mil dólares por cama en el hospital de Oncología - que se obtuvo de dividir 680 mil dólares que fue el costo total de las inversiones de reforzamiento empleando técnicas constructivas tradicionales entre un total estimado de 400 camas; y un valor de 7,1 mil dólares por cama en el hospital de Cardiología (una inversión total de 2,8 millones de dólares, empleando la tecnología de disipadores de energía entre 400 camas estimadas). Esta información se consigna en el Cuadro III.16

Como puede observarse, en este modelo de análisis para hospitales de tercer nivel, el costo de reforzamiento oscila entre el 1,4% y el 6,2% del costo total por cama. Naturalmente que estos coeficientes son válidos en la medida en se registren condiciones similares de edificación a las que se aplicaría una u otra tecnología. Esta situación variará en función de la gran diversidad de situaciones estructurales y de vulnerabilidad que prevalece en otras instalaciones médicas. Sin embargo, parece ser que difícilmente el costo del reforzamiento excedería al 10% del costo por cama.

Cuadro III.16

Concepto

Costo (Dólares)

Proporción %

Costo por cama

115.000

100,0

Reforzamiento tradicional

1.600

1,4

Reforzamiento disipadores energía

7.125

6,2

Cuadro III.17

Recursos

Totales

%

IMSS

%

ISSSTE

%

Otros

%

Camas Censables









Antes del Sismo

19.540

100,0

8.197

100,0

2.427

100,0

8.975

100,0

Después del Sismo

15.162


5.422


1.560


8.180


Pérdidas Totales

4.387

22,4

2.775

33,9

867

35,7

745

8,3

Una perspectiva de análisis más amplia para este tipo de modelo, en el que se maneje el indicador de camas de un hospital, puede realizarse a partir del número de camas perdidas luego de un desastre. En la Ciudad de México, el sismo verificado en 1985 causó efectos dramáticos en el número de camas disponibles para hospitalización, las que como se aprecia en el Cuadro III.17 se redujeron en un 22,4%.

Podría concluirse de lo anterior, que con una inversión que no superaría al 10% del costo medio por cama disponible podría evitarse, ante un sismo de intensidad similar al ocurrido en 1985, ceteris paribus, una pérdida superior al 20% de las camas existentes en la zona afectada por el sismo. Lo anterior estaría arrojando una favorable relación costo-efectividad de una inversión de esta naturaleza.


Medidas no estructurales en el Centro Médico Nacional, Mexico D.F., que permite flexibilidad en las tuberías.

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